El cambio de nombre de un municipio suele ser un acto de reivindicación histórica o identidad cultural; sin embargo, en el caso de la transición de Solidaridad a Playa del Carmen, el análisis académico más reciente lo define como una maniobra de «ingeniería política» para encubrir una crisis de soberanía sin precedentes.
En el libro “Violencia en las fronteras mexicanas: soberanía, drogas y migración” (pp. 135–166), los investigadores presentan una tesis cruda: Quintana Roo ha perfeccionado un modelo donde la infraestructura de lujo es, en realidad, el motor de una economía criminal globalizada.
I. El «Rebranding» de la Violencia: De Solidaridad a Playa del Carmen
La investigación sostiene que el decreto que oficializa el nombre de Playa del Carmen busca, ante todo, un «borrón y cuenta nueva» estadístico. El texto acusa a las élites políticas de ejecutar un fraude de percepción: al eliminar el nombre de Solidaridad, se intenta que el estigma de las fosas clandestinas, las balaceras en zonas turísticas y el control territorial de los cárteles quede confinado a un pasado administrativo «muerto».
«El cambio de nombre es la máxima expresión del marketing político aplicado a la seguridad: se cambia la etiqueta del producto para ocultar que el contenido —la gobernanza criminal— sigue intacto», señala el capítulo en su página 140.
II. La Lavandería de Concreto: El Fraude Inmobiliario
El libro detalla cómo Playa del Carmen se ha convertido en el «punto cero» del lavado de activos en el Caribe. El fraude no radica en la construcción en sí, sino en la procedencia y el propósito del capital:
- Simulación de Demanda: Se documenta la construcción masiva de desarrollos que permanecen con bajas tasas de ocupación real, funcionando únicamente como activos para legalizar dinero de drogas sintéticas.
- Corrupción en el Uso de Suelo: El informe acusa que la transición municipal ha facilitado una «limpieza de expedientes» que permite regularizar predios de origen dudoso bajo el nuevo sello de Playa del Carmen.
- Plusvalía Criminal: El incremento artificial de los precios de la tierra desplaza a la fuerza laboral hacia las periferias, creando zonas de exclusión donde el Estado no entra, pero el crimen organizado ejerce funciones de bienestar social y seguridad.
III. Un Estado de «Soberanía Fragmentada»
A nivel global, el diagnóstico para Quintana Roo es de una pérdida de control federal. El libro utiliza el término «Estado-Logístico» para describir cómo los puertos y carreteras del estado han sido absorbidos por la cadena de suministro del fentanilo y el tráfico de personas. La investigación subraya que, mientras el mundo mira hacia las playas, la verdadera frontera se pelea en las notarías y las direcciones de catastro, donde el capital criminal compra la soberanía que antes pertenecía a las instituciones.
Conclusión del Diagnóstico
Para los autores del estudio, el 2026 marca un punto de no retorno. La refundación de Playa del Carmen es vista como una oportunidad perdida para sanear las instituciones, convirtiéndose en cambio en un velo que protege a los beneficiarios de la economía de guerra que se libra en las fronteras y costas de México.
Por. A.G. Información. García, A., & Martínez, L. (Eds.). (2026). Violencia en las fronteras mexicanas: soberanía, drogas y migración. Editorial Académica del Caribe.

