Del Moncada a la Tabacalera

Por Sergio Lugo

Artículo dedicado a Antonio «El Cuate» Conde.

El 26 de julio de 1953, se dio el intento fallido de tomar dos cuarteles en Cuba: el del Moncada, (en Santiago), y el Carlos Manuel de Céspedes (en Bayamo), era para derrocar al dictador Fulgencio Batista (apoyado por EUA).

En el del cuartel Moncada llegó Fidel Castro, tarde, porque dijo que se perdió en las calles, y los demás compañeros ya habían entrado pero fracasaron, quizá por ser inexpertos, algunos murieron, y a otros los tomaron prisioneros como a Fidel Castro.

Hay una foto que le tomaron a él junto a un cuadro de José Martí. En su alegato de defensa, Fidel Castro hizo su famoso discurso «La historia me absolverá». De ahí nació «el movimiento 26 de julio».

Sobre esto, recuerdo que años después, en el programa de TV del Canal 22 (canal del gobierno federal), de México, «La Dichosa palabra», alguien del público le preguntó (por email) al conductor Pablo Boullosa sobre Fidel, y aseguró muy molesto que, «la historia no lo absolverá».

Cabe mencionar que, Boullosa es un intelectual de Derecha y neoliberal, quien también es empleado de TV Azteca y hace poco se manifestó en contra de la elección popular del Poder Judicial propuesta por Sheinbaum y AMLO, por eso varios exigimos que lo despidan del Canal 22, por hacerle el juego a la Derecha, pues no puedes defender a tú mano «Derecha», pero cobrar con la «Izquierda».

Regresando a la historia, Fidel Castro estuvo preso dos años, y en 1955, llegó a México como exiliado. Aquí conoció a Ernesto Guevara, quien venía de Guatemala (1954) y había visto cómo la CIA tumbó al Presidente de Izquierda, Jacobo Arbenz. Ingresó a nuestro país, por Tapachula, Chiapas.

Guevara era amigo del cubano Ñico López, éste primero le presentó a Raúl Castro, y luego conocería a su hermano Fidel.

Fue en la colonia Tabacalera, cerca del centro de la Ciudad de México. Su encuentro fue tan fuerte que se quedaron horas platicando y desde ahí, planearon hacer la Revolución en Cuba.

En México, Ernesto Guevara trabajó como fotógrafo, anduvo en los juegos Panamericanos, e incluso, entró como «oyente», en algunas clases en la UNAM. (Por cierto, años después, los estudiantes bautizaron al auditorio de la Facultad de Filosofía como «Che Guevara»).

Ernesto Guevara recorrió varios lugares de México, hay una foto donde está en Campeche. Le gustaba recorrer las zonas arqueológicas.

Entre sus libros favoritos estaba «La verdad sosoechosa», del dramaturgo de Nueva España (hoy México), Juan Ruíz de Alarcón.

Dicen que le gustaba el personaje de «Cantinflas», (hay una foto donde tiene su bigote como ese personaje y se ríe de manera cómica).

Aquí vivió con su pareja peruana Hilda Gadea, incluso, aquí en México, nació su hija Hilda.

Sí Guevara no se hubiera ido a Cuba, es probable que le hubiera ido bien económicamente, como médico en México.

Hace unos quince años, en el pueblo se Tecomitl, que pertenece a Milpa Alta, en la Ciudad de México, conocí a Manuel Garcés, cronista de ese lugar. Yo me dirigía a Mixquic, para presenciar «el día de muertos».

En su casa, él tenía una foto colgada junto a un hombre peculiar, le pregunté quién era, me respondió: – ¡Antonio «el Cuate» Conde Pontones! y me explicó la hazaña de su amigo.

Años después, pude realizarle un homenaje en Taxco, y en Chilpancingo, Guerrero. «El Cuate» me contaba que Fidel Castro tenía una memoria increíble, que podía recordar páginas enteras de un libro, y que no paraba de hablar (me dio risa, porque así soy). Antonio a pesar de su avanzada edad, le gustaba andar solo y en su moto. Era muy sencillo.

