Carlos Joaquín ¿Por el PRI, por el PAN o con ambos ?

Realidades.- La estratagema comenzó con el convivio con líderes en conocido rincón familiar y de amistad de la capital quintanarroense

Por la pandemia de COVID-19 fue suspendida inicialmente la celebración del 46 Aniversario de la creación de Quintana Roo como Estado Libre y Soberano, prevista para el pasado jueves 8 de octubre. Sin embargo, una semana después, el pasado miércoles 14 de octubre, siempre sí hubo conmemoración oficial. Fue a puertas cerradas, sin más invitados que ex-gobernantes y, al término de la misma, motivo de un supuesto improvisado convivio, al parecer para maquillar una estratagema política del gobernador Carlos Manuel Joaquín González: La de intentar la reconciliación  con casi todos los jefes de las “tribus” del PRI –partido al que renunció pero del que nunca se ha ido–, ahora que necesita de ellos porque siente ya vientos huracanados que anuncian a manera de tercera llamada el tiempo final de su mandato

¿Habrá actuado a tiempo el Gobernador quintanarroense Carlos Joaquín González en su intento de reconciliarse con la facción política del Estado dominada por el priismo?

Esta es la pregunta que se hacen medios políticos tras el “intencional” convivio, el pasado miércoles 14 de octubre, en un botanero, el “Mar Caribe, que es desde hace varias décadas emblema familiar y de amistad en Chetumal.

La respuesta tiene opiniones divididas: Unos creen que Carlos Joaquín sí actuó a tiempo y otros creen lo contrario.

Habría que hacer el “recuento de los daños” antes de contestar positiva o negativamente tal interrogante.

El intento no fue malo, pues reunió en la misma mesa a tres de los siete gobernadores constitucionales que ha tenido Q. Roo  (el primero, Jesús Martínez Ross, el quinto, Joaquín Hendricks Díaz y el sexto, Félix González Canto).

Además, es obvio pensar que Carlos Joaquín tiene por lo menos el aval del segundo de los mandatarios (su hermano Pedro Joaquín Coldwell). y del cuarto, Mario Ernesto Villanueva Madrid, cuyo hijo Carlos Mario estaba presente el citado miércoles.

Y también había ex-colaboradores del tercero de los mandatarios quintanarroenses, el caballleroso Miguel Borge Martín.

Damos por hecho que sólo habría un “opositor”, el séptimo mandatario, Roberto Borge Angulo, en problemas con la justicia derivados de su actuación política.

Por tanto, el consenso con los líderes reconocidos del priismo es amplio en apariencia, de acuerdo con una fotografía que circuló sobre el referido convivio que levantó ámpula entre panistas, perredistas y tambien priistas, qué decir en redes sociales, en las que incluso se manifestó un solaztequista ex-colaborador del mandatario en turno, Julián Ricalde Magaña.

Decíamos que el consenso de Carlos Joaquín con líderes del PRI quintanarroense es en apariencia, pues no hay que olvidar que:

♦ Al primer gobernante quintanarroense lo mantenía archivado en las memorias de la historia política de Quintana Roo, aun cuando le tiene ciertas consideraciones por ser Martínez Ross quien convirtió a su hermano Pedro Joaquín en el segundo mandatario de la entidad.

♦ Al tercer gobernante le guarda respeto, pero hasta allá. Borge Martín es para él algo semejante que Martínez Ross: Parte de la historia a la que ingresó como fundador de la Universidad de Quintana Roo (UQROO).

Del cuarto gobernante, Villanueva Madrid, no olvida los conflictos políticos con sus hermanos Pedro y Addy, quien cayó de la gracia de aquél y la suplió como su baraja a la gubernatura con Hendricks Díaz, su aliado contra el borgismo reciente. Aparte, al hijo de Villanueva Madrid, Carlos Mario, sólo lo utilizó como diputado local por el Partido Encuentro Social en su propósito de venganza contra su antecesor y al término del período de la XV Legislatura no lo vio de nuevo sino hasta ahora, con la representación de su padre, por cuyo regreso a casa, por cierto, no empujó tanto como el Senador de Morena –otro ex-priista por cierto–, el doctor José Luis Pech Varguez.

Con el sexto gobernante, González Canto, pretende también que fumen la pipa de la paz –como si en política no se mantuviera vigente la frase lapidaria “perdono pero no olvido”–, luego de que desde el arranque de su gestión instrumentó contra él, siendo Senador, una campaña mediática de linchamiento por su desempeño como gobernante. El motivo real de la misma, que es la más convincente, es la del rencor contra González Canto por considerar que fue éste y no el PRI quien le cerró las puertas a la gubernatura cuando la nominación a la candidatura fue favorable para Borge Angulo.

