Por Sergio Lugo
Del 26 al 30 de marzo, se realizó el “Tour mundial, de volleyball de playa”, justamente en la ciudad de Playa del Carmen. Fue una gesta donde compitieron los mejores atletas del mundo, tanto en la rama femenil como varonil.
Para mí, fue una experiencia nueva e increíble, pues nunca había presenciado un torneo de esta calidad. No es lo mismo ver a los turistas intentando jugar volleyball sobre la arena, a mirar de cerca los partidos con jugadores profesionales, en especial, asistí a los juegos de las mujeres, todas muy bonitas, y sobre todo, sagaces.
El estadio es temporal, fue construido para este torneo, quedó muy bien, está junto al mar y al muelle. Resaltaba a un constado, el famoso portal Maya, donde dos sirenas se saludan. Enfrente el logo tipo de la nueva marca de esta ciudad: Playa del Carmen.
Cerca del portal Maya, se encontraba un stand de la marca “Let´s Playa”, que pertenece a la secretaría de turismo municipal, ellos promueven los rincones de Playa del Carmen, y asesoran a los turistas qué lugares visitar.
El sonido de buena calidad, hasta el DJ me sorprendió porque en segundos, ponía canciones oriundas de los países que jugaban al instante.
Y lo mejor, el público, pues había gente de Argentina, (igual que su cronista deportivo), de Estados Unidos, Austria, Canadá, Brasil, miré también asiáticos, por sus rasgos, probablemente eran japoneses. Todos gritaban y bailaban con efusividad.
Disfruté ver el partido entre Brasil contra Ucrania. Indudablemente, durante ese encuentro, y en general, Brasil parecía un equipo de casa, porque hasta los mexicanos apoyaban a las chicas. También, había aficionados ucranianos, recordemos que ese país que está en conflicto bélico con Rusia, tiene una presencia considerable en Playa del Carmen, pues varios de sus ciudadanos viven temporalmente aquí.
Terminando el partido, saludé a las jugadoras brasileñas, primero me tomé foto con Carolina Solberg, y después, con Rebecca Silva, quien iba con su compañera, caminando por la 5 Avenida, como cualquier turista.
La euforia se sintió cuando jugaron las chicas de México contra Estados Unidos, porque el estadio estaba a reventar, obviamente, la mayoría eran mexicanos. Me gustó el entusiasmo de la jugadora mexicana Atenas Gutiérrez, pues cuando realizaba una jugada perfecta, se arrodillaba, y con los dos brazos, gritaba, en señal de triunfo, esa energía se la transmitía al público.
Al final, perdieron, o perdimos, porque me involucré en el partido. Luego le solicité a Susana Torres una pequeña entrevista, me dijo que sí, pero luego de ver a su entrenador, sus lágrimas casi de derramaban, me conmovió, ahí es creo, uno de los momentos, cuando el jugador se muestra tal y como es.
Al poco rato, junto al estadio, Torres me contó que es oriunda de Puerto Vallarta, Jalisco. Ella se involucró en el volleyball, porque tenía un tío, que le decía que ella era alta y que debería practicar ese deporte. Susana se siente muy bien en Playa del Carmen, porque el público las estuvo apoyando durante los partidos.
Anteriormente, ha estado en Playa del Carmen, como turista, le gusta, porque sus playas son muy bonitas, también ha visitado Cozumel, y durante esta estancia, volvió a recorrer la isla.
Finalmente, dice que el volleyball es un bonito deporte, que te ayuda a alejarte de fiestas, o de muchas cosas que no te llevan por un buen camino, así que, alentó a los jóvenes a que practiquen este deporte, que no se den por vencidos.
Invitó a la gente a que disfruten este torneo de volley, y todos los que vengan. Susana Torres es muy linda y sencilla, la voy a invitar a mi proyecto de promoción de la lectura en Playa del Carmen, donde pretendo que gente talentosa lean un fragmento de una novela, poema o cuento, para motivar a los jóvenes.
También tuve la oportunidad de disfrutar el partido entre Brasil, con Rebecca Silva y Carolina Solberg, quienes les ganaron a las chicas del Paraguay Michelle Valiente y Giuliana Poletti, fue un excelente encuentro.

Las muchachas paraguayas destilaban mucha efusividad, por eso, primero a Michelle, le pedí una foto, y después la entrevisté junto con Poletti, con quien también, aproveché para la foto.
Michelle Valiente nació en Asunción, pero ahora vive en Fernando de la Mora (un distrito del departamento central), en Paraguay; se involucró en el volleyball porque su familia es muy “voleibolera”, ya que su mamá lo ha jugado desde chica hasta la actualidad, así que el Volley “eligió” a Michelle a los 12 años. Por su parte, Giuliana Poletti, que también es de Asunción, empezó a jugar volley en el colegio, y después practicó volley de playa, y ya se quedó con eso.
