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El olvido sistemático de rancho viejo: Una sola escuela en ruinas para toda una comunidad

Mientras el Gobierno de Quintana Roo proyecta una imagen de vanguardia y modernidad educativa, en las entrañas del municipio de José María Morelos, la realidad golpea con dureza. La comunidad de Rancho Viejo, un asentamiento de apenas 300 habitantes con altos índices de marginación, hoy es testigo de cómo su único centro educativo se desvanece entre la selva y el olvido institucional.

Un plantel devorado por la negligencia A través de un recorrido directo realizado, se pude constatar que la escuela de la localidad (el único espacio de aprendizaje para los niños de la zona) se encuentra en condiciones de abandono total. Las imágenes son contundentes: aulas que hoy sirven como bodegas de basura y escombros, techos con riesgo cables expuestos que representan un peligro.

La falta de mantenimiento preventivo ha permitido que la maleza se apodere del recinto, mientras que en el interior, la ausencia de mobiliario básico como bancas y pizarrones convierte el acto de enseñar en una misión imposible. Para esta comunidad maya-hablante, la escuela no es un lujo; es la única herramienta para romper el ciclo de pobreza, una herramienta que hoy está rota.

Contraste: Millones en el papel, ruinas en el campo Esta crisis de infraestructura ocurre en un contexto de anuncios financieros sin precedentes. La Secretaría de Obras Públicas (SEOP) y el IFEQROO han confirmado una inversión de 1,500 millones de pesos para la construcción de 500 domos escolares hacia el año 2026, con la meta de alcanzar más de mil techumbres para 2027.

Incluso este año, se destinaron cerca de 40 millones de pesos para apenas 16 domos en zonas urbanas como Cancún, promediando casi 4 millones por cada estructura. El cuestionamiento de la comunidad de Rancho Viejo es legítimo: ¿Por qué se priorizan estructuras estéticas de millones de pesos en las ciudades mientras en el campo las paredes de las escuelas existentes se caen a pedazos?

Responsabilidades compartidas La situación en Rancho Viejo no es solo falta de presupuesto, sino una omisión de tres niveles:

  1. IFEQROO: Por la falta de rehabilitación estructural y abandono de la obra física.
  2. Secretaría de Educación (SEQ): Por permitir que un plantel funcione (o deje de funcionar) sin el equipamiento mínimo y en condiciones insalubres.
  3. Ayuntamiento de JMM: Por la falta de gestión y limpieza perimetral que garantice la seguridad de los accesos a la comunidad.

Conclusión periodística La «transformación» educativa de Quintana Roo no puede medirse solo en los domos que se ven desde el aire, sino en las aulas que se habitan en el suelo. Ignorar a Rancho Viejo es ignorar la dignidad de la Zona Maya. Exigimos que este plantel sea incluido de manera inmediata en los programas de rescate de 2026, antes de que el daño estructural sea irreversible.

Por. A.G. Inforamción. Roberth Tainment Mx

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