Imagen de SSC Playa del Carmen 19 de enero a las 6:04 p. m. ·

Gentrificación en el 2026: La lucha por el derecho a habitar Quintana Roo.

El desarrollo turístico, columna vertebral de la economía en el Caribe Mexicano, ha consolidado un fenómeno que fractura nuestras ciudades: la segregación socioespacial. Mientras los enclaves hoteleros y zonas residenciales de lujo acaparan servicios de calidad y seguridad, la población local es empujada hacia periferias con infraestructuras deficientes y altos riesgos sociales.

De acuerdo con una reciente revisión sistemática de la investigadora Aurora Ximena Zuloaga Sánchez, el turismo no solo crea empleo, sino que también manipula el territorio para convertir la vida cotidiana en un producto de mercado, jerarquizando quién tiene derecho a habitar la ciudad y quién no.

Los dos rostros de la ciudad

La investigación destaca una «visión dualista» que es dolorosamente familiar en destinos como Cancún:

  • La ciudad para el turista: Un entorno próspero, con servicios de salud, educación y transporte de primer nivel, diseñado bajo la especulación inmobiliaria.
  • La ciudad de fondo: Zonas populares con alta densidad poblacional, servicios públicos precarios y una creciente dependencia del Estado, donde se oculta la pobreza detrás del escenario turístico.

El efecto «Airbnb» y la crisis de vivienda

El estudio alerta sobre el papel de las plataformas de renta de corto plazo como Airbnb en la gentrificación descontrolada. Este modelo ha provocado:

  • Desplazamiento indirecto: Los residentes locales ya no pueden competir con los precios de alquiler fijados en moneda extranjera, siendo expulsados de sus propios vecindarios.
  • Pérdida de identidad: Comercios tradicionales y espacios de uso común desaparecen para dar paso a negocios orientados exclusivamente al visitante.
  • Fractura social: Se debilita el sentido de comunidad y aumentan las tensiones entre antiguos residentes y usuarios temporales.

Inclusión aparente, exclusión real

Aunque el discurso oficial promueve al turismo como una actividad inclusiva por la generación de vacantes, la realidad es que solo beneficia a perfiles específicos, dejando al resto de la población con empleos precarios y sin acceso a los beneficios reales del desarrollo. En la periferia de las zonas turísticas, donde los beneficios son invisibles, la percepción de los ciudadanos es de abandono y exclusión.

El análisis concluye que la segregación en ciudades turísticas no es un proceso orgánico, sino a menudo una estrategia que privilegia el capital privado por encima del derecho a la ciudad de sus habitantes originales.

POR. A.G. INFORMACIÓN. Zuloaga Sánchez, A. X. (2026). Segregación socioespacial en el contexto turístico: una revisión sistemática. Revista Turismo y Sociedad, XXXVIII, 321-337.

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