El Plan D de la 4T

Segunda parte

Por Sergio Lugo

AMLO desmanteló el Estado Mayor Presidencial (EMP) que era un grupo de élite, del ejército, que protegía al Presidente en turno. Y Sheinbaum como Jefa de Gobierno de la CDMX desapareció al «Cuerpo de Granaderos», que era una demanda en 1968, porque fueron quienes reprimieron a los estudiantes.

El ejército la mayoría de las veces lo utilizó el Presidente en turno para reprimir al pueblo. Y la policía fue el cuerpo más corrupto, y ligado al narco, el ejemplo más reciente es Genaro García Luna, preso en EUA.

Mi propuesta es el Plan D, que es revisar justamente al cuerpo del ejército y policías para ver quiénes son leales a la Presidenta Sheinbaum y a su proyecto de Izquierda, porque seguramente hay quienes están en su contra, y pudieran perpetrar un atentado.

Daré una experiencia personal y luego ejemplos de historia.

AMLO como Jefe de Gobierno del D.F. tenía de chofer a «Nico», Nicolás Mollinedo, que manejaba su famoso»Tsuru» blanco (que le regaló para su campaña, el abuelo de Manuel Velasco, del Verde). Pero a su vez, era su asistente personal, una especie de secretario particular (por eso su sueldo alto). Después AMLO se alejó de él, porque se dice que Nico cobraba a la gente para acercarlos con el tabasqueño.

Luego del desafuero, AMLO tenía como asistentes guardaespaldas a las famosas «gacelas». Yo llegué a saludar a Polimnia una mujer muy bonita, inteligente, y sencilla, siempre junto a AMLO. Luego ella se hizo famosa porque se separó (políticamente), del tabasqueño y se hizo diputada local, allá por el 2012, por el PRD en el D.F. aunque siguió siendo liberal, se separó de lo que sería luego Morena.

Después, siempre estaba con el tabasqueño, César Yáñez, quien fungía como asistente personal y jefe de prensa. Luego AMLO se alejó de él porque Yáñez tuvo una boda suntuosa y eso no le agrada al líder de la 4T, pero ahora Claudia lo rescató.

Varios de la «Ayudantía», han sido leales a AMLO como Estefany Correa, quien luego el Presidente la designó como la Delegada de la Secretaría del Bienestar en la CDMX. Ella sigue en Morena, lo mismo que el compañero Diego Hernández, quien colabora con Sheinbaum y Brugada, para llevar programas de salud a la gente más vulnerable, en la Ciudad de México.

Durante los últimos años, el chófer de AMLO fue el señor Rojas, y a veces, el señor Cuauhtémoc. Ambos muy amables, infinidad de veces, les dejé cartas a AMLO en su coche, que ellos me recibían.

La última vez que saludé al señor Rojas, fue en el aeropuerto de Chetumal, luego de una visita de AMLO, en enero de 2024. López Obrador siguió su recorrido por la península de Yucatán, y su chofer se regresó en avión a México. Él me recibió un documento para AMLO, que luego me respondieron institucionalmente.

Todos ellos son algunos ejemplos de personas leales a López Obrador. Incluso, el señor Rojas ahora es chofer de Sheinbaum. Pero no sólo es conductor, él era uno de los hombres de más confianza de AMLO, pues mientras manejaba, hablaban de música y de su vida privada. Rojas es un hombre sencillo y discreto.

La visita más reciente de Sheinbaum a Quintana Roo, fue cuando estuvo en Cancún, con Mara Lezama, y Octavio Romero, director del INFONAVIT, para hablar de las viviendas que el gobierno federal, va construir para beneficio del pueblo.

Para el acceso al público, había tres retenes, en el último, un señor de la Guardia Nacional, me preguntó qué llevaba de bulto, era mi morral con libros (siempre cargo algunos), le mostré el contenido y me dejó pasar, él hizo su trabajo y fue educado.

Cerca del templete era imposible acercarse por la seguridad del gobierno federal. Estaba saturado.

