Ante la disyuntiva de la nueva normalidad: Normalizar las medidas higienico-sanitarias en Playa del Carmen, nuevo reto para Laura Beristain

Columna: El ideólogo social

La mayor parte de la población se muestra impaciente por el regreso a la «nueva normalidad». A pesar de lo complejo que resulta dilucidar el significado práctico del concepto, pese al exceso de optimismo de unos y el escepticismo de otros, no hay duda de que implica retomar las actividades sociales habituales, en todos los casos, un contacto directo con las personas, aglomeraciones en las plazas, mercados, centros laborales.

Es comprensible el estado de ansiedad que se ha generalizado, por muchas razones: necesidades que deben resolverse, la recuperación económica, la necesidad de caminar libremente por las calles, ir a la playa, visitar familiares y amigos, por todo el afecto que un ser humano necesita experimentar para ser humano. Sin embargo, por más desesperados que estemos, no podemos renunciar a la prudencia. De lo contrario, los resultados pueden ser fatales.

Ante la incertidumbre, lo más sensato es estar al tanto de las expertas recomendaciones. En ese sentido, el gobierno de Solidaridad, dirigido por la presidenta Laura Esther Beristain Navarrete, desde que se declaró oficialmente el estado de emergencia sanitaria, ha reforzado todas las medidas preventivas, de control y mitigación pertinentes, en estrecha coordinación con los gobiernos estatal y federal. Desde marzo, siguiendo al pie de la letra las indicaciones del doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, todas las acciones desplegadas por el gobierno municipal han sido con estricto apego a los protocolos de sanidad y prevención orientados. No obstante, la curva de contagios sigue en aumento, como se puede comprobar en los Comunicados Técnicos Diarios, ofrecidos por los Servicios Estatales de Salud (SESA).1

En estas circunstancias, saltan a la vista algunas interrogantes, tales como, por ejemplo: ¿si se han tomado todas las medidas oportunas, por qué las cifras siguen en ascenso? En la etapa de la «nueva normalidad», ¿qué se puede hacer para evitar nuevos rebrotes? Como se puede apreciar, resalta la importancia de enfatizar en las causas de este incremento subrepticio de la pandemia, aparentemente incontrolable, que nos está modificando los esquemas y hábitos de vida, y que nos obligará a prolongar la aplicación de las medidas higiénico-sanitarias, incluso, más allá de la etapa denominada «nueva normalidad».

Empecemos por dos de las medidas más importantes: el aislamiento físico y el cubrebocas. Acerca de estos temas se han desarrollado toda una variedad de teorías absurdas que lo único que generan es más incertidumbre y mayor zozobra en la población. De modo que, entretanto aparece una vacuna que nos inmunice contra el COVID-19, vacunémonos contra el virus de la ignorancia y la soberbia. Estos dos virus son tan mortales como los biológicos. Son muchos los subtemas concernientes, pero en este artículo solo nos vamos a referir a una de las principales causas por las cuales los epidemiólogos han recomendado, aparte de las medidas higiénicas, el aislamiento físico y el cubrebocas como medidas de vital importancia.

En el contexto del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, existe una singularidad que favorece su propagación silenciosa e incontenible por todos los rincones del planeta, se trata de aquellas personas que, aun teniendo el virus en su organismo, no manifiestan síntomas de la enfermedad COVID-19. Esta es una de las problemáticas que más interés suscita en la comunidad científica internacional, por su impacto en la transmisión del SARS-CoV-2, lo cual contribuye a la multiplicación de los eslabones de la cadena de contagios.

Según los estudios más recientes, los asintomáticos son los que, a pesar de portar el virus, no desarrollan nunca la enfermedad; los presintomáticos, por su parte, transmiten el virus incluso antes de manifestar la enfermedad; mientras que los postsintomáticos son los pacientes que, después de su recuperación clínica, pueden seguir propagando el agente patógeno. Es decir, los primeros se contagian con el coronavirus y se convierten en portadores del virus; sin embargo, nunca se enferman. Los segundos, en un momento inicial, se muestran asintomáticos; pero luego comienzan a mostrar los síntomas de la COVID-19. Y los últimos y menos estudiados, son los que, tras recuperarse, continúan propagando la enfermedad; aunque sin síntomas visibles.

Hasta la fecha se han realizado diversos estudios epidemiológicos (véase: revista JAMA), muchos de los cuales ya han sido publicados. Es oportuno remarcar algunos datos significativos: –

Aproximadamente el 75 % de las personas inicialmente asintomáticas enferman, por lo que devienen transmisores presintomáticos. – A fines de febrero, JAMA publicó el primer caso documentado de transmisión asintomática de la COVID-19. Este evento se registró por «una joven de 20 años procedente de Wuhan que contagió a 5 de sus familiares, pero nunca comenzó con la enfermedad». – En Shenzhen, China, según un estudio científico, el 23 % de las transmisiones registradas surgió por una persona sin síntomas. Al aislar a los enfermos, se redujeron las transmisiones sintomáticas, pero las transmisiones asintomáticas y presintomáticas alcanzaron el 46 %. –

A partir de la experiencia de Wuhan, se demostró que, sin la aplicación de medidas de control efectivas, las transmisiones presintomáticas pueden representar el 20 %; y con el aislamiento de los contagiados, se acerca al 80 %. – Las personas presintomáticas pueden contagiar el virus hasta 4 días antes de iniciar con la COVID-19. – Si bien estos porcentajes de portadores asintomáticos y presintomáticos pueden variar en los diferentes países y regiones, en dependencia de las singularidades de cada contexto, también revelan la pertinencia de las medidas de aislamiento para poder cortar la cadena de contagios.2 Como se puede apreciar, el tema es bastante complejo y exige seguir de cerca los avances de la ciencia. No obstante, hoy nuestro país exhibe un escenario que apunta hacia una epidemia semi-controlada.

Entre sus grandes aciertos, hallamos el intenso programa de vigilancia epidemiológica, lo cual ha propiciado la detección y aislamiento oportuno de los casos positivos al nuevo coronavirus. Sin embargo, no se puede decir lo mismo con respecto a los casos: presintomáticos, asintomáticos y postsintomáicos. Por todo esto, en México, las autoridades sanitarias han hecho mucho énfasis en que, el levantamiento de las cuarentenas debe hacerse de forma gradual y controlada, ya que la fase de descenso en algunos casos «puede ser tan peligrosa como la de ascenso si no se gestiona de forma adecuada».

El doctor Hugo López-Gatell ha insistido mucho en ello, sobre todo, en la disciplina de la ciudadanía, el profesionalismo de las autoridades, y las medidas de mitigación, en aras de evitar la propagación del coronavirus.3 Hasta que no haya pasado el peligro, por su salud, la de su familia y por amor a la humanidad, cumpla con las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

Fuentes:

1 https://qroo.gob.mx/sesa

2 “Transmisión asintomática y presintomática del SARS-CoV2: la cara oculta de la COVID-19”. Artículo publicado por la Revista ANALES de la Academia de Ciencias de Cuba.

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