Imagen de https://www.policiamorelia.gob.mx/policia-morelia-frustra-intento-de-suicidio-en-puente-capitalino/

Inversión en salud pública: una herramienta clave para frenar el suicidio en América Latina

El suicidio se ha consolidado como un problema crítico de salud pública a nivel global, cobrando la vida de más de 703,000 personas cada año. En América Latina, la situación ha cobrado nueva relevancia tras la publicación de una investigación académica que vincula directamente el gasto público con la preservación de la vida.

El estudio, desarrollado por las investigadoras Sofía Vargas Granja y María Delgado-Galárraga de la Universidad de Las Américas, analizó datos de 18 países latinoamericanos entre los años 2000 y 2019. Los resultados son contundentes: por cada punto porcentual que aumenta el gasto público en salud respecto al Producto Interno Bruto (PIB), la tasa de suicidios disminuye en 39 casos por cada 100,000 personas al año siguiente.

Más que cifras: el valor de la prevención

La investigación subraya que la salud mental es un pilar inseparable del bienestar general. Sin embargo, la efectividad del gasto no depende solo de la cantidad, sino de la calidad y el enfoque de la inversión. El estudio recomienda que los recursos se destinen prioritariamente a cuatro áreas estratégicas:

  • Promoción: Fomentar una cultura de salud mental positiva y desestigmatizar la búsqueda de ayuda.
  • Prevención: Capacitar al personal de primera línea para detectar señales de riesgo de forma temprana.
  • Intervención: Brindar apoyo inmediato y especializado a quienes han tenido intentos previos y a sus familias.
  • Enfoque multisectorial: Coordinar esfuerzos entre sectores como educación, empleo y servicios sociales para abordar las raíces sociales del problema.

Factores de riesgo en la región

El análisis también identificó variables que incrementan la vulnerabilidad en la población latinoamericana. Entre los principales factores de riesgo destacan la pobreza combinada con la desigualdad (índice de Gini), el empleo vulnerable, la presencia de enfermedades mentales y el grupo etario de personas mayores de 55 años.

Ante este panorama, las autoras sugieren que los Estados deben aspirar a la meta propuesta por la Organización Panamericana de la Salud (OPS): destinar al menos el 6% del PIB a servicios de salud para garantizar un acceso universal y equitativo. Invertir en salud mental no es solo una obligación ética, sino una estrategia económica que preserva el capital humano y la productividad de las naciones.


Por. A.G. Información. Vargas Granja, S., & Delgado-Galárraga, M. (2026). Gasto público en salud y muertes por suicidio en América Latina. Estudios de la Gestión: Revista Internacional de Administración, (19), 51-73. https://doi.org/10.32719/25506641.2026.19.3

Deja un comentario