En un esfuerzo por modernizar los procesos administrativos, erradicar la burocracia ineficiente y adaptar el sector pecuario a las exigencias tecnológicas del siglo XXI, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) ha decretado la cancelación formal de la NOM-001-SAG/GAN-2015, la antigua normativa que regulaba el sistema nacional de identificación individual de ganado bovino.
Este «borrón y cuenta nueva» marca el fin de un esquema obsoleto basado en aretes físicos y padrones de papel propensos al rezago, para transitar hacia un modelo de gestión digital, trazabilidad satelital y control de calidad de vanguardia.
A continuación, se detalla a fondo en qué consisten estos cambios, por qué era necesaria la baja de la norma anterior y cómo impactará esta transformación a los productores y a la economía del país.
1. ¿Qué era la NOM-001-SAG/GAN-2015 y por qué quedó obsoleta?
La norma anterior era la encargada de dictar las reglas para colocar los aretes de identificación a cada becerro o vaca en el país, con el fin supuestamente de rastrear su origen desde el nacimiento hasta el rastro. Sin embargo, en la práctica cotidiana de los ranchos y unidades de producción, el sistema colapsó por diversas razones:
- Burocracia y corrupción en la entrega de aretes: Los ganaderos denunciaban constantemente retrasos prolongados, escasez de dispositivos físicos y trámites engorrosos que frenaban la libre comercialización y movilización legal del ganado.
- Vulnerabilidad ante el abigeato (robo de ganado): El sistema tradicional demostró ser poco eficiente para frenar la falsificación de documentos y el tráfico de animales robados o de dudosa procedencia.
- Desfase tecnológico: Una norma diseñada bajo esquemas de hace más de una década ya no respondía a la urgencia de conectar los rastreos sanitarios con bases de datos digitales en tiempo real, frenando además los requisitos de exportación que exigen los mercados internacionales.
2. ¿Cómo funciona el nuevo esquema de gestión digital y trazabilidad moderna?
La cancelación de la vieja norma no significa un vacío legal ni la ausencia de control; al contrario, representa la transición hacia un modelo inteligente y digital:
- Trazabilidad digital y satelital: Se implementan plataformas electrónicas donde cada cabeza de ganado cuenta con un expediente digital único, accesible mediante tecnologías modernas de lectura (como chips o aretes inteligentes de alta durabilidad y sistemas de geolocalización), evitando la manipulación manual de padrones.
- Agilidad para el productor: Se eliminan los largos trámites de ventanilla para la movilización de ganado, permitiendo que los pequeños y medianos productores obtengan sus guías de tránsito de forma digital y transparente.
- Combate frontal al abigeato: Al contar con bases de datos encriptadas y conectadas con las autoridades de seguridad, se dificulta la legalización de ganado robado de los potreros, protegiendo el patrimonio de las familias ganaderas.
- Cumplimiento de estándares de exportación: Los mercados internacionales exigen una trazabilidad impecable (demostrar exactamente de qué rancho proviene el alimento, qué sanidad tuvo y cómo se transportó). Este nuevo esquema digital alinea a México con las exigencias globales sin asfixiar con burocracia al ganadero local.
Conclusión: Hacia un campo tecnificado y transparente
La baja de la NOM-001-SAG/GAN-2015 y el paso hacia la gestión digital representan un avance largamente esperado por el sector agropecuario. Al sustituir el papeleo lento por herramientas tecnológicas modernas, el Estado busca garantizar un campo más seguro, transparente y competitivo, donde el esfuerzo de los productores no se quede atascado en la burocracia del pasado.
Por. A. G. Información DOF-

