En un esfuerzo por transformar el panorama agrícola y gastronómico del estado, investigadores de la Universidad del Caribe han presentado el estudio «Estudio y aplicación de recursos agropecuarios y subutilizados de Quintana Roo». Esta iniciativa busca consolidar la soberanía alimentaria en la región mediante el aprovechamiento de productos locales que, históricamente, han sido relegados o poco explotados.
Un modelo de desarrollo sustentable
Bajo la coordinación de la Mtra. Elena Xitlali Gamarra Hernández y el Mtro. Juan Manuel Carvajal Sánchez, el proyecto plantea que la identidad culinaria de Quintana Roo es una herramienta clave para alcanzar una «prosperidad compartida». La investigación no solo potencia el sector gastronómico, sino que busca conectar directamente al productor local con el consumidor final, reduciendo la huella de carbono y fortaleciendo la economía regional.
Los protagonistas del cambio
El estudio destaca recursos estratégicos con alto potencial nutritivo y económico que actualmente se encuentran subutilizados en el estado, entre los que sobresalen:
- Miel Peninsular: Reconocida por su importancia histórica desde la cultura maya y su valor medicinal y culinario actual.
- Pez León: Propuesto como una alternativa alimentaria clave para combatir su impacto como especie invasora en el Caribe.
- Leguminosas y Uva de Mar: Recursos con aplicaciones versátiles que representan un «secreto escondido» de las costas y suelos quintanarroenses.
Hacia la autosuficiencia alimentaria
La investigación se alinea con los esfuerzos de programas como «Cosechando Soberanía», que para el año 2025 busca fortalecer la canasta básica mediante el apoyo técnico y económico a pequeños productores. El documento subraya la importancia de los sistemas agroforestales tradicionales, como el Kool (milpa maya), reconocido por la FAO como un sistema de patrimonio agrícola mundial por su resiliencia y sostenibilidad.
Con esta publicación, la Universidad del Caribe y las autoridades correspondientes buscan que el estado de Quintana Roo trascienda su estatus de destino turístico para convertirse en un referente de justicia social y aprovechamiento responsable de su riqueza biocultural.

