López Obrador desafía a Estados Unidos y apuesta a crear un hub energético con Centroamérica

Realidades.- La conexión gasífera de Texas con Centroamérica sigue fuera de las prioridades en la Casa Blanca.

Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel López Obrador.

Es una apuesta vieja que nunca se concretó. En las últimas décadas, varios gobiernos de México han intentado lanzar un plan para que la interconexión energética con Estados Unidos se extendiera hasta Centroamérica. La fuerte producción de gas texano, con sus precios bajos gracias al transporte vía gasoductos, es quizás una de los principales fundamentos que explican este México manufacturero.

Salinas de Gortari lo llegó a plantear en el marco de las negociaciones del T-MEC, el gobierno de Fox también lo solicitó y durante el sexenio de Peña Nieto se promovió en 2015 la construcción de un gasoducto que transportara el gas texano hasta Honduras, e incluso se planteó expandirlo al Canal de Nicaragua. En este último caso, el plan era hacerlo a través del sistema Los Ramones.

La idea de llevar gas barato a Centroamérica también esconde -en el caso de México- la necesidad de encontrar alguna solución definitiva a la imparable migración hacia el norte. Con energía barata, habría más industrias en Guatemala, Honduras y El Salvador. El “tapón” migratoria ya no sería el territorio mexicano.

“El avance de China podría socavar la soberanía de los países latinoamericanos”

“México ya se ha especializado en industrias más complejas, como la automotriz o la aeroespacial, y tener un polo industrial de maquila, calzado o textil, no sería tanto un inconveniente, más bien una solución a los dramáticos problemas sociales que suman las oleadas migratorias de centroamericanos en México”, confiesa un economista cercano a la 4T.

El problema es que Estados Unidos nunca se ha decidido a invertir recursos en la extensión de esos recursos para poder llevar el gas de Texas más allá de la frontera sur de México. “Y es una equivocación, porque así podría contener la presencia cada vez más fuerte de China en la región”, agrega la misma fuente.

López Obrador no ha sido la excepción, y también apuesta a crear un hub energético con Centroamérica, pero con un giro estratégico que pone su ruta de acción en el medio de las tensiones entre China y Estados Unidos.

El gobierno de la 4T ha concentrado sus proyectos más importantes de infraestructura y energía en el sur del país: el istmo, Dos Bocas, modernización de refinerías, rescate de plantas hidroeléctricas, a la par de fortalecer a las empresas energéticas estales, Pemex y CFE. En la opinión de varios expertos, va en esa misma ruta de impulsar un “hub” energético que llegue hasta Honduras e impulse el desarrollo de la región.

La idea de llevar gas barato a Centroamérica también esconde -en el caso de México- la necesidad de encontrar alguna solución definitiva a la imparable migración hacia el norte.

A diferencia de sus antecesores, AMLO le quita así protagonismo a Estados Unidos y abre espacios a China, al contratar a proveedores de ese país en las obras emblemas de este plan.  

La 4T planteó también, desde el plan de desarrollo, un gasoducto hacia Centroamérica. La propuesta se suma al planteo que ya la CEPAL, cuando recomendó construcción del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (AIEPAC) y la Ruta del gasoducto México-Países del norte de Centroamérica. 

Aunque hasta ahora el gobierno se ha centralizado más en el proyecto del gasoducto del Istmo, que tiene como fin alcanzar el mercado asiático. “En lecturas políticas, lo que le hace ver AMLO a Biden es que Estados Unidos, por primera vez, no encabeza un proyecto que impulsa el desarrollo hacia Centroamérica, con el proyecto que se tiene en el sur y sureste con Dos Bocas, la refinería de Minatitlán, la zona de Campeche”, dijo a LPO el analista internacionalista Ignacio Martínez, coordinador del LACEN-UNAM.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega junto a sus pares de Cuba, Miguel Díaz Canel y de Venezuela, Nicolás Maduro.

Además, Martínez resalta la participación que se le da al país asiático, contraponiéndose a los intereses estadounidenses. “Si bien China no aparece en la palestra y aunque no se mencione mucho, poco a poco va ganando participación en el sur sureste en este tipo de proyectos a través de tecnología”.

Economistas cercanos a ese proyecto en gobiernos anteriores afirman que sería mejor estrategia apoyarse en Estados Unidos, para junto al resto de los países centroamericanos, crear un polo de desarrollo en la región que pudiera contener la expansión China, un fin que no cambió entre Donald Trump y Joe Biden. Una manera también de ofrecer empleos en la región y mitigar la necesidad de migrar hacia el norte.

Sin embargo, los especialistas aceptan que existen retos de distintas índoles. Por ejemplo, en cuanto a los proyectos anteriores, el experto de la UNAM señala: “Hubo muchos intereses voraces en Estados Unidos, por parte de las empresas transnacionales energéticas, por lo que el proyecto quedó en el tintero. Además, están las dificultades en la región, con los problemas de intereses locales, mafias y el vaivén político”.

En opinión de Gonzalo Monroy, analista del sector energético, el proyecto de llevar gas texano hasta Centroamérica también implica una serie de retos. Para empezar, explica, “no hay suficiente demanda y no vas a encontrar a un gran consumidor que pueda activar este proyecto”, además recordó que en estos países se ha desarrollado la industria hidroeléctrica, “han tenido un avance notable en renovables”, relató. También señaló que, en todo caso, podrían comprar gas licuado de Trinidad y Tobago.

Por su parte, Carranza puntualizó: “El tema de financiamiento siempre ha estado en el centro de la discusión porque los proyectos de integración energética requieren montos elevados. Y también requiere voluntad política”.

“China está utilizando las nuevas iniciativas de cooperación para aumentar su influencia en la región”

Desde Estados Unidos, la opinión coincide, y agregan un par de explicaciones más. En opinión de Daniel Myers, analista senior de mercado de Gelbert & Associates,  “muchos inversores y empresas estadounidenses actualmente dudan en contraer una obligación a gran escala de este tipo dados esos riesgos”, considerando que estas inversiones están sujetos a los “caprichos” políticos del país, en un entorno donde López Obrador ha emprendido fuertes disputas con empresas energéticas. 

Lisa Viscidi, directora del programa de Energía, Cambio Climático e Industrias Extractivas del Diálogo Interamericano, recalca que actualmente la administración de Biden no está interesada en impulsar los gasoductos, pues si bien su gobierno si contempla el desarrollo a partir del sector energético, la visión priorizará las energías renovables. 

Fuente.- LaPoliticaOnline

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