Ante la constante volatilidad de los mercados internacionales y los ajustes semanales que publica la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el nuevo acuerdo de estímulos fiscales a los combustibles (vigente del 19 al 25 de septiembre de 2026) ha entrado en vigor en todo el estado de Quintana Roo.
A diferencia de las zonas fronterizas del sur del país que cuentan con un régimen diferenciado de estímulos especiales debido a su cercanía con Centroamérica, la entidad opera bajo el paraguas de los estímulos nacionales. Lejos de representar un ahorro histórico o una «baja de precios», el decreto actual se consolida en la realidad económica como un freno de contención necesario para evitar que los impuestos disparen los costos en las estaciones de servicio.
Radiografía del Acuerdo: Así operan los subsidios esta semana
El esquema federal publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) detalla los montos de apoyo fiscal e impuestos por litro aplicables en el territorio quintanarroense:
- Gasolina Magna (menor a 91 octanos): El estímulo fiscal cubre el 62.70% del impuesto, aplicando un descuento de $4.2007 pesos por litro, lo que deja una cuota efectiva de IEPS a pagar de $2.4994 pesos.
- Gasolina Premium (mayor o igual a 91 octanos): Cuenta con un subsidio del 59.12% (un descuento de $3.3448 pesos por litro), fijando la cuota reducida en $2.3131 pesos.
- Diésel (motor de la cadena logística y turística): Mantiene por segunda semana consecutiva un estímulo del 100.00%, anulando el cobro de la cuota base de impuesto ($0.0000), al tiempo que suma un estímulo complementario de $1.8361 pesos por litro.
La realidad detrás de los números: ¿A quién beneficia el subsidio?
Si bien los porcentajes y las reducciones fiscales son presentados de forma técnica por la autoridad federal, el impacto real en el terreno práctico se divide entre la contención gubernamental y el alivio operativo para las grandes corporaciones de transporte:
- Control de la inflación y costo de vida: Para las familias y automovilistas de Quintana Roo, la inyección de estos estímulos no abarata el combustible en comparación con años anteriores, pero sí evita un «gasolinazo» o un salto drástico en las bombas. Al absorber una parte importante del impuesto, el gobierno frena que el costo de la energía arrastre al alza el precio de los alimentos, los servicios y la canasta básica.
- El respiro para el transporte y la industria: El impacto más agresivo de estos acuerdos se concentra en el diésel. En un estado altamente dependiente del turismo, el traslado masivo de mercancías, el transporte público y las redes de distribución terrestre hacia los destinos de la Riviera Maya, la exención total del impuesto base y el apoyo complementario salvan a las empresas de transporte de absorber costos operativos catastróficos que inevitablemente se trasladarían al consumidor final.
Factores locales en el precio final
A pesar del alivio fiscal implementado por la SHCP, las autoridades y especialistas recuerdan a la ciudadanía que el precio final que se paga en las estaciones de servicio de Cancún, Playa del Carmen, Tulum y Chetumal está condicionado por variables logísticas inevitables, tales como los costos de transporte marítimo y terrestre de los combustibles hacia la península de Yucatán, así como los márgenes comerciales operativos de cada franquicia gasolinera.
Por. A.G. Información. DOF-

