Hoy, 5 de febrero, México se viste de gala para conmemorar el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el documento que no solo rige nuestra vida civil, sino que representa el alma misma de la lucha revolucionaria y el triunfo de la soberanía nacional.
Fue en el histórico Teatro de la República donde el Primer Jefe, Venustiano Carranza, dio voz a los anhelos de un pueblo que clamaba justicia. Al promulgar la Carta Magna de 1917, México le dijo al mundo que su destino le pertenece únicamente a los mexicanos, estableciendo un marco legal que fue, es y seguirá siendo un faro de vanguardia a nivel global.
Un documento de vanguardia mundial
Lo que hace vibrar el corazón de la patria en este texto no es solo su estructura técnica, sino su profundo sentido social. Nuestra Constitución fue la primera en la historia del mundo en elevar a rango constitucional los derechos de los trabajadores y campesinos, adelantándose a su tiempo y protegiendo lo más sagrado que tenemos: nuestra gente y nuestra tierra.
La herencia de 1917 se sostiene sobre tres pilares inquebrantables que definen nuestra identidad:
- Educación para todos (Artículo 3º): La garantía de una educación laica y gratuita, arrancando las cadenas de la ignorancia para formar ciudadanos libres.
- La Tierra es de quien la trabaja (Artículo 27): La recuperación de los recursos naturales y el suelo para la nación, asegurando que nuestra riqueza no sea entregada a manos extranjeras.
- Dignidad Laboral (Artículo 123): El reconocimiento de que el trabajo humano es un acto de honor, estableciendo jornadas justas y derechos que protegen a la familia mexicana.
Legado que nos une
A más de un siglo de su promulgación, la Carta Magna de Querétaro sigue siendo el escudo de nuestra democracia. En cada uno de sus artículos se escucha el eco de los héroes que dieron su vida por un México más justo, equitativo y, sobre todo, independiente.
Hoy recordamos que la Constitución no es un papel muerto, sino el contrato social vivo que nos obliga a defender nuestra soberanía nacional frente a cualquier desafío. ¡Que viva la Constitución! ¡Que viva México!

