La mañana del lunes 26 de enero de 2026 comenzó como cualquier otra en la base operativa de la Guardia Nacional ubicada en la zona conocida como Cabeza Olmeca, en el puerto de Veracruz. Cientos de elementos, tanto de la Guardia Nacional como algunos efectivos de la SEDENA que se encontraban en apoyo, acudieron al comedor central para recibir su primera ración del día.
El menú, un plato tradicional de la cocina mexicana: chilaquiles con pollo, acompañados de crema, queso y, en algunas mesas, porciones de yogur. Nadie sospechaba que, apenas una hora después de ingerir los alimentos, la base se convertiría en un escenario de caos.



El brote: los primeros síntomas
Alrededor de las 9:30 de la mañana, los primeros elementos comenzaron a manifestar malestar general. Lo que empezó como cólicos aislados rápidamente escaló a una crisis de salud pública dentro del cuartel. Decenas de agentes presentaban simultáneamente:
- Vómitos severos.
- Náuseas incapacitantes.
- Cuadros de diarrea aguda.
- Fiebre y mareos por deshidratación.
La cantidad de afectados superó de inmediato la capacidad de la enfermería interna de la base. Al ver que los elementos «caían» uno tras otro, los mandos superiores ordenaron una evacuación médica de emergencia.
El traslado: movilización de emergencia en Boca del Río
Ante la falta de ambulancias suficientes para trasladar a más de un centenar de personas, la Guardia Nacional tuvo que utilizar sus propias unidades operativas. Testigos en la zona de la avenida Ejército Mexicano y el Boulevard Vicente Fox reportaron el paso constante de patrullas pick-up y camiones de transporte de tropas que se dirigían a toda velocidad hacia el Hospital Militar de La Boticaria, en el municipio vecino de Boca del Río.
Las imágenes que circularon en redes sociales y medios locales fueron impactantes: agentes uniformados, visiblemente debilitados, eran ayudados por sus compañeros para ingresar a la zona de urgencias. Muchos de ellos portaban bolsas de plástico para los desechos biológicos, evidenciando la gravedad de la infección gastrointestinal.
La cifra: de un reporte de «algunos» a más de cien
Inicialmente, los reportes extraoficiales hablaban de 30 a 50 elementos afectados. Sin embargo, conforme avanzó la tarde del lunes y la mañana del martes 27 de enero, la cifra se actualizó drásticamente. Fuentes hospitalarias y personal cercano a la institución confirmaron que al menos 105 elementos requirieron atención médica profesional, saturando las salas de observación del hospital militar.
El sospechoso: ¿pollo contaminado o lácteos en mal estado?
Aunque no hay un peritaje médico definitivo hecho público, las sospechas se centran en dos puntos críticos de la cadena alimentaria:
- El Pollo: Una posible contaminación por Salmonella o manejo inadecuado de la temperatura de la carne tras su cocción.
- Los Lácteos: Se ha mencionado con insistencia que la crema utilizada en los chilaquiles o el yogur servido como complemento presentaban un sabor «ácido» fuera de lo normal, sugiriendo que la cadena de frío se rompió debido a las altas temperaturas de la región veracruzana.
La respuesta oficial: un silencio hermético
A pesar de la magnitud del evento, que representa una de las mayores bajas temporales por motivos de salud para una sola base operativa en la historia reciente, el Gobierno Federal y la SEDENA han mantenido un hermetismo absoluto.
Hasta el cierre de este reporte, el 27 de enero de 2026, no se ha publicado la «Tarjeta Informativa» que suele emitir la Guardia Nacional en estos casos. No ha habido una rueda de prensa ni un comunicado en redes sociales. La orden interna ha sido de estricta confidencialidad para no afectar la imagen de la institución.
Situación actual y consecuencias
A día de hoy, la mayoría de los agentes han sido dados de alta tras ser hidratados vía intravenosa y recibir tratamiento antibiótico. Sin embargo, una veintena de elementos permanece bajo vigilancia debido a complicaciones gastrointestinales más severas.
Este incidente ha puesto bajo la lupa a los proveedores de alimentos de las fuerzas federales en el estado de Veracruz. Se espera que se realice una auditoría a la empresa encargada del suministro de insumos para determinar si la responsabilidad recae en el proveedor o en un descuido del personal de cocina encargado de la preparación de los alimentos.
Por. A.G. Información. Veracruz sobre alerta.

