Una investigación técnica de reciente publicación (enero de 2026) ha puesto al descubierto una vulnerabilidad crítica en el sistema de salud pública de la capital del estado: el Hospital Materno Infantil Morelos (HMIM) opera sin protocolos de vigilancia farmacológica, dejando a la deriva la seguridad de miles de pacientes que dependen de tratamientos complejos.
El documento, titulado «Diseño de un servicio de seguimiento farmacoterapéutico para el Hospital Materno Infantil Morelos», revela que, a pesar de los avances en medicina, la farmacia de este hospital clave en Quintana Roo funciona bajo un modelo de «bodega». Se limita a la entrega de cajas de medicamentos, sin que exista un seguimiento real sobre cómo afectan estas sustancias a las madres y a sus hijos tras ser recetadas.
El riesgo del «silencio clínico»
La investigación, desarrollada por la especialista L.F. Ethel Elizabeth Díaz Rodríguez, identifica la presencia constante de Problemas Relacionados con los Medicamentos (PRM) y Resultados Negativos asociados a la Medicación (RNM). En términos llanos, esto significa que el hospital carece de un sistema para detectar si una paciente está recibiendo una dosis incorrecta, si los medicamentos están causando interacciones peligrosas entre sí, o si el tratamiento simplemente no está funcionando.
A través de un análisis de causa-raíz (Diagrama de Ishikawa), el informe detalla que el personal de farmacia ha sido relegado a funciones administrativas, ignorando las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y el Modelo Nacional de Farmacia Hospitalaria, que exigen que el farmacéutico se integre al equipo médico para supervisar la seguridad del paciente al pie de la cama.
Deficiencias en infraestructura y protocolos
Uno de los hallazgos más contundentes es la falta de infraestructura básica para la atención digna. El hospital no cuenta con un área privada donde los pacientes puedan recibir asesoría sobre sus tratamientos, lo que contraviene los derechos de confidencialidad y el acceso a una salud integral.
Además, el estudio señala que la mayoría de los egresos en el HMIM están relacionados con cesáreas y complicaciones obstétricas, casos donde el uso de analgésicos, antibióticos y fármacos de alto riesgo es constante. Sin un Seguimiento Farmacoterapéutico (SFT), el riesgo de reingresos por complicaciones evitables aumenta significativamente, generando un costo extra al erario público.
Una solución ignorada por la burocracia
El documento no solo presenta el diagnóstico, sino que entrega a la Secretaría de Salud de Quintana Roo (SESA) un Procedimiento Normalizado de Operación (PNO) ya diseñado y validado bajo estándares internacionales —tras estancias de la autora en centros hospitalarios de Madrid, España—.
Este manual permitiría que el Hospital Morelos deje de ser una simple dispensadora de fármacos para convertirse en un centro de seguridad clínica. Sin embargo, hasta el momento, se desconoce si las autoridades estatales han mostrado interés en implementar este diseño o si el proyecto continuará «en el cajón» mientras los pacientes en Chetumal siguen enfrentando los riesgos de una medicación sin vigilancia profesional.
Los datos clave del informe:
- Población afectada: El estudio se centra en el área de Ginecología y Obstetricia del HMIM.
- Contexto: El hospital maneja fármacos de alto riesgo cuya mala administración es una de las principales causas de eventos adversos a nivel nacional.
- Fecha del peritaje: Enero de 2026.
- Ubicación: Chetumal, Quintana Roo.
Nota del editor: Esta redacción se basa en el análisis técnico del Proyecto Terminal de la Maestría en Farmacia Clínica de la UAEH, el cual funciona como una auditoría externa a la operatividad actual del sistema de salud en nuestro estado.
Por. A.G. Información, Universidad Autonoma del estado de Hidalgo.

