Tensión en el PRI: Moreira quiere darle fast track a la reforma eléctrica de AMLO y Alito amenaza con sancionar «traidores»

Realidades.- Choque de necesidades y los cálculos electorales. La influencia de Segob. El futuro del PRI.

 Los tiempos de la reforma eléctrica están generando una brecha entre dos socios indiscutidos en el PRI como Rubén Moreira y Alejandro Moreno Cárdenas. El eje del conflicto es que el coordindor de los diputados federales quiere acompañar al Gobierno en la votación en San Lázaro mientras que el dirigente nacional se inclina por rechazar la reforma y presentar un nuevo proyecto opositor en el próximo periodo legislativo. 

El fondo del problema son las aspiraciones de cada parte. Alito está convencido de que está cimentando el camino a su candidatura presidencial en 2024 y que si no la logra al menos será un actor determinante en la candidatura del frente opositor.

Rubén Moreira, coordinador de los diputados del PRI en San Lázaro.

 El campechano se tiene tanta fe que hasta suele decir a sus allegados que le quiere ofrecer a Luis Donaldo Colosio un puesto en su eventual gobierno si el actual alcalde de Monterrey lo respalda en la contienda presidencial. Una audacia porque Colosio es una estrella en los sondeos y Alito no figura en ningún podio, sino más bien, en el fondo de los mismos. Dentro de este dispositivo, oponerse a la reforma eléctrica es crucial.

Alito se tiene tanta fe para el 2024 que hasta suele decir que le quiere ofrecer a Luis Donaldo Colosio un puesto en su eventual gobierno si el actual alcalde de Monterrey lo respalda en la contienda presidencial. Una audacia porque Colosio es una estrella en los sondeos y Alito no figura en ningún podio, sino más bien, en el fondo de los mismos. 

Moreira en cambio tiene una necesidad urgente y estival: que su esposa Carolina Viggiano sea gobernadora de Hidalgo. El ex gobernador de Coahuila, y probablemente el operador más capacitado que tiene el PRI en materia electoral, asume que si acompaña al Gobierno hay más posibilidades de que Morena reduzca su intensidad electoral en Hidalgo. El secretario de Gobernación Adán Augusto López Hernández tiene mucho que ver con esa creencia.

El dirigente del PRI, Alito Moreno Cárdenas.

Para Moreira ganar Hidalgo además es una oportunidad de largo alcance. Implica un corrimiento definitivo del eje de poder del PRI, concretamente hacia Coahuila, donde el partido gobierna y cuyo gobernador además está detrás del armado político en Durango, donde se aspira a un triunfo. 

La sumatoria de Coahuila, Durango e Hidalgo dejarían a Moreira como el factotum del partido, muy por encima de Alito y su ex rommie Alejandro Murat, que se encamina a una derrota de alta magnitud en Oaxaca y contra un rival como Salomón Jara que llegará al poder con un fuerte ánimo revisionista. Por cierto: Jara ya dijo dos veces en reuniones en CDMX que tiene elementos para encarcelar a una persona del entorno familiar del gobernador Murat.

Con este escenario, Moreno Cárdenas armó un Consejo Político Nacional para blindarse de la operación fast track de Moreira. Alito quiere establecer una suerte de mandato que debería cumplirse por todos los diputados, y así frenar la votación negociada por Moreira en favor de la reforma eléctrica. Dicho de otro modo: poder acusar de traidores al partido a aquellos que no rechacen la propuesta. 

Fuente: LPO

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