La graduación de 162 nuevos licenciados de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ) «Chan Santa Cruz» no es solo un logro académico; es el surgimiento de un capital humano especializado que el Estado debe priorizar en su estructura laboral y toma de decisiones.
Estos profesionales, formados en la Licenciatura en Formación Docente en Educación Básica Bilingüe (Maya-Español): Patrimonio Histórico y Cultural de México, representan una solución directa a las brechas de atención que históricamente han enfrentado las comunidades originarias.

Un perfil único para el nuevo Quintana Roo
A diferencia de otros egresados, esta generación posee una formación dual que combina el rigor científico-pedagógico con la sabiduría ancestral y el dominio de la lengua materna. La importancia de su contratación inmediata por parte de las instituciones estatales radica en:
- Identidad y Lengua: Son el puente necesario para una administración pública que realmente entienda y hable el idioma de sus ciudadanos.
- Justicia Social: Representan el éxito de la educación inclusiva en el corazón de la Zona Maya.
- Capacidad Técnica: Están preparados para gestionar el patrimonio histórico y cultural del estado desde una perspectiva interna, no asistencialista.
Voces de la transformación
Durante la ceremonia, marcada por el simbolismo del traje típico y los acordes del Maaya Paax, los graduados dejaron claro que su meta es el servicio.
“Ma’ chen tan in mank’iintko’oon u xul ik xoko’on, tan xan ik mank’intiko’on u muk’ ik meyaj” (No solo celebramos el fin de nuestros estudios, celebramos también la fuerza de nuestro trabajo), expresó Nely May, una de las nuevas profesionistas, subrayando que el esfuerzo académico debe traducirse en acción comunitaria.
Por su parte, la maestra Maritza del Carmen Yeh Chan, coordinadora de la universidad, enfatizó que estos jóvenes llevan consigo la fuerza de una cultura que debe trascender en el futuro del estado.
El reto para el Estado
La UBBJ Chan Santa Cruz se consolidó como la primera institución en entregar títulos profesionales apenas un año después de concluir el programa, eliminando las barreras burocráticas que suelen frenar la inserción laboral.
Ahora, la pelota está en la cancha de las autoridades. Con la desaparición del municipio de Solidaridad en este 2026 y la reconfiguración política de la entidad, la inclusión de estos 162 rostros nuevos en las dependencias de educación, cultura y desarrollo social no es solo una opción, sino una deuda pendiente para garantizar que el desarrollo del centro del estado sea liderado por sus propios hijos.
POR. A.G. INFORMACIÓN: Tsolkiin Noticias

