La UE redefine su cooperación con América Latina: una apuesta por el hidrógeno verde y minerales críticos

La Unión Europea (UE) ha iniciado un giro histórico en su política de relaciones exteriores, transformando su tradicional modelo de ayuda al desarrollo en una estrategia de «ayuda transaccional». Bajo el paraguas de la iniciativa Global Gateway, Bruselas busca asegurar su autonomía estratégica mediante el acceso garantizado a recursos energéticos y minerales esenciales en América Latina.

El fin de la era «herbívoros» en la diplomacia europea

Tras una década de relativo distanciamiento institucional, la Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, ha reorientado sus instrumentos financieros para competir en un escenario global dominado por potencias como China. Esta nueva «UE geopolítica» busca dejar de ser un «herbívoro en un mundo de carnívoros», en palabras del Alto Representante Josep Borrell, priorizando intereses económicos propios sobre los objetivos puramente asistenciales de antaño.

El pilar de este cambio es la Agenda de Inversiones para América Latina, presentada en 2023 con un presupuesto de 45.000 millones de euros hasta 2027.


Los pilares de la nueva alianza: Hidrógeno y Litio

La estrategia europea se concentra en dos sectores que definen la competitividad industrial del futuro:

  • Hidrógeno Verde: La UE ha identificado a la región como un potencial hub de exportación de energía limpia barata para descarbonizar sus industrias. Proyectos emblemáticos ya están en marcha en Chile (con el apoyo de instituciones alemanas y el BEI) y Brasil, donde se desarrollan corredores marítimos «verdes» para el transporte de amoníaco y acero sostenible hacia puertos europeos.
  • Minerales Críticos: Con la aprobación de la Ley de Materias Primas Críticas, la UE busca reducir su dependencia de China. América Latina posee el 47% de las reservas mundiales de litio y el 37% de cobre. Actualmente, países como Chile y Argentina suministran el 87% del litio procesado que importa la Unión.

El liderazgo alemán y los desafíos de implementación

Aunque la Comisión Europea busca centralizar estos esfuerzos, el análisis destaca que son los Estados Miembros —especialmente Alemania y Francia— quienes lideran la inversión real. Alemania, a través de su «diplomacia del hidrógeno», ya cuenta con acuerdos que involucran a gigantes industriales como Siemens, Mercedes y Porsche en países como México, Brasil y Colombia.

Sin embargo, el informe advierte sobre la opacidad de los datos oficiales. Muchos proyectos bajo el sello «Global Gateway» son en realidad iniciativas preexistentes que han sido reempaquetadas para dar una imagen de renovación estratégica.

Conclusión estratégica

Este nuevo enfoque marca una transición hacia el «Global Gateway 2.0», donde la cooperación no se define por las necesidades del socio, sino por una convergencia de intereses donde la UE aporta tecnología y financiamiento a cambio de seguridad energética y material. Para América Latina, representa una oportunidad de integrarse en cadenas de valor de alto componente tecnológico, siempre que la «ayuda transaccional» logre traducirse en un desarrollo industrial real para la región.


Ficha bibliográfica (APA)

Por. A.G. Información: De la Cruz Prego, F. (2025). Autonomía estratégica, geoeconomía verde y ayuda transaccional: una aproximación a la nueva política de cooperación al desarrollo europea en América Latina. Revista Española de Desarrollo y Cooperación (REDC), 52(2), 35-43. https://dx.doi.org/10.5209/redc.103952

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