La evidencia es tan clara como el agua que hoy, en este 2026, golpea con violencia los cimientos del Beach Club Palma Azul. Lo que hoy presenciamos tuberías expuestas, pilotes de madera enterrados en el lecho marino y el libre tránsito estrangulado no es un accidente de la naturaleza. Es el resultado de una venta sistemática de la soberanía nacional que comenzó hace casi 20 años en el Kilómetro 289+10 de la Carretera Federal 307.







El Génesis de la Impunidad (1985–2009)
La memoria satelital no miente y es el peor enemigo de la corrupción. En 1985, este fragmento del litoral era un santuario de selva baja y duna costera, un sistema vivo que protegía al municipio de la erosión. Sin embargo, la ambición inmobiliaria de la cadena Royal Resorts —dueños del complejo The Royal Haciendas inició una avanzada que las autoridades decidieron no ver.
Para 2004, las primeras palapas «temporales» marcaron el territorio. Pero el golpe maestro contra el patrimonio público se consolidó entre 2007 y 2009.



Bajo la gestión municipal de Carlos Joaquín González y su sucesor Román Quian Alcocer, se otorgaron las licencias de construcción que permitieron enterrar concreto donde solo debía haber arena. A nivel federal, la SEMARNAT de la administración de Felipe Calderón firmó las concesiones de la Zofemat, permitiendo que un interés privado se adueñara de la franja que, por derecho constitucional, pertenece a todos los mexicanos.


2026: El Rostro de la Erosión Inducida
Las fotografías actuales de este 2026 revelan un escenario de «ecocidio» administrativo. Al permitir que el Beach Club Palma Azul se construyera sobre la duna, se interrumpió el flujo natural de sedimentos. Hoy, el mar ha reclamado su espacio, y el edificio ya no está frente a la playa; está dentro de ella.
Las tuberías que hoy drenan hacia el mar bajo la estructura son el símbolo de una gestión que prefirió el lujo privado sobre la salud pública. Mientras tanto, los responsables políticos de permitir este modelo de desarrollo personajes que transitaron por el PRI y el PAN siguen reciclándose en el poder, ocupando sillas estratégicas en el gabinete estatal de Mara Lezama, como es el caso de la Secretaría de Gobierno.
Conclusión: La Patria no se Vende, se Defiende
Este municipio, que hoy en 2026 ha dejado atrás el nombre de Solidaridad, carga con las cicatrices de una década de impunidad. El Beach Club Palma Azul es solo un ejemplo de cómo se «vendió la patria» metro a metro. La erosión que hoy cierra accesos públicos en Playa Pelícanos es la misma que hoy devora los pilotes del Kilómetro 289.
La pregunta para las autoridades actuales no es si el edificio es legal, sino cuánto más le costará al pueblo de Quintana Roo mantener la impunidad de aquellos que en 2007 decidieron que el Caribe tenía precio.
Por. A.G.