«El Cuate» tenía una armería en el Centro de la Ciudad de México, ahí conoció a Fidel Castro, cuando el cubano llegaba muy discreto preguntando por algunas armas. Pronto se hicieron amigos y Fidel Castro lo apodó «El Cuate», y le confío su intención para regresar a Cuba y hacer la Revolución.

Fue tanto la admiración de Antonio del Conde por Fidel Castro que le ayudó a conseguir armas, y también un lugar para entrenar.

Allá por el 2018, mi amigo Manuel Garcés me invitó a la presentación de un libro sobre la cultura precolombina, en el pueblo de Ayotzingo (lugar de tortuguitas, en Náhuatl), que pertenece al municipio de Chalco, Estado de México.

Tomamos el camino de Tecomitl hasta Ayotzingo, como sí fueran a Mixquic, pero te desvías un poco, el paisaje es increíble. Hay mucho «Huautli» o «Amaranto», (alimento prehispánico muy nutritivo) por ahí, es la zona rural de la orbe, y está pegada ya al Estado de México.

Manuel Garcés me señaló y me dijo – «Por ahí entrenaban Fidel Castro y el Che Guevara». Él me explicó que, «el rancho se llamaba San Miguel, y se criaban cabras y borregos, el dueño era don Erasmo Ribera. Ahí subían al cerro llamado Ayaquemetl, y practicaban el tiro, con las armas que les había conseguido el Cuate Conde. Dicho rancho de manera clandestina se llamaba Santa Rosa».

Cuando llegamos al pueblo de Ayotzingo, ahí por su zócalo, yo me encontré una placa de la embajada cubana, que explicaba que ahí habían entrenado Fidel y el Che.

Igualmente, hace años el periódico «La Jornada», publicó una especie de entrevista a un hombre mexicano, que les enseñó principios de «Lucha libre», a Fidel, al Che y los demás, para defenderse cuerpo a cuerpo, hacer llaves, etc.

Los espías del gobierno del PRI del Presidente Ruiz Cortínez, detuvieron y encarcelaron a Fidel Castro, a Ernesto Guevara y a otros, pero gracias a la intervención del general Lázaro Cárdenas, los liberaron. «El Tata», fue de los primeros en legitimar a la Revolución Cubana, hasta viajó después a La Habana.

Además, en las siguientes décadas, el gobierno mexicano jamás rompió relaciones políticas con el ya gobierno socialista de Cuba, (sólo el exabrupto de Fox del PAN y Castañeda).

Finalmente, «El Cuate» Conde les consiguió el Yate «Granma», abreviatura de «Grand mother», donde partieron un poco más de 80 personas, desde Tuxpan, Veracruz, el 25 de noviembre de 1956 para Cuba. Recomiendo el libro «Memorias del dueño del yate Granma», del Cuate Conde.

La lucha armada valió la pena, porque la Revolución Cubana, triunfó oficialmente, el 1 de enero de 1959, y así derrocaron al dictador pro «gringo» y sanguinario de Fulgencio Batista.

El 26 de julio de 1968, en el centro de la Ciudad de México, un grupo de estudiantes de la UNAM y del Poli realizaron una marcha para protestar contra la policía porque poco antes, los habían golpeado debido a una riña callejera.

Por casualidad, había otra manifestación que recordaba el asalto al cuartel Moncada un 26 de julio de 1953, ambas marchas se juntaron y cuando iban al Zócalo, fueron reprimidos salvajemente por la policía y el ejército bajo las órdenes del Presidente Gustavo Díaz Ordaz, del PRI.

Así nació el movimiento estudiantil de 1968, el cual terminaría con la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, con más de 300 personas asesinadas por el ejército bajo las órdenes del gobierno del PRI. Los jóvenes mexicanos en esa época, tenían como ejemplo a seguir, al Che Guevara y respetaban a Fidel Castro.