Pero yo quería darle mi carta a Sheinbaum. Me salí, y me fui por donde ella iba llegar, por experiencia, siempre me dejo llevar mi intuición, y por los del equipo de seguridad, que sin que hablen, ellos te muestran el camino, debido a sus posiciones.

A mitad de camino, cerca de unas casas, había seguridad, me quedé a esperar a Sheinbaum, una mujer de lentes, me preguntó qué hacía ahí, me identifiqué y le respondí que le daría mi carta a la Presidenta, pero ella me respondió de manera prepotente que no, le contesté que siempre lo he hecho con ella y lo mismo AMLO me recibían todo, a lo que altanera me contestó, que esa vez no sería posible, ni ver a Sheinbaum no darle la carta, y me apresuró a retirarme. Yo pude haber transmitido en vivo sobre ella, y su majadería, pero mi objetivo era ver a la Presidenta y no perder tiempo.

Caminé unos metros por ese lugar, y mi intuición me hizo pensar que Sheinbaum por ahí iba entrar, eso se lo comenté a algunos periodistas que me creyeron, aguardamos.

Ahí me puse a platicar con un guardia de seguridad, muy amable, él me contó que era del gobierno de Benito Juárez (Cancún) y que los que estaban atrás (con la malvada que mencioné), que eran seguridad del gobierno del estado y del gobierno federal.

Eso me hizo suponer que dicha mujer prepotente era seguridad del gobierno de Quintana Roo, porque los que cuidan a Sheinbaum son gentiles.

Al poco tiempo llegó Sheinbaum, detuvo su camioneta, y fui el primero en hablar con ella. Le entregué mi carta, con una foto con Mara y Claudia donde estamos en Cancún, en 2022 durante la campaña de la que hoy es Gobernadora.

Le regalé el libro de Alejandro Rosas, que se titula «Leona Vicario», es la biografía sobre ella, pertenece al FCE Colección «Vientos del pueblo», que mandó publicar Taibo.

Le comenté a Sheinbaum que mi proyecto de fomento a la lectura, es justamente presentar y comentar esos libros, de dicha colección, en diferentes plazas públicas, y junto al mar de Quintana Roo. Y le pedí que cuando regrese al estado, Sheinbaum lea un fragmento de ese libro, públicamente, durante un evento nuestro. Y que tengo el respaldo de Mara Lezama. La gobernadora iba con ella en la camioneta. Le interesó a Claudia, incluso, después, recibí una contestación institucional de parte de la Presidenta a esa carta.

Ella siguió su camino al evento, y yo caminé para buscar a la guardia de seguridad, ahí seguía, me miró con odio, con desprecio, como sí ella estuviera amargada. Tomé fotos de su posición y de coche, que luego se fue. Así es fácil investigar de quién recibe órdenes. No sé sí ella sea ex policía o soldado, o nada.

La mujer de seguridad me puso a reflexionar: ¿Cuántos militares, guardaespaldas, y policías van a traicionar a Sheinbaum? ¿Cuántos de ellos son infiltrados? ¿Cuántos de ellos son de Izquierda y de Derecha? ¿Cuántos de ellos son fascistas? ¿Cuántos de ellos podrían participar en un ‘Golpe de Estado militar’? ¿Cuántos de ellos estarían dispuestos a dispararle a la Presidenta de México, o a la gobernadora de Quintana Roo, o a algún presidente municipal de la 4T? ¿Cuántos de ellos participarían en un magnicidio? ¿Cuántos de ellos quieren reprimir al pueblo mexicano?

Mi Plan D es que debemos conocer públicamente quiénes son ellos. Sus nombres e ideologías. Por el bien de la Patria y de la Presidenta Sheinbaum, que constitucionalmente, es la Comandanta o Comandante Suprema de las Fuerzas Armadas.

Otra pregunta ¿los mexicanos estamos preparados para un «Golpe militar» en contra de Sheinbaum? ¿Sabemos usar las armas? Para empezar ni tenemos. Y nos falta más organización. En cambio, en Cuba, están los Comités de Defensa de la Revolución.

