Rafa Marín ordena el partido y las candidaturas en MORENA

Realidades.- Una semana atrás, un grupo de referentes del morenismo llegó a un acuerdo para la conformación de un nuevo Comité Estatal, que generó críticas y adhesiones por partes iguales. Hoy, con lo sucedido en la semana en MORENA, importan menos los nombres que la estructura de aquel acuerdo, cuyo objetivo no ha cambiado: ordenar el partido hacia las elecciones de 2021 y 2022.  
Unos días antes de esa reunión, el que tuvo la voz cantante sobre ese encuentro no fue otro que Rafael Marín, el verdadero líder moral del lopezobradorismo en el estado. Marín fue quien dijo que la reunión incluiría a los candidatos a gobernador, y que en esa mesa se debían tomar todos los acuerdos de conducción del partido. 
En esa reunión había dos enviados del CEN, la delegada Liliana Castro (hoy, muy debilitada) y Carlos Evangelista, pero el control de la reunión lo tenía, a la distancia, Rafael Marín. 
Tan es así, que una de las dudas en las horas previas de ese acuerdo fue que pasaría si, como finalmente sucedió, el TEPJF ordenaba la realización de la encuesta y la salida de Alfonso Ramírez Cuellar de la presidencia nacional de MORENA. Había mucha versiones de esas dando vueltas, y el propio Marín las conocía. 
Por eso, a dos de los referentes que participaron de esa reunión y le preguntaron sobre el tema, les respondió con palabras casi idénticas:
“No importa, hay que hacer la reunión porque ese es el precedente de cualquier acuerdo que se tome en el futuro”.
La traducción de eso a nombres propios, es que el único acuerdo que allí se pactó y estaría firme, es que la regidora Anahí González, ligada a Rafa Marín y Mara Lezama, sea la futura presidenta del partido. Los demás nombres formarán parte de una discusión diferente. 
Incluso, ya se habla de la posibilidad de que, con un dirigencia nacional nueva, seguramente se podrá armar un comité estatal provisorio más amplio, con más carteras, en el cual se incluyan otros sectores del partido. 
De cualquier modo, todo eso está en el aire, porque habrá que ver quién se queda con la dirigencia nacional. Para que quede claro: no es lo mismo que quede Mario Delgado, Yeidckol Polevnsky, o, como se mencionó en las últimas horas, Alejandro Encinas. 
CAMBIOS EN LA CORRELACIÓN DE FUERZAS 
La decisión que tomó el TEPJF sobre MORENA (a saber, que el INE realice una encuesta abierta para elegir nuevo presidente y secretario general) cambió también las relaciones de poder internas en el partido en el estado. 
La senadora Marybel Villegas, por ejemplo, pasó casi de la euforia por el acuerdo del pasado domingo (se quedaba con la secretaría general, finanzas y la representación ante el Ieqroo de MORENA, con Marciano Peñaloza) a la preocupación el jueves en la noche. 
Y no es para menos. El acuerdo original del domingo decía que el Comité Estatal propondría tres candidatos para los cargos de elección popular para 2021, y otros dos los propondría el CEN. Luego, las encuestas las realizaría y validaría la Comisión Nacional de Elecciones. 
En toda esa cadena de decisiones, Marybel tenía más amigos que enemigos. Pero esa relación, seguramente, cambiará con la nueva dirigencia.
Casos opuestos son los del senador José Luis Pech y el diputado federal Luis Alegre. El primero se levantó de la reunión del pasado domingo, en abierto desacuerdo a las decisiones que se tomaron. Luis Alegre se quedó, pero no se fue convencido de lo que allí se aprobó.  
Ambos objetaron duramente que la secretaría de finanzas quedara en manos de Marybel, por ejemplo, lo que incluso generó una fuerte discusión entre Luis Alegre y Ricardo Velazco, quien era el designado para ese cargo. Pech realizó esa queja de manera pública. 
Ahora, ambos sienten que con la inminente salida de Ramírez Cuellar de la presidencia, y el debilitamiento del grupo de Bertha Luján, los acuerdos se van a rehacer, y ellos deberán tener otras posiciones.  
LOS CRUCES INTERNOS 
A dos años de la sucesión, nadie debe explicarle a Rafael Marín cuál es el camino del partido, y nadie como él para darle cauce. La idea es que 2021 sea casi una antesala, o una “primaria”, de la candidatura a la gubernatura en 2022.
Por eso en la reunión del domingo pasado quedó muy claro que el mandato es que la lucha por la candidatura de 2022 tiene, hasta hoy, dos figuras estelares: Mara Lezama y Marybel Villegas.
El interés de Marybel en competir por la candidatura de Cancún tiene el objetivo de no permitir que Mara se quede con la reelección, porque en ese caso el 2022 sería casi cosa juzgada. 
En la reunión del pasado domingo, ambas se cruzaron fuerte por esa situación. Mara presentó una carpeta con todos las publicaciones que hizo Marybel en sus redes sociales, criticando su gestión en las calles de Cancún. 
“No me estás atacando sólo a mí; atacas a MORENA, a la 4T y al Presidente”, le dijo Mara.
“Yo sólo camino las calles y hablo con los vecinos sobre sus necesidades”, replicó Marybel. 
Ese es el ánimo interno hoy en MORENA. 
Allí habrá un trabajo específico para hacer, antes de que la situación llegue a una guerra sucia sin control, que debilite a todo el bloque de la 4T. Se espera que las nuevas dirigencias nacional y local tengan la legitimidad y el control suficientes para frenar este tipo de situaciones.
EL ORDEN DE LOS FACTORES 
Hay quienes creen que, al fin, esos enfrentamientos no pasarán a mayores, porque consideran que cuando Rafael Marín ordena el espacio interno de MORENA, lo que realmente sucede es que se está expresando, de una u otra forma, la voluntad de Andrés Manuel López Obrador. Y en esa voluntad, aseguran, nunca hay que descartar que el elegido del Presidente sea el propio Marín. 
Allí está el ejemplo, dicen, de la dirigencia nacional. El Presidente les dijo que hicieran una encuesta, y hubo quienes creyeron que podían desoír al fundador y motor electoral del partido. El resultado es que la encuesta se va a hacer, les guste o no, y que MORENA tendrá un dirigente que trabajará para la 4T y no para sí mismo. Un manotazo en la mesa, dirían los clásicos.  
Más allá de todos esos debates y desencuentros, lo que nadie duda en MORENA, sin embargo, es que en Quintana Roo el orden de los factores no alterará el producto. Traducción: están seguros que más allá de quienes sean candidatos, MORENA ganará en 2021 y 2022.
Lo mas increíble de todo es que la inmovilidad de la oposición, que sólo se muestra a través de los medios de comunicación, da la idea de que ellos piensan exactamente lo mismo.  

Fuente: La Opinión

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