Hasta antes del convivio en el “Mar Caribe”, Carlos Joaquín acusaba a Félix y al sucesor de éste de secuestradores de “la esperanza, la confianza y la dignidad institucional” de Quintana Roo, además de haber heredado un Estado en el que prevalecía la impunidad, a la cual atribuyó aquél narco-ataque a las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia en Cancún, en enero de 2017. “Revertimos el paquete de impunidad, presentamos denuncias legales contra quienes violaron la ley y quebrantaron el erario del estado. Abrimos auditorías”, por lo que el ataque tiene que ver con “el combate a la impunidad y la corrupción”, dijo en ese entonces en un mensaje.

Ahora bien, ¿qué busca, pues, Carlos Joaquín con este acercamiento con quienes tienen control sobre átomos priistas?

Cuatro cosas básicamente, a juicio de HECHO DIGITAL:

♦  Obtener el control en la siguiente Legislatura, la XVII

♦  Conseguir la aprobación de sus cuentas públicas

♦  Evitar la “defenestración” al terminar su mandato

  Rescatar algún “nicho de poder”(una curul federal), así sea al año y nueve meses de haber entregado el poder, para utilizarlo como “escudo” ante alguna eventual contigencia política y probables ataques de adversarios que se ha granjeado desde la sede quintanarroense del Poder Ejecutivo.

El primer paso ya lo ha dado Carlos Joaquín al negociar con los líderes:

 Con Jesús Martínez Ross, por la ascendencia que tiene sobre otros dirigentes y su cercanía con un “fiel escudero”, Manuel Valencia Cardín, político indiscutible y con los colmillos retorcidos.

♦  Su hermano, Pedro, puede secundar la labor de “don Chucho” y hasta reemplazar a éste, ya próximo al retiro

♦  Con el popular Mario Villanueva puede recibir el apoyo de cierta parte del electorado, digamos de quien tiene de 45 o 47 años para adelante.

♦  Con Joaquín Hendricks Díaz tiene hasta ahora un aliado, como desde el inicio de su gobierno, y en su estratagema política no sería extraño que eche mano también del capital político que empieza acumular la hija del ex-mandatario, Leslie Angelina Hendricks Rubio, tras ser integrante de la misma Legislatura que el hijo del ex-gobernante Villanueva Madrid, la XV.

♦ De Félix González Canto puede beneficiarse también de su experiencia, como de su habilidad en cuestiones tácticas en terrenos de la política, pero sobre todo de estructuras populares priistas que siempre le han respaldado y acompañado.

Todo parece muy sencillo, pero la tarea para Carlos Joaquín será ardua, porque como Gobernador él mismo tendrá que tomar las medidas decisivas para coronar sus objetivos, una vez que deje el poder, ¿en manos de Morena?

Es lo más probable, según los expertos, y su eventual sucesor seguramente explotará al máximo –como el “cuchillito se palo”— sus errores y “cuentas oscuras”.

No debe olvidarse que hay muchas cosas por aclarar en la administración actual de VIP-SAESA, en ciertas licitaciones y cobro de “comisiones” y en cuanto a los “aviadores” en la Fiscalía que han explotado documentalmente en redes sociales.

Esto, sin excluir denuncias por despojos de terrenos en destinos turísticos del Norte de Quintana Roo, como Tulum.

Y en la contienda electoral, no debe de olvidar Carlos Joaquín que su objetivo primordial sería obtener al menos unas 11 de las 25 curules para evitar las mayorías constitucionales (17 votos a favor) que pueden hacer perder a su grupo votaciones clave.

Y también esta consciente junto con el PRI de que los municipios económicamente más fuertes –Benito Juárez (con sede en Cancún), Solidaridad (Playa del Carmen) y Tulum (PRD)—seguirán en poder de partidos contrarios. Solamente “el fiel” Cozumel y quizás Isla Mujeres continuarán siendo tricolor, así como Puerto Morelos –que cuenta en realidad con una autoridad priista camuflajeada de ecologista– si el PRI escoge bien a sus candidatos.

Del escenario en las demarcaciones de Othón P. Blanco (Chetumal), Bacalar, Morelos, Carrillo Puerto y Lázaro Cárdenas hablaremos, llegado el momento, en un siguiente análisis.

Otra disyuntiva que se le presentará al mandatario es ¿por cuál partido competirá su grupo?: ¿Por el PRI?, ¿por el PAN? o ¿con ambos si fructifica su estrategia de doble juego?

Está claro que por el PRD no, por las escisiones habidas en su Gobierno.

