Xaman-ha: La herencia de un muelle muerto y el saqueo de arena

La historia de nuestra costa es la historia de una promesa rota. En el corazón de lo que hoy conocemos como la playa Xaman-ha nombre que honra las raíces de este municipio antes de ser rebautizado se levanta un esqueleto de tablones y pilotes que resume 16 años de negligencia municipal. El muelle público, que nació en 2010 como un símbolo de identidad y libre acceso, es hoy una ruina que atestigua cómo la mala gestión gubernamental ha devorado nuestro patrimonio natural.

El muelle de la discordia: Crónica de un abandono (2010-2026)

Construido a principios de la década pasada, durante la administración municipal de Filiberto Martínez, el muelle de Xaman-ha fue diseñado para ser el balcón del pueblo hacia el Caribe. Sin embargo, tras el cambio de estafeta política, la obra entró en un limbo de mantenimiento. Para 2017, la estructura ya mostraba fracturas graves, y para este 2026, solo quedan las bases corroídas.

Este muelle no solo falló como espacio público; su deterioro estructural ha alterado las corrientes locales, creando un efecto de «trampa» que ha contribuido a la erosión desigual de la zona, dejando la playa vulnerable ante el avance del mar.

2019: El año que la maquinaria devoró la playa

Si el abandono del muelle fue una herida lenta, el uso de maquinaria pesada en 2019 fue el golpe de gracia. Bajo el argumento de la «emergencia por sargazo», las autoridades municipales y estatales permitieron la entrada de excavadoras y retroexcavadoras directamente sobre la línea de costa.

La evidencia visual de aquel año es desgarradora: en lugar de remover el alga de forma manual y cuidadosa, las máquinas se llevaron toneladas de arena blanca, rompiendo el perfil natural de la duna. El resultado fue un «acortamiento» artificial de la playa. Lo que en las fotos de 2009 era un arenal generoso y extenso, hoy es una franja asfixiada donde el agua ya alcanza las propiedades privadas, dejando a los bañistas sin espacio y al ecosistema sin defensa.

Xaman-ha: La identidad que se desvanece

Es una ironía dolorosa que el lugar que lleva el nombre original del asentamiento Xaman-ha, «Agua del Norte»sea el ejemplo más crudo de la deshumanización de nuestra costa. Mientras las administraciones pasaron y los presupuestos se esfumaron, la playa se hizo más pequeña y el muelle más ruinoso.

Hoy, en 2026, la herencia de aquellos gobiernos es una playa herida. La erosión no es solo un fenómeno climático; en el Kilómetro de Xaman-ha, la erosión tiene cómplices: la maquinaria que se llevó la arena y el gobierno que dejó morir el muelle. Recuperar la memoria de cómo se veía esta zona en 2009 es el primer paso para exigir que el «progreso» deje de ser sinónimo de destrucción.

Por. A.G.

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