Cuando hubo el intento de Golpe militar de De la Huerta contra Obregón, los militares de Yucatán se aprovecharon, con Broca al frente, y junto con los hacendados de la «Casta divina», arrestaron y fusilaron al gobernador Felipe Carrillo Puerto, en 1924, él no pudo hacer nada, porque su pueblo estaba organizado, pero no tenían armas para enfrentar a los soldados golpistas.

Veamos mas ejemplos de la historia de México, llena de traiciones:

Después de la consumación de la Independencia de México, el general Agustín de Iturbide, traicionó al general Vicente Guerrero, porque el «Realista», se auto proclamó «Emperador». Años más tarde, militares participaron en el asesinato de Guerrero.

El general Antonio López de Santa Anna, se volvió dictador y de los peores presidentes de México, en gran medida, por su culpa perdimos Texas, y gran parte del territorio México, después de 1848. También hubo soldados que defendieron a México, frente a la invasión de Estados Unidos. También el pueblo de la capital luchó contra el invasor. Recomiendo el libro «Los Yanquis en México», de Guillermo Prieto. (FCE. Vientos del pueblo).

En 1854, uno de los que se levantó en armas contra el dictador López de Santa Anna, fue el general, nacido en Atoyac, Juan Álvarez, con el «Plan de Ayutla», en Guerrero. Al año siguiente, el pueblo mexicano derrotó al ejército del tirano.

En 1858, ese escritor Guillermo Prieto, le salvó la vida a Benito Juárez. El Presidente de la República se reunió junto a parte de su gabinete, en Guadalajara, estaban Melchor Ocampo, Guillermo Prieto, que era el Ministro de Hacienda, entre otros. De repente, hubo un montin de soldados Conservadores, tomaron la plaza de manera violenta, y a Juárez junto con sus compañeros los metieron a un cuarto.

Guillermo Prieto estaba en otro lugar, pero escuchó que había órdenes de fusilar a Juárez y a los demás presos. Guillermo se apresuró, abrió sus brazos, y se puso entre los soldados y el Presidente Juárez, a los sublevados, les espetó una arenga, que él no recordaría con presión, pero que contenía las frases: «¡Levanten esas armas!» «Los valientes no asesinan!». Entre otras palabras. Al poco tiempo, algunos soldados se pusieron a llorar, y se retiraron.

De esa manera, Guillermo Prieto le salvó la vida al Presidente de la República, y a los Liberales que defendían a la Reforma.

Pero también, tuvimos militares valerosos, como los generales Ignacio Zaragoza, y Miguel Negrete, quienes combatieron contra el ejército invasor francés, el 5 de mayo, de 1862, en Puebla.

Casi al mismo tiempo, hubo militares mexicanos, que apoyaron la invasión extranjera, y se unieron al emperador Maximiliano de Habsburgo, y a su tropa francesa, fueron los militares Conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía. Pero el pueblo mexicano nos les perdonó dicha traición, y los tres fueron fusilados en el Cerro de las Campanas, en 1867.

El general Porfirio Díaz pasó de ser un héroe contra la intervención francesa, a un dictador sanguinario, quien estuvo más de 30 años con el poder, mediante sus dichos que se volvieron realidad: «Ese gallo quiere maíz!» Y «¡Mátenlos en caliente!» Es decir, sobornando a sus opositores, o matando a sus enemigos.

Francisco I. Madero, junto con otros revolucionarios se levantaron en armas contra Díaz en 1910, y al año siguiente el dictador huía rumbo a Francia.

