Los Pumas hacen más grande la maldición del Cruz Azul

Realidades.- En una insólita serie, el conjunto cementero es eliminado pese a tener una ventaja de 4-0 en el partido de ida de las semifinales de la Liga MX y colecciona una dura derrota

En un momento sublime del fútbol mexicano, Cruz Azul ha añadido el enésimo fracaso insólito a su colección. El desafortunado equipo cementero tenía un pie y medio en la final de la Liga MX. Parecía, por fin y en un 2020 donde podía pasar, que el Azul podría enterrar su maldición de perder en el último minuto y de no ganar una Liga en 23 años. Era un momento para que los aficionados celestes volvieran a empeñar su ilusión por su club. En la semifinal de ida del campeonato mexicano frente a los Pumas, el Cruz Azul había ganado 4-0, un placentero triunfo. El equipo universitario, con más arrojo, doblegó a unos asolados jugadores cementeros que fueron alcanzados 4-4 en el global y la posición en la tabla les eliminó.

En México se empezó a hablar de cruzazulear, un verbo para definir la derrota en el último segundo y pese a cualquier pronóstico, desde 2013. Es la balada del segundo lugar. Esa palabra que sintetiza la mala fortuna ha entrado al nuevo Observatorio de Palabras de la RAE donde se agrupan neologismos, extranjerismos y tecnicismos que aún no están en el diccionario. Aunque esta noche la palabra inundó las tertulias deportivas y la conversación en redes sociales.

Un timorato Cruz Azul, con la ventaja 4-0, encajó gol tras gol de los Pumas, los cuales se quedaron sin Míchel como entrenador a horas del inicio del campeonato. El plantel estuvo a cargo de un empleado de años del club, Andrés Lillini y sacó la bravura del equipo universitario, esa que el exjugador del Real Madrid no pudo hacer en el banquillo. El equipo cementero perdió antes del partido a su portero titular, Jesús Corona, una especie de augurio. En los primeros 45 encajaron tres goles de los Pumas. Y todavía así los de Cruz Azul podían pasar a la final: podían volcarse al ataque y conseguir un gol de oxígeno o defender. Hicieron lo segundo y esa fue su penitencia. A falta de tan solo dos minutos del final del juego, en una jugada rutinaria, la defensa celeste falló, una vez más, y permitió el gol de los universitarios. Un gol agónico, uno que sepulto cualquier dejo de esperanza.

Mientras el 2020 ha sido un aciago año para la mayor parte del mundo, al Cruz Azul le había ido bien. El equipo mexicano, imán de mala suerte en los últimos años, se quedó en el límite de disputar una vez más la final de la Liga MX. Lo iba a hacer frente al León, el mismo rival que enfrentó y venció hace 23 años en la última ocasión que los de azul celebraron un título de Liga.

Desde 1997, el Cruz Azul ha perdido seis finales de Liga, algunas de forma inverosímil, como aquella noche de 2013 cuando tenía el trofeo asegurado y el América empató un 2-0 en menos de cinco minutos y forzó los penaltis. En toda la historia del fútbol mexicano, el Azul ostenta la funesta marca de ser el equipo con más subcampeonatos: once. El último fue en 2018 cuando perdió, de nuevo, frente al América. A esos tropiezos se le suman el de haber perdido una Copa Libertadores frente a Boca Juniors y dos copas de la Concacaf. Es un especialista en ser el segundo en la historia.

El 2020 había comenzado con alegrías para Cruz Azul. El club era líder del campeonato mexicano, había vencido al América, su mayor rival, y todo marchaba bien. Parecía que era el torneo para los de azul, hasta que la pandemia emergió. La emergencia sanitaria de la covid-19 provocó que se suspendiera el campeonato tras 10 fechas jugadas. La Liga MX meditó tres opciones: coronar al Cruz Azul, reprogramar el torneo o cancelarlo y no definir campeón. El equipo cementero tuvo que aceptar, a su pesar, la anulación del certamen.

En mayo pasado el Cruz Azul se quedó sin presidente. Guillermo Billy Álvarez, el mandamás del equipo y de una de las grandes cementeras en su país, fue acusado por las autoridades mexicanas por desvío de recursos y delincuencia organizada. Sobre Álvarez, líder de la Cooperativa Cruz Azul, pesa una orden de aprehensión. Desde la Federación Mexicana de Fútbol negaron que el equipo de fútbol fuese expulsado de la Liga pese a que uno de los artículos del reglamento menciona que si un miembro incurre en actos delictivos puede ser desafiliado de la institución.

El Cruz Azul, en este último torneo, había sido uno de los más estables. Terminó como el cuarto mejor equipo de la clasificación y eliminó en cuartos de final a uno de los clubes con mayor nómina en México, los Tigres.

Durante los primeros meses de la pandemia en México, la televisora TV Azteca transmitió, a falta de juegos en vivo, la final entre Cruz Azul y León de 1997. La última gloria del conjunto celeste sacudió las redes sociales entre aficionados que, por su edad, no han visto campeón de Liga a su equipo. Este año tampoco lo verán. En 2020, los cementeros ansiaban, el fin de su martirio. Y lo que han conseguido es un epílogo a su tragedia.

Fuente: El país

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