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Diablillas Mestizas imponen su ley en Yucatán: victoria de 8-6 frente a las Sultanas de Xuilub

En un encuentro deportivo amistoso, pero no apto para cardíacos, las representantes de Quintana Roo demostraron por qué son un referente del softbol femenil tras vencer a las Sultanas de Xuilub, Yucatán. El campo deportivo de Xuilub lució abarrotado por una afición entregada que se dio cita para presenciar un duelo de alto nivel técnico y gran valor cultural.


Crónica del encuentro: Poder en el diamante

El partido arrancó ayer sábado en punto de las 14:00 horas. Desde las primeras entradas, la ofensiva de las Diablillas se mostró agresiva. El equipo de Hondzonot, conocido mundialmente por jugar portando con orgullo sus huipiles bordados y correr las bases sin calzado, impuso condiciones desde el inicio.

  • Poder en el bate: El protagonismo absoluto se lo llevaron las jugadoras de «brazos fuertes», Yazmín Tuyub y Yaneli May. Entre ambas, conectaron los tres cuadrangulares que definieron el rumbo del partido, enviando la bola fuera del campo ante el asombro de los asistentes.
  • Marcador final: Tras un cierre cardiaco en las últimas entradas, las Diablillas se alzaron con la victoria con un marcador de 8 contra 6, manteniendo su racha ganadora en lo que va del año.
  • Convivencia: Más allá de la rivalidad deportiva, las jugadoras de Yucatán destacaron la importancia de estos intercambios que refuerzan los lazos entre comunidades mayas y celebran la identidad compartida a través del «juego de la bola suave».

Rompiendo barreras en la Zona Maya

Manuel “Pio” Jiménez, vocero de las Diablillas Mestizas de Hondzonot, subrayó que estos juegos trascienden las estadísticas. Para el equipo, cada partido es una declaración de libertad y un golpe al sistema tradicional.

«Estos encuentros son una inspiración para otras mujeres que a veces se sienten solas luchando para destacar en este deporte, enfrentándose todavía a una sociedad machista», señaló el vocero.

Impacto digital y social

En este 2026, la relevancia de las Diablillas ha escalado gracias a la viralidad en internet. Su historia ha sido retomada por medios internacionales y creadores de contenido, quienes ven en ellas un símbolo de resistencia cultural y empoderamiento femenino. Lo que comenzó como un grupo de amas de casa y trabajadoras del campo buscando esparcimiento, hoy es un movimiento que exige visibilidad para las deportistas indígenas.

Con este triunfo, el escuadrón de Hondzonot reafirma su compromiso de seguir recorriendo los campos de la península, demostrando que el talento no necesita calzado de marca, sino corazón y una técnica impecable.

Por. A.G. Información. Olivares Informa.

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