La gestión de residuos sólidos en la isla entra en una nueva fase técnica tras la solicitud de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para la construcción de cuatro nuevas celdas de disposición final. El proyecto, que contempla las celdas 11, 12, 13 y 14, busca dar continuidad operativa al sistema de saneamiento actual ante la reciente puesta en marcha de la celda número 10.


Especificaciones técnicas y protección del entorno
El complejo, ubicado en el kilómetro 42 de la carretera costera oriental, opera sobre una superficie de 25 hectáreas. El diseño de las nuevas unidades de confinamiento responde a la necesidad de gestionar un promedio diario de 110 toneladas de desechos, integrando tecnología diseñada para suelos de alta permeabilidad:
- Aislamiento del subsuelo: El proyecto detalla el uso de geomembranas de alta densidad que funcionan como barreras físicas, impidiendo que los contaminantes entren en contacto con el suelo.
- Gestión de lixiviados: Se incluye la instalación de sistemas de captación y tuberías de extracción para dirigir los líquidos generados por la descomposición orgánica hacia plantas de tratamiento, evitando la contaminación del acuífero.
- Control y monitoreo: La infraestructura se apoya en pozos de control perimetrales para supervisar la calidad del agua subterránea y asegurar el cumplimiento de la norma federal NOM-083-SEMARNAT-2003.
Inversión y horizonte operativo
Con una inversión proyectada de aproximadamente 50 millones de pesos, el desarrollo de estas cuatro celdas garantiza una utilidad operativa de cuatro años adicionales. El esquema de expansión está diseñado de forma secuencial: cada celda se activa conforme la anterior alcanza su límite de saturación, permitiendo una planificación logística que previene saturaciones en el servicio de recolección y transporte.
Contexto de la operadora
La empresa concesionaria, Promotora Ambiental S.A. (PASA), responsable de este proyecto, mantiene operaciones similares en otros puntos estratégicos de Quintana Roo, como Playa del Carmen y Cancún. En el caso específico de Cozumel, la operación se distingue por ser un sistema cerrado de ciclo completo —desde la recolección hasta la disposición final—, lo cual es crítico para la estabilidad sanitaria de un territorio insular.
El expediente se encuentra actualmente en proceso de dictaminación por parte de las autoridades ambientales estatales, quienes evaluarán el cumplimiento de los estándares de protección ecológica antes del inicio de las obras de excavación y preparación del terreno.
Por. A.G.

