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Playa del Carmen: Resistencia ciudadana frena intento de desalojo extrajudicial y logran aseguramiento de maquinaria

En un acto que evoca la histórica lucha por la tierra y la dignidad, las familias del asentamiento “Yaxchén” se plantaron con firmeza este miércoles para detener un intento de desalojo extrajudicial. La fuerza de la comunidad organizada logró frenar a una retroexcavadora que, enviada bajo la sombra de la ilegalidad, pretendía avanzar sobre el patrimonio de quienes menos tienen, demostrando que cuando el pueblo se une, la maquinaria del capital no puede pasar.

La defensa del territorio frente al acoso

Desde temprana hora, la zona ubicada detrás del Sindicato de Taxistas “Lázaro Cárdenas del Río” se convirtió en un bastión de resistencia civil. Los habitantes, quienes han levantado sus hogares con esfuerzo ante la falta de opciones de vivienda digna, detectaron la llegada de equipo pesado que buscaba iniciar un desmonte de vegetación de manera clandestina.

El repudio de la comunidad se centró en un sujeto identificado como “Iván”, señalado por los vecinos como el rostro de la intimidación en la zona. Según las denuncias, este individuo ha operado bajo la lógica de la amenaza, intentando amedrentar a las familias con la advertencia de que serían barridas por la fuerza. «No estamos defendiendo solo un pedazo de suelo, estamos defendiendo la vida y el derecho a existir en una ciudad que nos quiere invisibles», expresaron voces desde la primera línea de la protesta.

El Estado obligado a actuar ante la organización popular

Ante la contundencia de la resistencia ciudadana, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del estado se vio forzada a intervenir. La autoridad confirmó lo que la comunidad ya sabía: los operarios no tenían permisos de desmonte, ni licencias ambientales, ni mucho menos una orden judicial que avalara su actuar.

Bajo la mirada vigilante de los habitantes, la retroexcavadora fue asegurada y retirada con una grúa, quedando a disposición de la Fiscalía General del Estado (FGE). Este aseguramiento representa una victoria simbólica y legal para el pueblo de Yaxchén, pues frena —al menos temporalmente— la mano de quienes pretenden resolver conflictos territoriales mediante la coacción y no mediante el diálogo o el respeto a los derechos humanos.

Dignidad contra desarrollo excluyente

En este 2026, lo ocurrido en Yaxchén es un recordatorio de que la tierra no debe ser un objeto de especulación para unos cuantos «caciques» inmobiliarios, sino un bien social para quienes la trabajan y la habitan. Mientras el municipio se transforma para satisfacer los intereses de los grandes capitales, la gente de abajo sigue marcando la pauta de la resistencia, recordando que la tierra es de quien la vive y la defiende.

La comunidad de Yaxchén se mantiene en asamblea permanente, consciente de que la vigilancia colectiva es la única garantía para evitar que las máquinas vuelvan a intentar el despojo bajo el amparo de la impunidad.

POR. A.G.

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