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Iniciativa por una Vivienda Digna: Sistemas Agroforestales y Repartición Directa de Tierra frente al Negocio de los Departamentos en Quintana Roo

Mientras el Gobierno anuncia una meta de 60 mil viviendas para intentar mitigar el problema de más de un millón de personas sin hogar, la realidad en las calles de Quintana Roo cuenta una historia distinta. El modelo actual, basado en la venta de departamentos en edificios verticales, no solo es insuficiente, sino que resulta absurdo frente a las necesidades reales de la familia mexicana. Ante esta crisis, surge una iniciativa clara: la repartición directa de tierras del gobierno al pueblo, sin intermediarios, para crear sistemas de vivienda agroforestales.

El fracaso de la vivienda vertical: El negocio de las inmobiliarias

La política habitacional actual se ha convertido en un catálogo de ventas para las inmobiliarias. Bajo el nombre de «viviendas», se entregan espacios reducidos que condenan a las familias a:

  • Endeudamiento eterno: Créditos a 30 años que absorben el salario del trabajador, dejándolo sin capacidad de ahorro.
  • Infraestructura deficiente: Edificios amontonados que generan calor extremo, carecen de servicios básicos de calidad y eliminan cualquier contacto con la naturaleza útil.
  • Dependencia total: Al vivir en un departamento sin tierra, la familia pierde la capacidad de producir su propio alimento, dependiendo exclusivamente de supermercados que encarecen la canasta básica.

La propuesta: Sistemas Agroforestales y Solares Familiares

Basándonos en el informe académico «Estudio y aplicación de recursos agropecuarios y subutilizados de Quintana Roo» (2025), la verdadera solución para el pueblo no es el concreto, sino la tierra productiva. Una vivienda digna bajo el Artículo 4° Constitucional debe incluir el espacio para un Solar Maya y sistemas de cultivo.

Esta iniciativa propone que el Gobierno entregue lotes con capacidad agroforestal, permitiendo que cada hogar sea una unidad de producción:

  1. Soberanía Alimentaria: Espacio para cultivar leguminosas, hortalizas y plantas medicinales, reduciendo el gasto familiar.
  2. Aprovechamiento de lo Local: Integrar árboles frutales nativos y la producción de miel, transformando la vivienda en un sistema vivo que genera recursos.
  3. Justicia Social: Un sistema de repartición de tierras que vaya directamente del Estado al ciudadano, eliminando a las empresas intermediarias que lucran con la necesidad de un hogar.

Tierra para el pueblo, no para el lucro

El modelo de «vivienda vertical» ignora la riqueza biocultural de nuestra región y nuestra historia de libertad prehispánica. No se puede hablar de vivienda digna cuando se le niega al ciudadano el derecho a sembrar su propia tierra.

La meta de 60 mil viviendas no debe ser una cifra para las inmobiliarias, sino una oportunidad para devolverle al pueblo de Quintana Roo su autonomía. La solución al problema de las personas sin hogar en el Caribe Mexicano no está en construir «bodegas de gente», sino en repartir la tierra para que cada familia tenga un solar donde florecer, vivir con dignidad y asegurar su alimentación frente al futuro.

Por. A.G.

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