Por Sergio Lugo
El 11 de septiembre de 1973, se dio el Golpe militar en Chile, por parte del general, Augusto Pinochet, en contra del Presidente constitucional, Salvador Allende.
Pinochet instauró el fascismo en Chile, con la ayuda de Henry Kissinger, quien sería Secretario de Estado, del gobierno de Estados Unidos.
Lo que hoy los «gringos», pretenden hacer con algunos países en América Latina, ya lo ejecutaron en Chile, hace 52 años.
El pretexto fue que, Allende iba a instaurar el comunismo en Chile, como lo hizo Castro en Cuba. Hoy, los «gringos», siguen usando esa excusa, como sí ser comunista fuera algo negativo, del demonio.
Aquél 11 de septiembre, los militares se sublevaron contra el Presidente Allende, quien fue elegido democráticamente, fue incluso, el primer socialista quien llegó al poder por medio de los votos, pero los militares lo tumbaron por medio de las balas.
Ese trágico 11 de septiembre, los soldados le exigieron al Presidente Allende que se rindiera, pero él, junto con sus colaboradores más cercanos, se atrincheraron en el Palacio de La Moneda, la cual fue bombardeada.
Aún podemos recordar, el último mensaje de Allende, que transmitió por Radio Magallanes, donde dijo que no se iba a rendir. Eso me conmueve, junto a quizá su última foto: Allende tiene un casco, mira hacia arriba y tiene un rifle (se lo había regalado su amigo Fidel Castro), lo acompañan sus colaboradores armados.
Allende resistió, pero al final, se dice que se suicidó, pudo haber huido, pero permaneció en La Moneda, el Presidente ofrendó su vida, por la democracia en Chile. Y eso lo vuelve trascendental, nunca fue un cobarde, fue un demócrata, y luchó hasta el final.
Meses antes, el 2 de diciembre de 1972, dio un discurso, en la Universidad en Guadalajara, México, es de los más hermosos que he escuchado, a todos nos conmovió, lo mismo que su cariño por México, y justamente, después del Golpe militar, México le abrió sus puertas a su esposa, a sus colaboradores y a decenas de chilenos que llegaron exhiliados.
Los gobiernos de Izquierda, en el mundo, deberían festejar septiembre, como el mes del orgullo chileno, por no sólo el Golpe, sino por sus artistas:
Víctor Jara, el trovador socialista, nació el 28 de septiembre de 1932, y fue asesinado, el 16 de septiembre de 1973, en el Estadio de Chile, que en su honor, lleva su nombre.
Días antes fue aprehendido por soldados golpistas, lo torturaron y le quebraron sus manos para que ya no pudiera tocar la guitarra. Él había tocado en México. Siempre me ha conmovido la canción «Te recuerdo Amanda», que habla del amor de dos obreros.
El 23 de septiembre de 1973, murió Pablo Neruda, el poeta comunista, se encontraba en el hospital, se dice que no aguantó el Golpeó militar, unos aseguran que lo envenenaron.
Es de mis poetas favoritos, él también amó a México. Su obra «Canto general», es como una biografía de América Latina pero revolucionaria. Sí sus poemas de amor eran desesperados, sus palabras para el pueblo eran tan profundas y rebeldes como el mar.
Y no nació ni murió en septiembre, pero el poeta chileno Roberto Bolaño, también fue rebelde. Me encanta su novela «Amuleto», porque narra sus vivencias y luchas, en la Ciudad de México, la que tiene como protagonista. Tanto que cuando vino la cantante de Punk Patti Smith, a mi país, y ella le rindió un homenaje.
Salvador Allende ganó la presidencia de Chile, después de 4 intentos, bajo el bloque de la Unidad Popular, donde había desde cristianos hasta comunistas.
Quién sabe hasta qué punto esa coalición le hizo perder más que ganar.
Allende cometió un error que observaron, en esa época, de manera separada, Fidel Castro, y el dirigente comunista chino, Chou En-lai: que el chileno ganó la presidencia por la vía electoral, pero no tomó el poder.
Esto porque dejó intacto al ejército burgués, de tendencias fascistas, quienes al final lo traicionaron y provocaron su muerte.
