Como parte de las políticas públicas impulsadas por el Gobierno del Estado a través del Instituto de Economía Social y Solidaria (IESSOL) para la preservación cultural y el empoderamiento económico, se han facilitado espacios en puntos turísticos estratégicos como el Malecón Tajamar en Cancún y la isla de Cozumel para la venta de productos artesanales.









Cancún, Q. Roo. – En un esfuerzo por preservar las tradiciones milenarias y dignificar el trabajo de las comunidades originarias, el Gobierno de Quintana Roo ha implementado un programa de facilitación de espacios públicos en dos de los destinos turísticos más importantes del Caribe mexicano: el Malecón Tajamar, en Cancún, y diversos puntos clave en la isla de Cozumel.

Esta iniciativa, enmarcada dentro de las políticas públicas estatales de desarrollo social y económico, permite que decenas de artesanas y bordadoras mayas puedan ofrecer sus productos directamente al turismo nacional e internacional, eliminando intermediarios y promoviendo un comercio justo.
Una de las promotoras del evento Irazú Sarabia ha destacado que «apoyar a nuestras artesanas y artesanos no es solo un acto de justicia social, es también una estrategia para mantener viva nuestra identidad cultural. Al abrirles las puertas del Malecón Tajamar y de Cozumel, estamos llevando el alma maya a los lugares más visitados por el mundo, garantizando que el beneficio del turismo llegue a las manos que crean estas verdaderas obras de arte».
En estos espacios, los visitantes pueden encontrar una amplia gama de piezas únicas que reflejan la cosmovisión maya: bordados a mano con técnicas heredadas por generaciones, huipiles, joyería artesanal, textiles y figuras talladas en madera o palma. Cada pieza cuenta una historia y representa un sustento directo para las familias de comunidades como Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos o zonas rurales de Lázaro Cárdenas.
El programa no solo se limita a la cesión del espacio, sino que también incluye módulos de exhibición dignos, horarios establecidos y seguridad, asegurando una experiencia positiva tanto para el artesano como para el comprador. Representantes de la Secretaría del Bienestar (Sebien) supervisan que estos espacios cumplan su función como puntos de encuentro cultural.
Bordadora originaria de la comunidad de Lool Nicté compartió su emoción: «Antes teníamos que viajar buscando donde vender, con miedo de que nos corrieran. Ahora, estar aquí en el Malecón, y que la gente nos admire y valore nuestro trabajo, nos da mucha fuerza para seguir enseñando a nuestras hijas el bordado. Es nuestro orgullo».
Con acciones como esta, el Gobierno de Quintana Raro reafirma su compromiso de convertir la cultura en un motor de desarrollo, garantizando que el crecimiento turístico del estado incluya y beneficie a los herederos de la grandeza maya.