De las cosas buenas que hizo Ricardo Monreal cuando fue titular de la Delegación Cuauhtémoc, fue colocar dos estatuas de Fidel Castro y del Che Guevara, sentados en una banca, atrás del museo de San Carlos, justo en la colonia Tabacalera, cerca de donde se conocieron Fidel y el Che.

Ahí me tomé fotos, y asistí a varios eventos que me invitó la embajada cubana, para homenajear a José Martí (el libertador, vivió en México), y al joven comunista Julio Antonio Mella (asesinado en México) en 1929. Entre quienes asistían estaba mi compañera Sonia Hernández Camacho diplomática cubana, y mi camarada mexicano Armando Barreiro.

Hace poco, la alcaldesa de la Cuauhtémoc, del PRI, Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, quitó de manera autoritaria duchas estatuas porque le han marcado una agenda de la ultra Derecha, no olviden que viajó a Madrid para reunirse con una mujer anti feminista y ultra Conservadora.

Ese apoyo moral es seguramente para que Alessandra sea candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, por el PRI y el PAN, y/o a la Presidencia de la República, en 2030 y 2036.

Pero la Derecha cometió un error, Alessandra es muy tonta, por no decir otra palabrota, es quizá, una de las mujeres más hermosas que he visto, con mucho carisma, pero es muy ignorante en política y en historia de México y de América Latina.

Ella todo lo reduce a un video corto, o «reel», o «short», por eso habla mucho pero dice poco. Jamás ganaría un debate, donde tenga que hablar y razonar al mismo tiempo. Su estrategia es su mundo virtual, que va contra la realidad de México.

Alessandra al quitar dichas estatuas, logró lo mismo que el PRI, el 26 de julio de 1968: unificar a todas las Izquierdas en México, porque justamente, las figuras de Castro y sobre todo, del Che, son de las más admiradas en México, y en casi todo el mundo, antes y ahora.

Cuando se reinstalen dichas estatuas, varios mexicanos irán a conocerlas o tomarse fotos, y lo mejor, ya están buscando la historia de cómo la Revolución Cubana se gestó de alguna forma, en México. Y que se sigan leyendo el libro citado del Cuate Conde, y «Ernesto Guevara, también conocido como el Che», de Paco Taibo.

Alessandra critica tanto a Cuba, que descubrieron que en 2018 viajó a la Isla, y se hospedó en uno de los hoteles más caros. Y aún, se tomó fotos como sí fuera modelo (o algo parecido), y hasta posó en en un mural con Camilo Cienfuegos, justo uno de los guerrilleros más famosos.

Alessandra se quiere justificar diciendo que en 2018 era muy joven durante ese viaje a Cuba, pero ella tendría 32 años. No era una niña. En cambio, los jóvenes en 1968 a sus 16 años, ya tenían conciencia de clases y se enfrentaba a los soldados y policías en las calles.

Pero Alessandra es burguesa, vive con los ricos y para ellos, la mujer «influencer», será su candidata en los siguientes años, es decir, una minoría, repudiada por la mayoría del pueblo mexicano.

Alessandra es ignorante porque asegura que Fidel y el Che vivían como ricos (cuando ella es la que se codea con los millonarios), cuando Guevara odiaba todo los privilegios materiales.

Alessandra declara que Fidel y el Che eran asesinos, bueno, yo estoy de acuerdo, en que en una Revolución debes matar a tú enemigo o él lo hará contigo (como Victoriano Huerta quien traicionó a Francisco I. Madero, o Pinochet a Allende).

Los guerrilleros lo entendieron y mataron a los militares y caciques de Fulgencio Batista, quienes reprimían al pueblo, y crearon un nuevo ejército, justamente emanado del pueblo. Esa lección es primordial: sí perdonas te matan, por eso nunca pudieron derrocar a Fidel, a pesar de que EUA invadió Cuba, en la bahía de Cochinos (escuchar «Playa Girón» de Silvio Rodríguez). Nosotros en México, deberíamos tener Comités de Defensa de la Revolución, como en Cuba.