Esta lección siempre la doy para la actualidad: Fidel Castro y el Che Guevara, cuando ganaron la Revolución Cubana, mataron a los militares de Fulgencio Batista, y crearon una nueva milicia, por eso nunca pudieron derrocar a Castro.
Cuando tomó el poder Mao Tse – Tung, en China, creó su propio ejército, nuevo, que incluso, ahora, es de los más poderosos del mundo.
En cambio, Allende tomó las urnas, pero no las armas, ni creó un nuevo ejército, es decir, no tomó el poder (que se hace con respaldo popular).
El gobierno de México, y de otros países de Izquierda, en América Latina, deberían inspeccionar cuántos Pinochet’s ideológicamente, tienen entre sus soldados.
Para conocer cómo pensaba Salvador Allende en 1970, recomiendo la entrevista que le hizo Julio Scherer, entonces director del diario «Excélsior», la cual se publicó el 3 de noviembre de 1973, cuando Allende ocupó la silla presidencial.
De alguna manera, su pensamiento tan claro y lúcido, y sobre todo, democrático, fue lo que provocó su Golpe militar.
Allende le explica a Scherer que su revolución es chilena, y que no copia modelos como el cubano:
«Yo creo que América Latina vive en una gran tensión… Esta revolución se expresará en cada país con las peculiaridades propias de cada nación. Con las armas en la mano, el ejército popular o cauces electorales».
Sobre los medios de comunicación, el chileno expresó:
«Pero en los regímenes capitalistas los medios de información están en poder de los grupos poderosos económicamente hablando.
La industria de la noticia, es una de las más productivas. Y cuando los medios de contacto con las masas pertenecen a los grupos oligárquicos, se convierten no en instrumentos de información, sino en instrumentos de desinformación de los intereses populares».
Tajantemente Allende, le hace ver a Scherer, su vocación democrática:
«Nunca haríamos desaparecer al Congreso… Es forma esencial de la democracia chilena. Hay otras cosas de las que estoy igualmente cierto. Por ejemplo, de que nunca intentaré la reelección».
Allende no se consideraba mesiánico, ni caudillo, y le enumera a Scherer los personajes que admira:
Fidel Castro, Ernesto «Che» Guevara, Ho Chi Minh y Mao Tse – Tung, quienes le dedicaron cuadros a Allende y los tenía colgados.
Además, el chileno admiraba a Cristo, a Lázaro Cárdenas, a Simón Bolívar, a O’ Higgins, a Morelos, a Miranda y a Lenin.
Al entonces director de «Excélsior», le deja ver que el Presidente está dispuesto a todo, incluso a nacionalizar la banca:
«Sí se desata la violencia reaccionaria, responderemos con la violencia armada… Pero yo le pregunto, sí a un país se le cierran los caminos ¿qué le queda? No queda más alternativa que la insurgencia armada».
Allende en 1970 consideraba obsoleta a la OEA. Igual que este 2025:
«La OEA no ha defendido a América Latina. Creo que debiera crearse una organización internacional de los pueblos latinoamericanos, donde no pesara el hermano mayor (se refiere a EUA)».
Asegura que, el gran pecado del hermano mayor, son sus dólares o sus «marines «, y que el resultado es que (EUA) desconoce a América Latina en su sufrimiento y en su esperanza.
Sobre México, el presidente Allende siempre le tiene un gran cariño.
Coincidió con el general Lázaro Cárdenas, en la Habana el 26 de julio de 1959, luego estuvo en contacto con su viuda.
A Scherer le manifestó:
«México es un gran país que nace de la Revolución, que vive por la revolución… Ha encontrado una forma de expresión. Hablo de México como ejemplo… De lo que se trata es de hacer madurar la conciencia de América Latina, encontrar la raíz, la conciencia como pueblos…»
Y justamente, sobre el ex mandatario Lázaro Cárdenas, el Presidente Allende se refiere:
«Un gran saludo para México, y su pueblo en el recuerdo de una de las figuras más eminentes de la época actual. Ha sido uno de los forjadores más significativos de la revolución latinoamericana. El que primero supo detener la insolencia imperialista y dio los primeros pasos de la Reforma agraria».

