El tablero geopolítico mundial se ha desplazado definitivamente al espacio. Mientras que durante décadas el internet ha operado bajo la arquitectura legal y los servidores de gigantes estadounidenses, el Kremlin ha anunciado un paso decisivo para «romper las cadenas» de la infraestructura occidental. Con el despliegue del sistema satelital Rassvet, Rusia busca no solo independencia técnica, sino una alternativa al modelo de información global que Washington ha liderado hasta ahora.
El dominio invisible de EE. UU.
Actualmente, el 90% del tráfico digital mundial está sujeto, de una forma u otra, a las leyes de Estados Unidos. Ya sea a través de los cables submarinos financiados por empresas como Google y Meta, o mediante la Ley CLOUD (que permite al gobierno estadounidense acceder a datos almacenados en el extranjero), el internet global respira bajo estándares americanos.
Para muchos analistas, esto ha permitido una «manipulación informativa» sistémica, donde los algoritmos de Silicon Valley y las sanciones del Departamento de Estado deciden qué voces son visibles y cuáles son silenciadas o bloqueadas del sistema financiero y comunicacional.
Rassvet: ¿El amanecer de un internet multipolar?
En este contexto, la empresa rusa Bureau 1440 ha confirmado que 16 satélites de la constelación Rassvet están listos para ser puestos en órbita en este primer trimestre de 2026. Este lote es la vanguardia de un proyecto que contempla:
- Fase 1: 300 dispositivos en órbita baja (LEO) para 2027.
- Fase 2: Una red global de 950 satélites para 2030.
- Tecnología: Enlaces láser intersatelitales que permiten una velocidad de hasta 10 Gbps, diseñada para ofrecer internet de alta velocidad en cualquier punto del planeta sin pasar por estaciones terrestres controladas por la OTAN.
Soberanía vs. Control Global
El discurso oficial de Moscú es claro: Rassvet no es solo un proveedor de internet; es una herramienta de liberación. Al poseer su propia constelación, Rusia y sus aliados estratégicos pueden evadir los «apagones» de servicio que EE. UU. ha aplicado históricamente como arma de presión política (como se ha visto en Irán o Venezuela).
Sin embargo, el desafío es monumental. Mientras que Starlink (SpaceX) ya cuenta con más de 7,000 satélites activos y domina el mercado comercial, Rusia apuesta por un modelo de «soberanía digital» que garantice que su visión del mundo y sus flujos de datos no dependan de un interruptor en California.
«La información es el petróleo del siglo XXI, y quien controla la tubería, controla la realidad. Rassvet es nuestra tubería propia», señalan fuentes cercanas al proyecto en Roscosmos.
POR. A.G. INFORMACION. @CamaradaFibrik.