Y por el PAN, habrá que ver, pues así como le afectó perder como tutor político en el PAN al ex-gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas –muerto trágicamente junto con su esposa, la gobernadora Marta Érika Alonso Hidalgo, en un accidente en helicéoptero–, quizá le ayude en algo el retorno de Ricardo Anaya Cortés a la actividad política en Acción Nacional. Ambos fueron artífices en la “construcción” de la candidatura de Carlos Joaquín a la gubernatura, en alianza con el PRD.

Es a Moreno Valle Rosas a quien Carlos Joaquín le debe la postulación panista anunciada de manera oficial en marzo de 2016, con la anuencia desde luego del entonces líder nacional de ese partido, Anaya Cortés, quien un par de años después, en 2018, le debería también al político poblano el que le hubiera dejado el camino libre en la lucha de ambos por la candidatura presidencial  y sumarse a su proyecto.

La ayuda que el político nacido en el Estado de México pudiera brindar a Carlos Joaquín es abogar por él ante la dirigencia nacional del PAN que dejó en manos de su “delfín”, Marko Cortés Mendoza, para que le permita participar –por no decir meter mano o influir–  en la próxima selección de 15 candidatos blanquiazules a diputados locales por mayoría relativa, y, de ser posible, proponer a los tres primeros de la lista por representación proporcional. Esto, por supuesto, conlleva el riesgo de una rebelión de panistas quintanarroenses –entre los que campea ya la decepción por su actuación gubernamental–, que difícilmente quiera correr la plana mayor de Acción Nacional.

PRI, es un secreto a voces, “está a sus pies”, porque, como dirían los aficionados al ajedrez, tiene de su lado a “la reina” (Candy Ayuso Achach) y a “la torre” (José Alberto Alonso Ovando).

Desde luego, falta ver si así como vio coronada su estrategia de que el PRI quintanarroense lo “dirijan” políticos afines a él, de la misma manera escoge bien y logra infiltrar también a “los caballos”, la otra “torre” y los “alfiles” y, sobre todo, a los “peones”, que con sus votos les hagan sumar triunfos en las urnas y que llegado el momento le harían encontrar la tranquilidad que ahora le roban –según todo parece indicar– sus cuentas públicas.

Será una tarea nada fácil, y debe saber Carlos Joaquín que si falla en esta misión peligrosa, todo se irá al caño, y él mismo puede ser arrastrado por la vorágine política que se avecina en Quintana Roo.

Y para terminar, no hay que olvidar que las elecciones se ganan con votos y con dinero, porque, como decía el inolvidable Carlos Hank González(1), “político pobre, es un pobre político”.

(1) Carlos Hank González fue un político mexicano y hombre de negocios. A ambas actividades dio el salto como maestro, de allí que le llamaran “El Profesor”. Como empresario emprendedor tuvo la habilidad de tejer una red de contactos políticos que le permitieron edificar un imperio empresarial. Una y otra cosa le abrieron las puertas de varios cargos gubernamentales y políticos en su natal Estado de México (Edomex) y también en el plano nacional.

Se desempeñó como presidente municipal de Toluca (de 1955 -1957), Diputado Federal (1958-1961) y Gobernador del Estado de México (1969-1975), previamente a su desempeño como diputado federal. En 1976 fue nombrado por el entonces presidente José López Portillo como regente de la Ciudad de México. Colaboró también en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, quien primero lo designó Secretario de Turismo y posteriormente Secretario de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH, por sus siglas).

Se le identifica como el fundador y líder del Grupo Atlacomulco. Ninguno de los supuestos miembros de esta agrupación de priístas con campo de acción en el Estado de México  aceptó su existencia.

El ser hijo de padre alemán impidió a “El Profesor” competir por la Presidencia de la República, ya que las leyes exigen ser descendiente de padres mexicanos de nacimiento para poder aspirar al cargo.

Hank González estuvo casado con Guadalupe Rhon y juntos procrearon a sus cinco hijos, entre ellos tres varones: Carlos, Cuauhtémoc y el menor de ellos, Jorge Hank Rhon, quien siguió sus pasos como político y empresario. En la primera actividad fue presidente municipal de Tijuana en el trienio 2004-2017, en tanto que en la segunda es hoy propietario del Grupo Caliente, que opera la compañía de apuestas deportivas más grande de México y también clubes del fútbol profesional como Xolos de Tijuana, en el máximo circuito, y Dorados de Sinaloa, en lo que ahora se le conoce como La Liga de Expansión.

El Profesor” nació el 28 de agosto de 1927 en Santiago Tianguistenco (Edomex) y falleció en este mismo lugar el 11 de agosto de 2001, a los 73 años de edad, a causa del cáncer de próstata que lo aquejó durante 15 años.

Fuente: Hecho digital

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