Cancún, Quintana Roo.- El abogado Gerardo Solís, conductor de un vehículo asegurado por Chubb Banamex, ha levantado la voz para alertar a la sociedad sobre los graves problemas que enfrentó tras un accidente automovilístico ocurrido el pasado 02 de febrero de 2026. El incidente, un golpe por alcance menor mientras se incorporaba de la avenida Andrés Quintana Roo a la lateral, ha derivado en una serie de irregularidades y retrasos por parte de la aseguradora, lo que ha dejado al descubierto prácticas cuestionables que afectan directamente a los asegurados.
Según relata Solís, el proceso de reparación del vehículo ha sido excesivamente lento y burocrático. A pesar de que la póliza promete como «plus» que las reparaciones se realicen en una agencia autorizada, en este caso Nissan López Portillo por Tierra Maya, los tiempos han sido inaceptables. La agencia tardó casi 15 días hábiles en determinar los daños del vehículo, algo que en cualquier taller se hubiera resuelto en dos o tres horas. Además, el proceso de reparación se ha visto retrasado debido a la falta de piezas básicas, como el radiador y el condensador, lo que resulta inexplicable tratándose de un modelo tan común como el Nissan March.
Pero los problemas no terminan ahí. Solís denuncia que la aseguradora ha intentado utilizar piezas genéricas en lugar de originales, algo que no fue informado al momento de contratar la póliza. Además, la señora cuyo vehículo fue golpeado en el incidente aún no ha recibido el pago de $12,000 correspondiente a la reparación de su auto, a pesar de que el ajustador se comprometió a realizar el pago en tres días tras la evaluación de daños.
«Es inaceptable que una aseguradora de renombre como Chubb Banamex no cumpla con sus compromisos», afirma Solís. «En mi caso, el volante para la atención médica me llegó tres días después del accidente, lo que demuestra la falta de eficiencia y responsabilidad de la empresa».
El abogado también señala que la aseguradora no cuenta con oficinas físicas en Cancún, lo que dificulta aún más la resolución de problemas y la atención al cliente. Además, existe un constante juego de culpas entre la aseguradora y la agencia Nissan, donde cada una responsabiliza a la otra por los retrasos en las reparaciones.
«Si uno supiera de estos retrasos y malos tratos al momento de contratar la póliza, no les compraría nada», asegura Solís. Por ello, hace un llamado a la sociedad de Quintana Roo para que evite adquirir seguros de auto con Chubb Banamex y solicita a la Condusef que tome cartas en el asunto para evitar que más asegurados sean víctimas de estas prácticas.
Esta denuncia pone en evidencia la necesidad de mayor transparencia y regulación en el sector asegurador, especialmente cuando se trata de proteger los intereses de los consumidores. La sociedad merece servicios eficientes y responsables, no promesas incumplidas y tratos deficientes.

