El fin de la «Explotación Turística»: SCJN frena el uso del patrimonio maya por Grupo Xcaret

En un fallo histórico que marca un precedente sobre los derechos de los pueblos originarios en México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha ordenado la suspensión inmediata del uso de símbolos, rituales e iconografía de la cultura maya por parte de Grupo Xcaret.

La resolución, impulsada por el proyecto de la ministra María Estela Ríos González, revoca el amparo que permitía a la empresa transnacional lucrar con elementos de la identidad indígena bajo el argumento de «promoción turística». Con esta decisión, el máximo tribunal pone bajo la lupa décadas de un modelo de negocio basado en la mercantilización de lo sagrado.

Un golpe a la «Disneyficación» de la cultura

El litigio, que escaló tras las denuncias del Indautor y diversas comunidades de la zona, señala que la empresa ha utilizado expresiones culturales —como la Travesía Sagrada o el Juego de Pelota— sin el consentimiento previo, libre e informado de los legítimos herederos de esa tradición.

Los puntos críticos que la empresa enfrenta tras este fallo son:

  • Suspensión del lucro simbólico: La orden de retirar de inmediato toda publicidad, logotipos y representaciones que utilicen glifos o ritos mayas de sus parques y plataformas digitales.
  • Cuestionamiento ético: La Corte subraya que la riqueza cultural no es un recurso «libre» para el aprovechamiento corporativo, desafiando la narrativa de Xcaret como «protector» de la cultura.
  • Posibles reparaciones millonarias: Al reconocerse la propiedad colectiva de los pueblos indígenas, el fondo del litigio podría obligar a la empresa a pagar compensaciones por el uso no autorizado de estos elementos durante años.

El costo de la apropiación

Para los expertos en derechos humanos, este fallo representa el fin de una era de impunidad en la que las grandes corporaciones del sector turístico en México utilizaban la identidad de los pueblos originarios como un accesorio estético para elevar sus márgenes de ganancia.

Mientras Grupo Xcaret debe ajustar su operación y marketing de manera forzosa, el debate nacional se centra ahora en la responsabilidad social de las empresas que han construido su prestigio sobre el patrimonio de comunidades que, paradójicamente, suelen estar marginadas de los beneficios económicos que su propia cultura genera.

Por. A.G.

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