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El nivel de afrontamiento empeora tras cuatro años de diagnóstico en pacientes con comorbilidad de cáncer y diabetes

Un reciente estudio longitudinal realizado en Quintana Roo ha arrojado luz sobre la compleja realidad que enfrentan las mujeres que luchan simultáneamente contra el cáncer de mama y la diabetes tipo 2. La investigación, publicada en la revista científica ecancermedicalscience, revela que el paso del tiempo no solo desgasta el estado físico de las pacientes, sino que impacta profundamente en las estrategias de afrontamiento y la funcionalidad de sus núcleos familiares.

El estudio, liderado por la Dra. María Valeria Jiménez-Báez y un equipo de especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), siguió de cerca a un grupo de mujeres en Cancún durante cuatro años, desde el momento de su diagnóstico inicial hasta la evolución de ambas enfermedades crónicas.

Una combinación de alto riesgo

El cáncer de mama se mantiene como la segunda causa de muerte en mujeres mexicanas, mientras que la diabetes tipo 2 afecta a más de 15 millones de personas en el país. Cuando ambas condiciones convergen, el riesgo de complicaciones y mortalidad aumenta significativamente.

En Quintana Roo, la incidencia de cáncer de mama ha mostrado un incremento alarmante del 63% desde 2018. El estudio destaca que la mayoría de las pacientes analizadas presentaban además factores de riesgo modificables, como obesidad y sedentarismo, lo que complica aún más el panorama clínico.

El impacto en el hogar: de la adaptación al desgaste

Uno de los hallazgos más significativos de la investigación es la evolución de la dinámica familiar. Al inicio del diagnóstico, las familias suelen mostrar una capacidad de adaptación para apoyar a la paciente. Sin embargo, tras cuatro años de evolución de la enfermedad, los niveles de funcionalidad familiar tienden a decaer.

«Al diagnóstico, las familias se adaptan; sin embargo, con la evolución, se infieren secuelas en la salud familiar», señala el informe. Los datos muestran que, mientras que al principio muchas familias se categorizaban como «moderadamente funcionales», tras el seguimiento de cuatro años, un 55.6% de los casos analizados se desplazaron hacia la categoría de «disfuncionales».

A pesar de este deterioro, las pacientes mantienen su autonomía en la toma de decisiones dentro del hogar, un factor clave para su empoderamiento, aunque el soporte emocional colectivo parece erosionarse bajo el peso del estrés crónico.

Afrontamiento: la pérdida de herramientas emocionales

La investigación también evaluó cómo las mujeres manejan el estrés de sus padecimientos a través del Inventario de Estrategias de Afrontamiento (CSI). Los resultados indican un empeoramiento generalizado en la capacidad de respuesta emocional.

Estrategias positivas como la reestructuración cognitiva o la búsqueda de apoyo social disminuyeron con el tiempo, mientras que el aislamiento social y la autocrítica se mantuvieron presentes como respuestas ante la carga de la enfermedad. El estudio subraya que la larga duración de las enfermedades crónicas reduce el optimismo y la efectividad de las tácticas para lidiar con el dolor y la incertidumbre.

El vacío en la atención mental

Un dato preocupante revelado por el equipo de investigación es la brecha en el apoyo psicológico. A pesar de la carga emocional que implica el diagnóstico dual, el 78% de las pacientes participantes no recibió ningún tipo de seguimiento o terapia de salud mental durante el periodo de estudio.

Esta carencia de apoyo profesional externo se suma a las barreras socioeconómicas y a la falta de empoderamiento en el autocuidado, factores que el estudio identifica como obstáculos para una mejor calidad de vida.

Conclusiones y recomendaciones

El equipo de especialistas concluye que es imperativo integrar intervenciones psicosociales desde el primer momento del diagnóstico. La gestión de enfermedades crónicas no puede limitarse al control de la glucosa o la oncología; debe incluir un enfoque biopsicosocial que fortalezca tanto a la paciente como a su red de apoyo primaria: su familia.

«Entender cómo las dinámicas familiares influyen en el afrontamiento permite diseñar intervenciones a medida que atiendan las necesidades individuales y familiares», concluye el reporte. Ante el panorama epidemiológico actual en Quintana Roo y el resto de México, este estudio sirve como un llamado urgente a las instituciones de salud para no olvidar que, detrás de cada expediente clínico, hay una estructura familiar que también necesita sanar.

Por. A.G. Información. ECANCER-

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