Columna: Pensamiento Crítico
La oposición política en México se ha reducido un discurso retórico basado en la descalificación. Muestra de ello es Alejandro Moreno reducido al mote de “Alito” que escaló políticamente dentro del PRI a través de “coyotear” contratos privados con PEMEX en Campeche, una especie de engendro de la corrupción del Estado Mexicano, según esto dicho por el priísta Labastida, ex gobernador del PRI en Sinaloa y ex candidato presidencial aprobado por Zedillo en el año 2000 cuando se le entregó la presidencia al empleado de la Coca-Cola a través de una mega campaña de marketing financiada por los “Amigos de Fox”.

El PAN obtuvo la presides en el año 2000 por una mega operación publicitaria que dibujaba el anhelado cambio político en México y las derrotas consecutivas de Cárdenas en las elecciones de 1988 y 1994.
Vicente Fox apareció en los medios masivos de comunicación con la anuencia de Ernesto Zedillo y con el respaldo político del duopolio televisivo, lograron vender la idea del “cambio político” en el año 2000.
Fox vendía su imagen junto a George Bush, símbolo del poder estadounidense. Fox llegó a decir de manera despectiva que los “mexicanos hacían los trabajos que ni los afro descendientes querían hacer”.
Durante su administración Fox abrió a México al más agresivo libre mercado, llegó todo el poderío de WalMart para controlar enormes cadenas de suministro sin protección a los productores locales y hacia los mercados y centrales de abasto que soportaron el embate económico por el manejo de efectivo en México.
México se convirtió en el mayor consumidor de refresco en el mundo, casualmente con un presidente en turno que había sido gerente de una embotelladora en Guanajuato.
El neoliberalismo encontró con Fox caminos y carreteras abiertas construidas con el dinero del Estado para concesionarlos a privados.
Se entregaron millones de kilómetros cuadrados a las mineras británico-canadienses. México se convirtió en un pilar del supremacismo estadounidense/anglosajón con los sexenios panistas.
Pero el PRI nunca desapareció, las estructuras políticas estatales siguen vigentes en su mayoría son ex políticos y cuadros de las oligarquías locales que pasaron al partido hegemónico pero que representan a las mismas estructuras sociales dominantes gestadas y fortalecidas desde el manejo de los gobiernos municipales y estatales.
Por el manejo de los hilos de los sindicatos, y agrupaciones gremiales, el PAN le sede su lugar en la presidencia al PRI en 2012 con Peña Nieto para realizar las reformas estructurales del Estado Mexicano para terminar de pulir jurídicamente el andamiaje constitucional que requería modificaciones a los artículos 27 y 28 para la apertura privada al negocio energético del petróleo.
La oposición PRI-PAN se fusionaron desde el año 2012, pero EPN y su grupo en el poder, encabezado por Luis Videgaray, cercano a Salinas de Gortari y a la academia de los EE.UU. que brinda una especie de inmunidad política al considerársele como Maestro de las elites en las universidades privadas, decidieron abrirle la puerta a López Obrador por ser hijo político del PRI y por representar la única válvula de escape ante el descontento social en México.
Prácticamente los maestros llevaban tomada la capital 4 años con la reforma educativa que fue derogada en los primeros días de gobierno de López Obrador porque atentaba contra los derechos laborales del sindicato más grande de AL.
Actualmente no hay un gobierno que pueda hacer frente al embate imperial desde los EE.UU. Básicamente CSP está administrando la pérdida de soberanía y la profundidad de la dependencia económica del bloque comercial de los EE.UU. dónde Canadá ya amenaza con abandonar y aliarse con la Unión Europea.
El país debe estar alerta sobre la invasión ideológica que puede realizar el vecino del norte a través de la manipulación de las redes sociales para imponer su agenda de control del total del sistema político para apoderarse de los recursos naturales necesarios para tener soberanía nacional.
La mayor soberanía es el agua, no podemos quedarnos cruzados de brazos viendo como colapsa el sistema hídrico como en Guadalajara, gobernados por MC desde hace más de una década con nula planeación urbana para el abastecimiento de agua potable.
La soberanía es el control de nuestros recursos para beneficio colectivo, proyectos como la planta de amoniaco en Sinaloa y el proyecto de gas en el Mar de Cortés son un atentado en contra de nuestros ecosistemas para tomar el control de regiones territoriales a través de éxodos como los ya provocados por los desplazamientos forzados de las mineras que han envenenado ríos y financiado paramilitares para controlar las grandes regiones concesionadas.

