Imagen de Maria López Urbina 14 de junio de 2021 ·

El rescate de la ineficiencia y la herencia burocrática que asfixia a Quintana Roo

El 20 de enero de 2026 quedará marcado en la historia política de Quintana Roo como el día en que la simulación derrotó a la rendición de cuentas. La renuncia de María López Urbina a la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas no fue un acto de dignidad, sino una operación de rescate orquestada desde las entrañas del poder estatal.

Al ser reubicada como «Asesora en Actividades de Gobierno», el mensaje hacia los 27.8 millones de mexicanos que luchan contra la inflación y hacia las miles de madres que escarban la tierra buscando a sus hijos es devastador: en las instituciones secuestradas, los mediocres no caen, solo se transforman.


El Gen de la Corrupción: Del Calderonismo al Refugio Tropical

Para comprender la magnitud de este agravio, es imperativo desenterrar el origen político de López Urbina. Ella es una pieza sobreviviente de la maquinaria del Calderonismo, ese periodo (2006-2012) donde la soberanía nacional fue vulnerada por una «estrategia» de seguridad que solo generó cementerios y enriqueció a una élite burocrática.

El Aprendizaje de la PGR (2011)

Bajo el mando de Felipe Calderón, López Urbina fue enviada a Quintana Roo como delegada de la desaparecida Procuraduría General de la República. Fue en este sexenio donde se perfeccionó la técnica de la «Justicia Selectiva». Documentos de inteligencia y quejas de abogados de la época señalan que, bajo su mando, la delegación se convirtió en una oficina de trámites para los influyentes, mientras el crimen organizado comenzaba a echar raíces profundas en Cancún y Playa del Carmen.

La Herencia de Ciudad Juárez (2004)

Antes de Quintana Roo, López Urbina fue el rostro de la mayor simulación del gobierno de Vicente Fox: la Fiscalía Especial para las «Muertas de Juárez». Con un presupuesto inicial que hoy equivaldría a una fortuna, la funcionaria prometió «justicia sin excusas». Sin embargo, la realidad fue una bofetada a la nación:

  • El Despilfarro: Mientras las familias de las víctimas no tenían para copias de sus expedientes, López Urbina erogó 12 millones de pesos en viáticos, restaurantes de lujo y viajes.
  • La Persecución Interna: Para ocultar su 0% de efectividad, acusó de negligencia a 27 subalternos, una táctica de «cortina de humo» para no tocar a sus superiores jerárquicos.

El Secuestro de la Comisión de Búsqueda en Quintana Roo

En 2023, en un movimiento que desafió toda lógica de perfiles profesionales, la administración estatal le entregó la Comisión de Búsqueda. Lo que siguió fueron tres años de parálisis institucional que hoy, en 2026, estalla con su salida.

Diagnóstico de un fracaso anunciado:

  1. Falta de Formación Técnica: Se ignoraron los protocolos internacionales de búsqueda de personas, priorizando el trabajo de escritorio sobre la exhumación y la identificación forense.
  2. Desconexión Humana: El colectivo “Verdad, Memoria y Justicia” reportó en múltiples ocasiones el trato despótico y la falta de empatía de una comisionada que veía en la tragedia humana un simple trámite administrativo.
  3. Presupuesto en la Sombra: Mientras los operativos de búsqueda carecían de drones, caninos y tecnología de georradar, la nómina de la comisión creció para albergar a allegados políticos.

Quintana Roo como Santuario de Servidores Públicos Corruptos

El nacionalismo exige que cada centavo del pueblo sea sagrado. Sin embargo, en Quintana Roo parece existir un «Pacto de Silencio» donde se reciclan figuras del pasado oscuro para asegurar la continuidad de redes de influencia.

El hecho de que López Urbina sea ahora «asesora» no es casualidad. Los asesores en las sombras del estado son, en realidad, custodios de secretos. Al mantenerla dentro del gabinete, la administración de Mara Lezama asegura que la excomisionada no hable sobre las deficiencias del sistema de justicia o sobre dónde terminaron realmente los recursos destinados a las víctimas. Es un blindaje institucional pagado con el dinero de la gente.

El costo de la protección política:

  • Salarios de Lujo: Un asesor de alto nivel en Quintana Roo puede percibir sueldos que ofenden a la clase trabajadora, sin tener una sola responsabilidad pública que cumplir.
  • Opacidad: Estos cargos no están sujetos al mismo escrutinio que una dirección o secretaría, facilitando el encubrimiento de actividades o la simple inacción remunerada.

Para entender el presente, hay que mirar el mapa completo de su paso por el presupuesto público, un historial que los colectivos de víctimas hoy califican como una burla a la nación:

  • Era Fox (2004): Fiscal de los feminicidios en Ciudad Juárez. Marcada por el despilfarro de 12 millones de pesos en lujos personales mientras la impunidad reinaba en el norte.
  • Era Calderón – Borge (2011-2016): Delegada de la PGR en Quintana Roo. Durante este periodo, convivió con la estructura borgista, administrando una justicia selectiva que permitió el avance del crimen organizado.
  • Era Carlos Joaquín (2016-2022): Sobreviviente de la alternancia. Se mantuvo en el sistema bajo cargos de asesoría técnica, garantizando que los hilos del pasado no se rompieran.
  • Era Mara Lezama (2022-2026): De titular de la Comisión de Búsqueda a, nuevamente, Asesora. Un círculo vicioso donde el cargo cambia, pero el sueldo y la protección permanecen intactos.

Conclusión

Como ciudadanos, no podemos aceptar que Quintana Roo sea el patio trasero donde los funcionarios fallidos del calderonismo vienen a jubilarse con sueldos dorados. La corrupción no es solo el robo de dinero; es el robo de la esperanza de una madre que espera el regreso de su hijo.

La soberanía de nuestras instituciones ha sido vulnerada por una élite de burócratas «chapulines» que saltan de cargo en cargo, de estado en estado, sin que jamás se les pida cuentas. María López Urbina es el símbolo de un sistema que se niega a morir: el sistema de la protección mutua.

¡Basta de simulacros! ¡Basta de proteger a los corruptos bajo el manto de la asesoría! Quintana Roo merece funcionarios de territorio, no de escritorio. Merece justicia, no enroques. El pueblo tiene memoria, y la historia no perdonará a quienes, teniendo el poder de limpiar la casa, prefirieron esconder la basura debajo de la alfombra del gabinete.

Por. A.G.

Deja un comentario