«La sangre de Felipe Carrillo Puerto en Cozumel”

Murió mi amigo William Carrillo, tenía cáncer. Fui de las pocas personas, a quién le contó que, su bisabuelo fue Nicolás Carrillo, primo hermano de Felipe Carrillo Puerto, el gobernador socialista de Yucatán.

Su bisabuelo murió también en la revuelta donde tumbaron a Felipe. Mi amigo William nació en Yucatán, pero desde hace unos 40 años se fue a vivir a Cozumel.

En noviembre de 2023 William me llevó a recorrer la tierra de Carrillo Puerto, y de ahí nació, este artículo que me publicaron ese año, lo comparto a manera de homenaje:

«La sangre de Carrillo»

Sergio Lugo

El 8 de noviembre de 1874, nació Felipe Carrillo Puerto, en Motul, Yucatán. Por todos, es recordado, como el gobernador socialista de Yucatán. Después de que lo asesinaron en 1924, sus familiares, tuvieron que dispersarse en la península, porque la orden de los militares era matar a todos sus descendientes.

En dicha revuelta, también murió Nicolás Carrillo Gómez, primo hermano de Felipe; en cambio, su hermano José María (Chepe) Carrillo Gómez, se salvó, porque el dueño de la hacienda “Sinitun”, (ubicada en la villa de Baca), donde trabajaba, le avisó para que se fuera junto con su familia, ya que, los soldados los estaban persiguiendo. Caminaron por Izamal, Sudzal, y el rancho San Isidoro. Al final, se establecieron en el pueblo de Libre Unión, municipio de Yaxcabá, Yucatán. Recomiendo el libro «Libre Unión», del cronista Sotero Muñoz Aguilar, el cual habla sobre la historia de ese lugar.

Después, ambas familias se unieron para casarse, y de ahí nació, en Baca, mi amigo William Carrillo, cuyo bisabuelo materno fue Nicolás Carrillo, su abuelo se llamó Leopoldo Carrillo Basto, y su madre Edda María Carrillo Ceballos. William recomienda el libro «Historia de la villa de Baca», patrocinado por el gobierno de Yucatán, en 2016, del autor Carlos Torres Ceballos, promotor cultural, quien nació ahí, el 4 de noviembre de 1955.

Su bisabuelo paterno fue José María Carrillo, su abuelo Manuel Carrillo Canché, y su padre Rubén Carrillo Cetz. A William desde niño, su abuelo y su tía Juana, le contaron que eran descendientes de Carrillo Puerto, por lo que, al pasar el tiempo, se dedicó a resaltar la figura del revolucionario.

Debido a su trabajo, William llegó a Cozumel, hace más de cuarenta años, a él lo conocí en 2019 junto a su familia, porque coincidimos en un mitin político, y porque les presenté a mi amigo Édgar Castro Zapata, bisnieto del general Emiliano Zapata. La conexión fue natural, porque Felipe Carrillo Puerto conoció al líder del Ejército Libertador del Sur, en Milpa Alta, Ciudad de México, en 1914, por lo que después, Felipe decidió llevar la lucha zapatista a su tierra en el sureste.

Hace poco, William me invitó a recorrer Yucatán, a los lugares donde pasó su infancia, y al mismo tiempo, a la tierra de Felipe. Llegamos a Libre Unión, justo a la casa donde creció, aún conserva sus puertas y ventanas que tienen más de cien años, así como un horno antiguo para hacer pan. Cuelgan los retratos de Zapata y de Carrillo Puerto. Nos recibió su hermano Jaime.

En esa casa, y después, en Yaxcabá, los hermanos, me invitaron para que diera una charla sobre la historia de México, en especial de la Revolución Mexicana, donde resaltamos el papel de Emiliano y de Felipe.

Quedé fascinado de conocer, y escuchar a las mujeres que hablaban maya, y que los señores más grandes, aún tenían en su mente del que fuera gobernador de Yucatán. Los presentes hicieron énfasis en que se debe seguir la lucha desde de la Izquierda.

Después, me llevó a Izamal, y su amarrillo característico, en su centro histórico, así como su mercado popular. Enseguida llegamos a Motul, para visitar la casa ahora museo, de Felipe Carrillo Puerto, en su interior había información sobre su lucha, así como la de su hermana Elvia Carrillo, precursora del feminismo. Se sentía un ambiente agradable y a la vez de nostalgia.

Recorrimos una infinidad de bellos pueblitos, llenos de colores, por todos esos lugares anduvieron Felipe y sus descendientes los Carrillo, su sangre estuvo derramada por esas tierras.

Y su familia siguió luchando, William recuerda que la década de los 60, su padre Rubén Carrillo era amigo de Mario Menéndez (fundador del periódico «Por Esto!»), a quien llevó a la carretera que se construía de Mérida para Puerto Juárez, para que conociera a los trabajadores que estaban haciendo ese camino, vivían en condiciones deplorables, ya que dormían en hamacas, entre la maleza, a un lado de las carreteras, y tenían que prender fogatas para que los jaguares no se acercaran, no disponían de ningún campamento seguro para dormir, comer y bañarse. Don Mario les tomó fotos para después denunciar ese atropello.

Para William Carrillo, de sangre maya, quien hoy tiene 72 años, la importancia de su tío bisabuelo, Felipe Carrillo Puerto, radica en que, mandó construir carreteras, escuelas para los indígenas, empezó a introducir el turismo, y lo que dijo antes de que lo fusilaran: “no se olviden de mis indios”.

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