En el corazón del antiguo territorio antes conocido como Solidaridad, la voz de los pueblos originarios resuena con una urgencia renovada. A pesar de que México se autodefine como una nación pluricultural, la realidad para los sukúuno’ob (hermanos) indígenas sigue marcada por una brecha profunda entre el reconocimiento jurídico en el papel y la práctica cotidiana de un Estado que se muestra indulgente y lento en su transformación.
Una deuda histórica: racismo y resistencia
Los pueblos mayas, poseedores de una riqueza cultural y jurídica incalculable, enfrentan hoy una paradoja sistemática. Mientras su herencia es utilizada como estandarte de identidad nacional, en la práctica continúan lidiando con tratos racistas y violaciones a sus derechos fundamentales.
La lucha no es nueva, pero la resistencia se ha intensificado. El objetivo es claro: obligar al Estado a transitar de un reconocimiento simbólico a uno pleno, donde la cosmovisión y los sistemas normativos indígenas sean respetados con la misma jerarquía que las leyes federales.
La urgencia de una transformación estructural
Para Russell Pacheco y los defensores de los derechos indígenas, la solución no reside únicamente en la reforma de artículos constitucionales. Se requiere una reingeniería profunda del tejido social y político que incluya:
- Modelos educativos decoloniales: Implementar sistemas de enseñanza que promuevan perspectivas pluralistas y antirracistas.
- Justicia con enfoque de género: Garantizar que las mujeres indígenas sean protagonistas en la toma de decisiones y protegidas por un sistema que entienda su contexto específico.
- Instituciones sensibles: Transformar las dependencias gubernamentales para que dejen de ser entes burocráticos y se conviertan en aliadas de la justicia indígena.
Tumen Kuxano’on: «Porque estamos vivos»
Bajo el lema Tumen Kuxano’on, la organización La Fuerza del Sur ha alzado la voz para recordar que el pueblo maya no es un vestigio del pasado, sino una fuerza viva y presente. La identidad maya es el motor que impulsa esta vigilancia constante sobre los rezagos históricos que han mantenido a estas comunidades en la vulnerabilidad.
Por. A.G. INFORMACIÓN. La Fuerza del SUR

