En un movimiento que ha tomado por sorpresa a los usuarios, el Gobierno Federal publicó este 30 de enero en el Diario Oficial de la Federación (DOF) las tarifas finales que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) debe aplicar para este año. La noticia llega con un sabor amargo para la ciudadanía: el anuncio es formalmente tardío, pues las tarifas más altas entraron en vigor desde el 1 de enero de 2026, dejando a los consumidores ante hechos consumados y recibos ya inflados.
El peso de un 2025 histórico
Para entender el golpe actual, es necesario mirar el retrovisor. El año 2025 se consolidó como el periodo de mayor encarecimiento eléctrico en la última década. Mientras que en años anteriores los ajustes rondaban el 3%, el 2025 cerró con un incremento acumulado cercano al 8%. Este fenómeno fue impulsado por una inflación energética persistente y un aumento del 20.7% registrado tan solo en el sector eléctrico durante el mes de noviembre, tras el retiro de los subsidios de verano.
Enero 2026: El aumento «silencioso» ya está aquí
El documento publicado este viernes confirma que el primer mes de 2026 no dio tregua. La CFE aplicó un factor de ajuste inmediato que elevó el costo del kilowatt-hora (kWh) básico a $1.11 pesos, un salto notable frente a los precios de inicios del año pasado.
Este ajuste de enero representa una subida de casi el 1% mensual, una cifra que parece pequeña pero que, sumada al incremento del 8% que ya arrastraba el 2025, significa que una familia que pagaba $940 pesos el año pasado, hoy está recibiendo facturas que superan los $1,030 pesos por el mismo consumo. Lo más alarmante es que el anuncio oficial se da apenas hoy, cuando el primer mes del año ya ha sido facturado con estos nuevos costos.
¿Por qué sube la luz?
La narrativa oficial apunta a los altos costos del gas natural importado y a la necesidad de estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional. Sin embargo, detrás de estas cifras se esconde una crisis de eficiencia. La CFE continúa operando con plantas que dependen de combustibles fósiles costosos, trasladando la factura de esa falta de modernización directamente al consumidor final bajo el concepto de «factores de ajuste mensual».
Privilegios intactos: La burocracia dorada de CFE
Mientras el ciudadano promedio ajusta su presupuesto y sacrifica el uso de electrodomésticos para no caer en la Tarifa DAC (de alto consumo), la estructura salarial de la CFE parece inmune a la crisis.
Resulta contradictorio que, en medio de este régimen de alzas, los servidores públicos de la paraestatal mantengan una estructura de beneficios que el resto de México no conoce. Con aguinaldos de 65 días, bonos de transporte, despensa y, sobre todo, el polémico beneficio de energía eléctrica gratuita o altamente subsidiada para sus propios hogares, la cúpula de la CFE vive en una burbuja de bienestar financiada por los mismos usuarios que hoy ven cómo sus recibos suben de precio sin previo aviso.
Esta política de «tarifas altas para el pueblo, sueldos de oro para la empresa» pone en tela de juicio la justicia energética que se pregona desde los despachos oficiales.a atrapado entre una infraestructura deficiente y una burocracia eléctrica que se niega a ajustar su propio cinturón.
Por. A.G. Infomracion. Diario Ofical de la Federeación.

