En la forma está el fondo, estamos frente a un ataque sincronizado desde los medios corporativos del país. Televisoras y periódicos nacionales han publicado sobre el presunto centenar de vuelos privados realizados por la hoy gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama.
La cifra de vuelos comprendería desde 2018 hasta 2026, ocho años aproximadamente desde que Mara Lezama era presidenta municipal. Sin embargo, no se han presentado pruebas de los registros aeroportuarios o filtración de registros oficiales del INM por parte de los medios corporativos.

La Gobernadora respondió a través de un post en X donde negó parcialmente la información pero tampoco ofreció cifras precisas para contrastar la narrativa lanzada en nado sincronizado.
Sin embargo, como esperando un segundo acto, después de la primera plana en Reforma, publica en su columna Mario Maldonado en El Universal, “Los vuelos privados de Mara y el Niño Verde” donde se especifica información relacionada con las aeronaves donde presuntamente habría viajado la Gobernadora, además de editorializar el comienzo de la columna asegurando que “su proyecto político para la sucesión está en riesgo”.
Columna:
“Mara Lezama y Jorge Emilio González, cuyo proyecto político para la sucesión de Quintana Roo está en riesgo, utilizan los mismos aviones privados. Dos aeronaves, un Learjet 31A y un Gulfstream G280, conectan los desplazamientos de la gobernadora de Morena con los de la figura principal del Partido Verde, quien desde hace años mantiene intereses políticos y económicos en el estado.
“Una investigación publicada este lunes documentó 97 vuelos privados de Lezama desde su etapa como presidenta municipal de Benito Juárez y durante su actual gobierno. Entre las aeronaves utilizadas aparecen el Learjet 31A XA-UMV, operado por Servicios Aéreos Dandy, y el Gulfstream G280 XA-BAT, operado por Redwings. Los movimientos fueron reconstruidos, entre otras fuentes, con registros aeroportuarios y del Department of Homeland Security de Estados Unidos.”
“El XA-UMV ya estaba ligado a Jorge Emilio. En octubre de 2022, el Niño Verde viajó en ese avión de Cancún a San Antonio, Texas, donde fue sometido a una revisión e interrogatorio por autoridades estadounidenses. Su padre, Jorge González Torres, tiene domicilio en San Antonio y, según personas cercanas a la familia, reside ahí por motivos relacionados con su salud.”
“El historial del XA-BAT es todavía más revelador. Se trata del nuevo “juguete” de Jorge Emilio: un Gulfstream G280, serie 2301, exmatrícula estadounidense N203GA. Su propietario u operador solicitó a FlightAware que sus movimientos no estuvieran disponibles para seguimiento público. La propia plataforma lo advierte expresamente. Pese al bloqueo, quedaron registros abiertos que permiten reconstruir parte de sus desplazamientos.” (Fragmentos: “Los vuelos privados de Mara y el Niño Verde”)
El ataque mediático sobre Mara Lezama es un dardo calculado, no es un escándalo de corrupción pero es un golpe a su buena imagen pública construida durante su mandato y cuidada por Laura Aguilar.
La administración de Mara Lezama se ha caracterizado por mantener una imagen impoluta de la Gobernadora como una mujer trabajadora, de familia y disciplinada.
Especialmente el tema de los viajes en avión comercial de AMLO y Scheinbaum se han convertido en una bandera ideológica y moral del ejercicio del poder de la 4T. Es por eso que el ataque sobre Mara Lezama y los presuntos vuelos privados son un misil sobre la legitimidad moral del discurso de austeridad.
La sucesión del gobierno estatal ha comenzado, la curva de poder hacia abajo de la administración de Mara Lezama ha comenzado, el viernes se tiene como fecha clave para la vida política de la entidad y el golpe de timón se ha sentido con fuerza.
Este tema mediático se suma al cocktail del personaje cercano a Emilio González, Raúl Piña Horta, detenido en Estado de México por presuntamente operar un red de moches y extorsión a verificentros, dicho sea de paso que dichos establecimientos son cuna de la corrupción institucionalizada para los famosos “brincos” para obtener calcomanías de circulación bajo la retórica ambiental, pero siendo únicamente para captar recursos fiscales y discrecionales.