Uno de sus peores errores fue no haber hecho lo suficiente para aniquilar a todo el ejército de Porfirio Díaz. Ni tampoco le hizo caso a Pancho Villa, quien le advertía que esos militares lo iban a traicionar, mientras Villa estaba preso en Tlatelolco por culpa de ellos. También, Gustavo Madero, hermano de Francisco, le advirtió que lo iban a traicionar.
Pero el nuevo Presidente espiritista no les hizo caso, y en 1913, le fraguaron un «Golpe militar», esos soldados porfiristas, entre ellos, el general Félix Díaz, sobrino de don Porfirio Díaz, Manuel Mondragón, Bernardo Reyes, así como el general Victoriano Huerta, de ahí la famosa «Decenas trágica», en la Ciudadela, de la Ciudad de México. Recomiendo el libro «Temporada de zopilotes», de Paco Taibo. (Planeta).

Aunque hubo soldados fieles a Madero, quienes lo escoltaron desde el Castillo de Chapultepec, hasta Palacio Nacional, a lo que se denominaría «La marcha de la lealtad «, no fue suficiente, porque a los soldados maderistas los mataron, igual que a Gustavo Madero, a quién torturaron y le sacaron su ojo. Recomiendo el libro «Gustavo A. Madero», de Ignacio Solares (FCE. Vientos del pueblo).

Francisco I. Madero y el vice Presidente, el tabasqueño José María Pino Suárez fueron tomados prisioneros, y afuera de la cárcel de Lecumberri, fueron asesinados ese año.

El general Victoriano Huerta, se auto nombró Presidente de México, era un borracho, y sanguinario, apodado el «Chacal», pero él y el ejército federal fueron derrotados por los ejércitos de Carranza, Pancho Villa, y de Emiliano Zapata, en 1914.

También, hubo militares de corazón noble, como Felipe Ángeles, fue General de División. Director del heroico Colegio Militar. Nació el 13 de junio de 1868.

Cuando Madero fue Presidente, traicionó a los zapatistas al no devolverles la tierra, como lo había prometido en el «Plan de San Luis». Él mandó a Felipe Ángeles a combatir a Zapata, en Morelos. Pero el militar trató con respeto a los zapatistas y comprendió su lucha.

Cuando asesinaron a Madero, el general Ángeles, se unió a las fuerzas de Pancho Villa, y se volvió el jefe de artillería, en el ejército de la División del Norte, el más poderoso de México, y quizá de América Latina. Destacó en la «Toma de Zacatecas».

Cuando derrotaron a las fuerzas de Huerta y luego de que Venustiano Carranza, se volvió Presidente de México, se supone que nació el nuevo y actual «Ejército mexicano». Sin embargo, esos militares combatieron a los ejércitos de Villa y al «Libertador del Sur» de Zapata, con la orden de Carranza, de exterminar a los pueblos que apoyaran a esos líderes populares.

Los sonorenses generales Álvaro Obregón, y Plutarco Elías Calles estaban con Carranza. Son famosas las batallas entre Villa contra Obregón.

En 1919, el Presidente Carranza, le pidió y pagó al Coronel Guajardo para se infiltrara, traicionara y asesinara a Emiliano Zapata, y así ocurrió, el 10 de abril.

Carranza también mandó matar al general Felipe Ángeles, a quién se le formó un Consejo de Guerrra, uno de sus delitos, era haber luchado junto a Pancho Villa. El jefe de artillería y humanista fue fusilado el 26 de noviembre de 1919.

Décadas más tarde, el Presidente López Obrador, llamó al nuevo aeropuerto militar, AIFA: «Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles», en su honor. Recomiendo el libro «Felipe Ángeles. El estratega». De Adolfo Gilly. (Era).

En 1920 el Presidente Carranza ya tenía su candidato sucesor, pero los generales sonorenses Obregón, y Calles no estuvieron de acuerdo.

Entonces, Calles lanzó el «Plan de Agua Prieta» (Sonora), apoyado por sus paisanos Obregón y el general Adolfo de la Huerta. Se levantaron en armas y Venustiano Carranza fue asesinado el 21 de mayo de ese año.

De la Huerta fue Presidente interino, para que ese 2020, su paisano el general Álvaro Obregón, se convirtiera en Presidente de México. «Quien a hierro mata, a hierro muere».

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