Salud, dos veces, al que inventó la hamaca

Realidades.- un objeto asociado al reposo, el descanso y el placer sexual

“¡Salud, salud dos veces al que inventó la hamaca!”, dice José Fernández Madrid en el poema La hamaca, donde subraya las bondades de este objeto asociado al reposo, el descanso e incluso el placer sexual.

Su aparición se ubica en la cultura arawak o arahuaca, que se extiende por el norte de Sudamérica: Venezuela, Colombia, Brasil, Guayana Francesa y Guyana. Con el tiempo, su uso se propagó por toda América y, más tarde, por algunos países de Europa.

Ya desde finales del siglo XV, se tiene registro de la existencia de la hamaca como un mueble de la vida indígena americana. El antropólogo Roberto Campos Navarro de la UNAM ubica la aparición de las hamacas en México, específicamente en la Península de Yucatán, en la época colonial.

En México, su uso se extiende por los estados de Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Tabasco y Chiapas. El uso de las hamacas es habitual en las comunidades indígenas, sin embargo, al ser un objeto cómodo, fresco y práctico, la hamaca se ha trasladado a las zonas urbanas.

Características

      … Suspendida entre puertas,

en medio de la sala,

¡qué cama tan suave

tan fresca y regalada!

Cuando el sol con sus rayos

ardiente nos abrasa,

¿de qué sirven las plumas

ni las mullidas camas?

“¡Salud, salud dos veces

al que inventó la hamaca!”

Según la calidad de sus hilos, la hamaca será considerada una cama corriente o más fina; la fabricación de nuevas fibras ha dado paso a una vasta gama de opciones en texturas y colores.

Por sus características, resulta una alternativa ideal para las zonas cálidas al ser más fresca que una cama convencional. Entre otras cualidades, es de fácil acceso al ser de bajo costo; da protección contra los insectos y en cuanto a espacio, da la posibilidad de ampliar las habitaciones al descolgarlas de un extremo.

Las hamacas yucatecas se han convertido en una tradición dentro de la artesanía mexicana. La demanda es tal en la región peninsular, que la industria de las hamacas constituye una notable aportación económica para las familias mayas, según detalla la UADY. Tixkokob, Cacalchén, Chumayel, Izamal, Mayapán, Tihosuco, Teabo y Calkiní, son algunos lugares que se distinguen por sus fabricantes.

El balanceo y el sueño

      … Mi hamaca es un tesoro,

es mi mejor alhaja;

a la ciudad, al campo,

siempre ella me acompaña.

¡Oh prodigio de industria!

Cuando no encuentro casa,

la cuelgo de dos troncos,

y allí está mi posada.

“¡Salud, salud dos veces

al que inventó la hamaca!”

Entre sus beneficios, resaltan aquellos relacionados con el sueño. Un estudio de la Universidad de Ginebra, Suiza, demostró científicamente la idea del mecimiento para dormir, al revelar que el balanceo de las hamacas ayuda a conciliar el sueño más rápido y a su vez favorece un sueño más profundo, esto en comparación con una cama clásica.

La investigación demostró que los cambios que se generan en la actividad cerebral pueden inspirar nuevas formas de ayudar a los insomnes. Al someter a un grupo de individuos al sueño en condiciones de balanceo, se observó también ”un aumento dramático de ciertos tipos de oscilaciones de las ondas cerebrales relacionadas con el sueño”.

El balanceo es “cambiar cosas en tu cerebro”, señala Michel Muehlethaler, profesor de neurociencia que condujo la investigación.

Erotismo

      …ven, que los dos cabemos,

Amira idolatrada;

Sobre mi pecho ardiente

ponme tu mano blanca.

¿No sientes cuál me late?

¿No sientes cuál me abrasa?

¡Oh Amira encantadora!

¡Oh sonrisa! ¡Oh palabras!

“¡Salud, salud dos veces

al que inventó la hamaca!”

El uso de la hamaca se ha ligado a la holganza, muchas veces dentro del contexto vacacional, pero también se le ha identificado como un lugar para el placer sexual, este último estudiado por el politólogo venezolano Carlos Torrealba, autor del Hamacasutra. A partir de entrevistas y testimonios realizados en zonas mayas, Torrealba plasma en ilustraciones el Mayasutra, donde muestra 60 posiciones sexuales sobre la hamaca.

“No hay que ser malabarista para lograr la satisfacción en una hamaca, basta con intentarlo, es un mundo de posibilidades placenteras, te puedes coger de cualquier parte, con los pies y con las manos. Además es anatómica, no importa si eres flaco o gordo”, detalló el autor a BBC.

El lugar que ocupa la hamaca dentro del campo del erotismo es diverso, con muestras en obras de la literatura, pintura y fotografía.  

Fuente: La Jornada Maya

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