Imagen de Carlos Morales

El espejo de la lluvia: Una tarde de agua desnudó la realidad de Playa del Carmen

No se necesitó de un huracán ni de una tormenta tropical para paralizar el corazón de la Riviera Maya. Una precipitación moderada registrada este lunes fue suficiente para actuar como una auditoría natural, desnudando la fragilidad de una infraestructura municipal que parece sostenerse más en el discurso que en la ingeniería. Mientras la administración de Estefanía Mercado anuncia inversiones históricas, el agua estancada en las calles cuenta una historia de negligencia y falta de planeación.

Geografía del abandono: Los puntos críticos

El caos no fue generalizado por azar; se concentró en zonas donde la falta de mantenimiento preventivo y los errores de diseño son crónicos:

  • Villamar 1 y 2: Convertidos nuevamente en lagunas habitacionales. Aquí, la ausencia de un programa real de desazolve de pozos de absorción dejó a familias enteras atrapadas.
  • La Calle 20 y Avenida 10: El epicentro del conflicto logístico. Las obras de «embellecimiento», que han sufrido retrasos y reparaciones sobre lo ya construido, demostraron que las pendientes no están calculadas para el flujo pluvial, generando encharcamientos en zonas recién «modernizadas».
  • Cruceros Estratégicos: Vialidades como la Constituyentes y tramos de la Federal presentaron cuellos de botella que evidencian que el «maquillaje» urbano no contempla soluciones de movilidad para días de lluvia.

La crisis de la «Ingeniería de Fachada»

Desde una perspectiva arquitectónica y urbanística, lo ocurrido ayer confirma un diagnóstico alarmante: Playa del Carmen padece de una hipertrofia estética. Se prioriza el gasto en lo que se ve (concreto estampado, arcos de acceso) y se ignora lo que hace funcionar a la ciudad (drenaje pluvial, colectores y pozos).

  1. Vicios Ocultos: La práctica de cortar concreto recién colado por «olvido» de instalaciones, reportada en la Avenida 10, no es solo un error logístico; es un desperdicio de recursos públicos que debilita la estructura del pavimento, permitiendo que el agua se filtre y genere baches prematuros.
  2. Mantenimiento Inexistente: Una lluvia pequeña no debería inundar una ciudad con el presupuesto de Solidaridad (más de 4 mil millones de pesos). El hecho de que ocurra sugiere que el presupuesto de mantenimiento se está desviando o simplemente no se está ejecutando con rigor técnico.

Esta imagen no requiere filtros para contar la verdadera historia de la obra pública en Playa del Carmen. Lo que se promociona como una «inversión millonaria» para renovar el corazón turístico del destino, se traduce en la realidad en una ejecución tosca, carente de rigor técnico y estética profesional.

En la fotografía se observa el síntoma más claro de la improvisación: un «parche» de concreto liso que interrumpe bruscamente el diseño de la vía peatonal. Este tipo de acabados denuncian dos realidades innegables:

  1. Falta de planeación: Se coló el estampado y luego tuvo que romperse por olvido de instalaciones o reparaciones de último minuto.
  2. Nula supervisión: Ningún perito o autoridad técnica debería recibir una obra con estas diferencias de nivel y textura en la zona más emblemática de la ciudad.

Lejos de proyectar modernidad, la imagen muestra un urbanismo de «remiendo». Es la evidencia física de que en Solidaridad se está privilegiando la prisa electoral sobre la calidad estructural. Mientras el discurso oficial habla de transformación, el suelo que pisamos grita abandono y falta de respeto al presupuesto ciudadano.

La política de la «Pizza Quemada»

La analogía de la alcaldesa sobre que «hacer calles es como hacer pizzas» hoy suena a burla para el ciudadano que lidió con el tráfico y el agua. La realidad técnica es que una calle no es un producto de consumo rápido; es un sistema complejo que requiere estudios de movilidad y dictámenes de impacto que, hasta hoy, parecen no existir o estar ocultos bajo reserva.

El balance de las últimas horas es un golpe de realidad para las aspiraciones de reelección del bloque oficialista. La ciudadanía de Playa del Carmen empieza a notar que el «brillo» que se vende en los discursos no llega a las colonias. Mientras se gasta en embellecer la imagen del municipio ante el turismo, los habitantes pagan el precio de una ciudad que, ante la primera lluvia, se vuelve intransitable e insegura.

Por. A.G.. Información. Antonio Ramos


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