Alessandra tampoco ha condenado el «embargo» o bloqueo económico contra Cuba, de parte de Estados Unidos.

Alessandra sí quiere hablar de asesinos, debería empezar con los de su partido, el PRI, cuyos gobiernos de Díaz Ordaz y Echeverría, mataron a jóvenes estudiantes y a campesinos, y simpatizantes de Fidel y el Che, con Gutiérrez Barrios a la cabeza.

Alessandra es tan torpe que publicó una cita del Che Guevara, sin decir que era de él, hasta que le hicieron la observación, y la tuvo que borrar.

Alessandra es muy bonita, y se dice feminista, pero oculta que fue muy cercana a Enrique Peña Nieto, quien ordenó a sus policías a que violaran a las mujeres, en Atenco, en 2006. ¿Pedirá Alessandra, la Pena de muerte a Peña Nieto y a esos policías violadores?

No lo hará, porque Alessandra será candidata a Diputada por el PRI y PAN en 2027, y luego a Jefa de Gobierno de la CDMX en 2030, y posiblemente, después, a la presidencia de la República.

A la Izquierda nos conviene, porque sólo sabe realizar videos, pero entre más habla, a la hora de demostrar su inteligencia y congruencia, se hunde, pues la política en México, no es una realidad mediática de «likes».

De los mayores actos de rebeldía (de la primera fase de la Revolución), de Fidel Castro (un abogado) y el Che Guevara (un médico), fue haberlo dejado todo, en México, ir a Cuba con más de 80 hombres, en un yate casi chatarra, estar peleando con las armas obsoletas contra un ejército criminal adiestrado por los soldados de Estados Unidos, el haber pasado hambre, el Che sufrir asma, quedar reducidos a menos de 10 guerrilleros, y finalmente, con el apoyo del pueblo cubano, en dos años, ganar la Revolución. Recomiendo el cuento «Reunión», de Julio Cortázar, que viene en su libro «Todos los fuegos, el fuego».

Recomiendo la entrevista que le hizo Julio Scherer, entonces reportero de «Excélsior», a Fidel Castro, el 26 de julio de 1959, en La Habana, ahí describe al comandante cubano y menciona la visita del general Lázaro Cárdenas a Cuba, de alguna manera, dos líderes de la Revolución Mexicana y Cubana, unieron sus fuerzas:

Julio Scherer: «Una hora 20 minutos habló Fidel Castro Ruz. No fue desde una tribuna ni ante los aparatos de televisión, cegado por reflectores de gran potencia. Se encontraba junto a este reportero… Y sólo se escuchaba la voz del líder del Movimiento 26 de julio: voz cálida, cambiante, emotiva, acompañada siempre de gestos y ademanes, generalmente bruscos.

Castro Ruz temperamento extrovertido, nervioso, desbordado, no podía permanecer quieto un segundo. Ya se quitaba la verde gorra de campaña para rascarse la cabeza con desesperación…

Declaró… «Es doloroso que mercenarios sin conciencia estén manejando las mentiras y confundiendo a la opinión pública de México, para nosotros tan querida y admirada. Indigna que a un pueblo se le intente hurtar la verdad. Es deber de los mexicanos conocer la verdad de Cuba, y deber de Cuba mostrarse cual es a los mexicanos.

Cuba admira al general Lázaro Cárdenas, hombre de gran prestigio internacional. Su visita a nuestro país es una compensación… Estoy deseoso de visitar con él la parte de la isla que él desee, o el país entero, sí así lo quiere…»

En cambio, uno de los mayores actos de rebeldía de Alessandra Rojo de la Vega, es enseñar sus nalgas, en un video público, para demostrar que ella se sabe inyectar sola.

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