Relevo en la SICyT de Yucatán; Llega Mirna Manzanilla Romero

En política pública, especialmente en áreas estratégicas como la ciencia, la innovación y la tecnología, el tiempo no es un lujo: es una responsabilidad. Yucatán no puede darse el lujo de perder años en dependencias que deberían impulsar el desarrollo del conocimiento, la investigación aplicada y la vinculación con el sector productivo.

La reciente renuncia de Geovanna Campos deja un balance que difícilmente puede considerarse positivo. Tras poco más de un año al frente de la Secretaría de Ciencia, Innovación y Tecnología, la percepción generalizada es la de una gestión sin resultados visibles, sin proyectos detonantes y sin el fortalecimiento institucional que demanda un área clave para el futuro del estado.

La ausencia de avances tangibles no solo representa una oportunidad perdida, sino que también evidencia la urgencia de contar con perfiles que comprendan la complejidad del ecosistema científico y tecnológico, así como la importancia de articular academia, gobierno e iniciativa privada.

En contraste, el nombramiento de Mirna Manzanilla Romero abre una nueva etapa que genera expectativas positivas. Su trayectoria académica y experiencia en el ámbito de la innovación y la investigación la posicionan como un perfil técnico con conocimiento del sector, respaldado por instituciones de prestigio como el Instituto Tecnológico de Mérida y la Universidad Autónoma de Yucatán.

Hoy, más que discursos, Yucatán necesita resultados: programas de investigación con impacto social, impulso a la transferencia tecnológica, formación de talento y estrategias que conviertan el conocimiento en desarrollo económico.

El reto para la nueva titular no es menor. Sin embargo, también es una oportunidad para corregir el rumbo, recuperar la confianza en la dependencia y demostrar que la ciencia y la innovación pueden ser motores reales del progreso estatal.

Porque en un mundo donde la competitividad se define por el conocimiento, la ciencia no puede administrarse con improvisación.

Texto: Rodrigo Vázquez Parada

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