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Transparencia en compras públicas: El motor que frena la corrupción y agiliza al Estado

La gestión pública global entre 2020 y 2025 revela que la transparencia en las contrataciones estatales no es solo un imperativo ético, sino una herramienta fundamental para la eficiencia administrativa y el empoderamiento ciudadano. La implementación de plataformas de datos abiertos y sistemas de contratación electrónica está transformando la forma en que los Gobiernos gestionan sus recursos.

Eficiencia y tecnología contra la burocracia

Las Tecnologías disruptivas como el blockchain y la inteligencia artificial están permitiendo optimizar procesos y reducir gastos al automatizar flujos de trabajo. Estos sistemas no solo garantizan que los registros sean inalterables, sino que también fomentan una competencia más equitativa entre proveedores al reducir la discrecionalidad de los funcionarios.

Sin embargo, el camino hacia la digitalización total enfrenta obstáculos críticos. En diversos gobiernos locales, persisten brechas digitales, escasez de talento técnico y una «resistencia organizativa» que frena la modernización. El informe advierte que la tecnología por sí sola no es suficiente si no hay un compromiso político real para reformar las estructuras institucionales.

El reto de la «transparencia opaca»

Uno de los hallazgos más alarmantes es la persistencia de la denominada «transparencia opaca» o encubierta. A pesar de que muchos países cuentan con leyes de acceso a la información y portales oficiales, la información suele presentarse de forma incompleta, dispersa o en formatos que no pueden ser reutilizados por el público.

Casos en países como México y Ecuador evidencian que, aunque existen portales de transparencia, la calidad y pertinencia de los datos siguen siendo insuficientes para permitir una fiscalización ciudadana efectiva. En contraste, ministerios en Perú han logrado niveles de cumplimiento del 100% en la difusión de datos contractuales, sirviendo como un referente regional.

Ciudadanos como auditores del Estado

La investigación concluye que la transparencia real debe convertir los datos en herramientas de control social. Se recomienda que los Gobiernos no solo publiquen información, sino que promuevan alianzas con la sociedad civil para estandarizar indicadores de rendición de cuentas.

«La transparencia se reafirma como un proceso dinámico que requiere tanto innovación tecnológica como compromiso social para consolidar su impacto», señala el documento. El desafío para los próximos años será superar la «pseudo-participación» y garantizar que cada centavo del presupuesto público sea rastreable y cuestionable por cualquier ciudadano.


Por. A.G. Información. Hernández-Silva, E. J., & Lora Loza, M. G. (2026). Transparencia en contrataciones públicas y su impacto en la eficiencia administrativa y fiscalización ciudadana: revisión sistemática. Revista INVECOM, 6(2), 1-12. https://doi.org/10.5281/zenodo.11111111

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