En Europa el cambio climático obliga a probar nuevos cultivos

Realidades.- Los agricultores alemanes se enfrentan al tercer año consecutivo de pérdida de cosechas debido a la falta de lluvias. ¿Cómo se adapta la industria agrícola europea a este clima cambiante?

Con veranos más calurosos, tormentas severas y prolongados períodos de sequía a la vista, el panorama para los agricultores europeos es desalentador. Se espera que las temperaturas medias anuales aumenten entre 1 y 5,5 grados centígrados y se prevé que el calentamiento más fuerte se produzca en el sur del continente en los meses de verano.

Un informe de septiembre de 2019 de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) señaló que el estrés térmico, los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones repentinas y las tormentas de granizo, y la escasez de agua, ya han cambiado las condiciones de crecimiento de varios cultivos en Europa, especialmente para alimentos básicos mediterráneos, como las aceitunas y las uvas de vino.

Mientras tanto, algunos lugares del norte de Europa podrían ver los beneficios agrícolas del cambio climático, incluyendo temporadas de crecimiento más largas y un período de heladas más corto “que permitan nuevos cultivos y otras variedades”, según el informe de AEMA. Las tierras de cultivo adecuadas alrededor del Mar Báltico podrían más que duplicarse para el año 2100, pasando del 32 por ciento de la superficie actual a cerca del 76 por ciento, y algunos cultivos ahora comunes en el sur de Europa echarán raíces más al norte.

Viñedos en Dinamarca, en el norte de Europa.

Vinos escandinavos

Literalmente, esos cambios climáticos ya han dado sus frutos. En el estado alemán de Baja Sajonia, al norte, donde las temperaturas medias han aumentado casi 2 grados centígrados en las últimas décadas, algunos agricultores han comenzado a cultivar frutas que normalmente se encuentran más al sur, como albaricoques y nectarinas. Y el cultivo de vino, típicamente asociado con las laderas más meridionales en Francia, España e Italia, está ahora despegando en lugares como Dinamarca, Suecia y el Reino Unido.

La tendencia al calentamiento de las últimas décadas ha hecho que la industria del vino de Reino Unido haya cuadruplicado su volumen desde el año 2000. Los viñedos ingleses produjeron unas 13,2 millones de botellas solo en 2018. Pero el cambio climático plantea otros desafíos, incluyendo patrones climáticos inusuales y un mayor riesgo de enfermedades asociadas con veranos más húmedos.

“Los eventos meteorológicos impredecibles, las sequías y las intensas tormentas de verano son un verdadero problema y parecen haber aumentado en frecuencia”, señala Jon Fletcher, de la empresa viticultora británica Ryedale Vineyards, en entrevista con DW. “El cambio climático supone un riesgo para la sostenibilidad de la gestión de los viñedos a escala mundial y, en particular, en Europa”, dice, por su parte, a DW Josep Maria Sole de VISCA (Vineyards Integrated Smart Climate Application), un proyecto financiado por la UE que tiene como objetivo ayudar a la industria vitivinícola europea a desarrollar estrategias de adaptación a medio y largo plazo.

Blaz Kurnik, experto en impactos del cambio climático y adaptación en la AEMA, comenta que las temperaturas más altas, especialmente los inviernos más cálidos, también favorecerán la introducción de nuevas enfermedades y plagas, incluyendo la mosca del olivo. El aumento de estas amenaza a la industria europea del aceite de oliva, responsable de alrededor de tres cuartas partes del suministro mundial. “En el peor de los casos, hasta el 80 por ciento de los olivos [de Italia] se verán afectados por esto cada año”, dijo Kurnik a DW.

El calor extremo y las tormentas hacen estragos en las cosechas en Europa.

Mango, aguacate y papaya: ¿futuros cultivos de Europa?

Italia, que ocupa el segundo lugar en el mundo en producción de aceite de oliva, tuvo una cosecha desastrosa en 2018. El mal tiempo y las heladas hicieron que la producción disminuyera en un 57 por ciento, lo que representa una pérdida de casi 1.000 millones de euros. Sicilia es una de las principales regiones italianas productoras de aceite de oliva. Pero algunos agricultores han comenzado allí a centrar su atención en los cultivos nativos de las regiones tropicales, incluyendo mangos, aguacates y frutos de lichi.

Los cultivos tropicales se introdujeron por primera vez en Sicilia en la década de 1970, pero en los últimos años se ha visto un incremento exponencial de estos cultivos y la introducción de nuevas especies como la papaya, que reemplazan a los cítricos que “ya no son rentables”, según Vittorio Farina, profesor asociado de agricultura en la Universidad de Palermo.

Fuente: DW

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