Morelos el militar y estadista

Por Sergio Lugo

«En la ciudad de Valladolid, en cuatro días del mes de octubre de mil setecientos sesenta y cinco años, yo, el Bachiller D. Francisco Gutiérrez, teniente de cura… bauticé y puse crisma a un infante que nació el día treinta de septiembre a el cual puse por nombre José María Teclo, hijo legítimo de Manuel Morelos y de Juana Pavón, españoles…»

Esa es parte del texto del acta bautismal de Morelos, el hombre que continúo la lucha de Independencia, que inició Miguel Hidalgo. Viene en el libro «Morelos», de Fernando Benítez (FCE. México).

En ese hermoso libro, del afamado escritor y periodista mexicano, se cuentan las batallas de Miguel Hidalgo, y sobre todo, las de Morelos, a quien tanto admiró y se nota en su forma de expresión.

Para mí, Morelos fue un genio en dos sentidos: como estratega militar y como estadista, además de sentar las bases del poder legislativo en México, pues Morelos redactó, lo que muchos consideramos la primera constitución del México independiente: «Los sentimientos de la nación».

En dicho libro, vienen algunos antecedentes de la familia de Morelos, y de su vida antes de la lucha, destacando que fue arriero, y también mujeriego, hasta tuvo hijos (uno de ellos salió traidor). Y por supuesto, narra su lucha desde 1810 hasta su fusilamiento en 1815.

Siempre en la memoria oficial, lo ponen de tez negra, y sí, tenía raíces afros. Aparte, en el libro en cuestión, citan a Teja Zabre quien lo describe como «grueso de cuerpo y cara… las facciones duras y enérgicas… color atezado y pelo negro…»

El militar:

Al leer las batallas de Morelos, no puedo dejar de emocionarme y conmoverme, ya que varias las libró en mi estado de Guerrero.

Cierto los ojos y siento que estoy en su tierra Michoacán, en cada pueblo, se levantan junto al cura de Carácuaro. Más de cien años después, sería zona del cardenismo.

y luego llega Morelos a la Costa Grande de Guerrero, donde recibe el apoyo de Hermenegildo Galeana, quien le regala su famoso cañón, llamado «El niño», quienes serían fundamentales en sus triunfos. Galeana sería también un gran estratega militar, tomaría Taxco, para que luego ahí llegara Morelos.

Los indígenas de Atoyac, se adhieren a Morelos, cerca de Acapulco.

En Chichihualco, la familia Bravo se van con Morelos, Leonardo el padre, Nicolás el hijo, quien también juntaría a los «Costeños», la gente de piel afro de las costas de Guerrero.

Es triste cuando a don Leonardo los Realistas (soldados enviados por la Corona), lo matan a garrote vil porque su hijo Nicolás no claudicó, y éste en lugar de vengarse, liberó a sus prisioneros.

En Tixtla, el jefe Morelos le pide a Vicente Guerrero que les hable en náhuatl a los indígenas para que se levanten con él.

Y lo mismo haría Valerio Trujano, feroz y valiente combatiente, en Tepecuacuilco, zona indígena, (donde podemos encontrar vestigios Olmecas). Valerio ganó muchas batallas pero murió muy temprano.

En Izúcar, Puebla, estaría otro genio el cura Mariano Matamoros, quien se volvería en el segundo de Morelos (que debería ser Galeana, pero no sabía leer).

En Cuautla, hoy estado de Morelos en su honor, fue el famoso sitio, que nuestro héroe ganó, y quedó en los libros de historia. (Todos estos lugares, casi cien años después, serían tierra de los Zapatistas).

Hasta tierras oaxaqueñas llegaría la lucha de Morelos.

En medio de todo este texto, recomiendo la película «Morelos», del director Antonio Serrano, donde el actor calentano de Guerrero, haría el papel del cura Morelos.

Ahí Juan Ignacio Aranda, tiene el papel de Galeana, y nos muestra lo fundamental que fue, por cierto, Hermenegildo nació en Tecpan, y por eso, ahora ese municipio lleva el nombre «de Galeana», en esa zona costeña siempre ha sido cuna de guerrilleros.

La película retrata una parte lo que narra Benítez en su libro, respecto a las batallas.

El estadista:

El 13 de septiembre de 1813, Morelos redactó «Los sentimientos de la nación», en Chilpancingo. Y los dio a conocer el 14, en el templo de Santa María de la Asunción localizado en el zócalo de la ciudad.

Como dato personal, el gobierno del estado de Guerrero, cuando estuvo al frente Torreblanca, en teoría se daría una medalla a gente destacada, al final, se desvirtuó y se la dieron personas ajenas a la Izquierda (el gobernador sería de Derecha)

La medalla originalmente era para mi amigo don Pablo Sandoval, un veterano comunista de Guerrero, pero el gobernador pro fascista se negó y se la trataron de dar a Elena Poniatowska, ella sabiendo de ese agravio, no aceptó.

Desde entonces, mis amigos de la APPG crearon una presea alternativa, que se llama «presea Sentimientos del pueblo», y se la dan a gente de Izquierda, como a la propia Poniatowska y a Taibo, por citar unos ejemplos.

La ceremonia se realiza en el antiguo colegio de Bachilleres, justo el lugar donde José María Morelos redactó ese explendido documento, donde se habla de la total Independencia y de la abolición de la esclavitud.

Ahí participa literal, el pueblo de Guerrero, con sus indígenas y campesinos, como los Insurgentes que lucharon con Morelos.

En cambio, en dicha capilla el gobierno de Guerrero de Derecha (salvo los años recientes, con Evelyn), realizaban una ceremonia de pompa y guante, como sí asistieran los Realistas que combatieron a Morelos.

No puedo dejar de conmoverme cada vez que piso esa escuela de bachilleres, donde estuvo Morelos, cada año, mis paisanos recuerdan ese acto histórico.

Fernando Benítez en su libro, explica el corazón de los «Sentimientos de la Nación»:

«Aseguran que la soberanía dimana «inmediatamente del pueblo»… dividen los poderes en ejecutivo, legislativo y judicial… exigen que se moderen la opulencia y la indigencia, y se aumente el jornal del pobre… que queden abolidos los fueros eclesiásticos y militares… proscribe la esclavitud y la distinción de castas…»

Y en su epílogo, Fernando Benítez anotó: «Se trataba de convertir la Nueva España en México, un país moderno y democrático… Lo peor de todo, es que, una vez alcanzada la Independencia, olvidamos el legado de Morelos… Debemos volver al proyecto de República que diseñó José María Morelos, quien perdió la vida para salvar la legalidad».

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