Valiente dice que le encanta Playa del Carmen, para vacacionar e ir a las fiestas, me cuenta que es la primera vez que viene a este lugar, y le gusta, porque se siente el calor del público en la cancha. Poletti ya había estado en Playa del Carmen como turista, dice que es un lugar muy hermoso, y sobre el torneo, le gusta que la gente las apoya, y le agradece a toda la gente de Playa del Carmen que las fue a ver.
Finalmente, les dan un consejo a los jóvenes para que practiquen el volley: Valiente, asegura que ese deporte está creciendo en México, y que la selección femenina está mejorando bastante, con su entrenador, y que dentro de algunos años se notará la diferencia, y México serán un equipo muy fuerte.
Por su parte, Poletti les pidió a los jóvenes, paciencia, porque el deporte da recompensa, y da revancha, entonces, mantener cabeza abajo, y trabajar duro, y así van a salir cosas buenas.
Michelle se despide afirmando que el estadio está buenísimo, con el sol durante el día, y con las luces y fuegos artificiales, en la noche, es una fiesta muy divertida, dice que ahí está el mejor volley del mundo (en el torneo), que no se van a decepcionar.
Poletti con sus hoyuelos en las mejillas, revela que el estadio tiene un buen ambiente, que está muy divertido, porque la gente baila, grita, y todos se la pasan bien.
Michelle es muy risueña que contagia. Y también debo confesar que el físico de Poletti es impresionante. Ambas jovencitas, son muy carismáticas, también las voy a invitar a mi proyecto de fomento a la lectura.
Terminando mi entrevista otros medios les pidieron fotos, así como el público, las paraguayas accedieron, parecían unas artistas dando autógrafos.
En general, de este torneo de volleyball, aprendí, (más allá de la física, y de las señas con los dedos en la espalda que todo mundo conoce), que a veces no importa tanto la altura, ni la fuerza, sino la astucia y la treta, porque varias duplas eran así: una alta, y otra más bajita, y cuando se pensaba que iba a lanzar fuerte, la engañaba, y solo tiraba una palmada.
El sonido del contacto de la palma de la mano con la pelota, también era un deleite. Ese conocimiento lo puedo aplicar en mis estudios de historia, cultura y política.
Fue un acierto traer este tipo de torneos de volleyball a Playa del Carmen, porque se fomenta el deporte, y se atrae a otro tipo de turistas, que son más sanos y valiosos. Y al mismo tiempo, porque contagian a los jóvenes mexicanos para que practican esta rama en la playa del caribe mexicano.
Fui afortunado, porque la noche del sábado, la selección femenil de Brasil pasó a la final, así que, creo fui el único que entrevistó a Rebecca Silva, una de las jugadoras, intuí que ganaría el campeonato. Ella me respondió en portugués, de que estaba contenta para pasar a la final y que iba a descansar.
Y para mí alegría, Rebecca y Carolina se enfrentaron a unas muchachas de EUA y les ganaron, así obtuvieron medalla de Oro, debo confesar que el estadio se volcó con las brasileñas, todos los mexicanos se fueron con ellas.
Me acordé cuando en el mundial de México en 1970, los mexicanos se volvieron fanáticos de Brasil y con Pelé, sobre todo, en Guadalajara.
Terminando el juego, pude entrevistar brevenemente a Carolina la otra seleccionada brasileña, ella estaba extasiada por el apoyo de los mexicanos, las sudamericanas llegaron una semana antes del campeonato, a Playa del Carmen, para adaptarse, porque todas las jugadoras coincidieron que este lugar era complicado para jugar debido al calor y sobre todo, al viento.
Volví a solicitarle una selfie a la ahora campeona Carolina, y con Rebecca ya me había fotografiado.
Igualmente , disfruté charlar con las jugadoras Kristen Nuss y con su compañera Taryn Brusher, que tenía una estatura impresionante, ambas muy amables, manifestaron su beneplácito por estar en la ciudad de Playa del y la comida mexicana. Espero que, el volleyball rompa las barreras raciales, y ayude a mejorar las relaciones políticas entre México y la administración del gobierno “gringo”, pues aquí sus jugadoras están felices en mi país.
Después, charlé con Agostina Ghigliazza de la selección argentina de volleyball, que más bien, parecía una modelo, muy amable también, me contó que ya había visitado Playa del Carmen, cuando era muy niña, y que le encanta este lugar, no perdí la oportunidad de contarle la entrevista que le hice a sus compatriotas la que baila Tango y la del fomento a la lectura, y obviamente, nos tomamos la selfie.
Igualmente, conversé con Ana Gallay entrenadora de la selección femenil de volleyball de Argentina.
Tiene 39 años, me dijo que es la tercera vez que viene a Playa del Carmen, antes también visitó Chichen Itzá, Tulum e Isla Mujeres.
Me sentí en el paraíso con todas ellas.
Y como broche de Oro, la selección varonil de Cuba, ganaron el campeonato frente a Argentina.
Lo mejor de todo, fue que la dupla de Díaz y Alayo, convivieron con los asistentes, también Cuba parecía un equipo de casa, los mexicanos les dieron su cariño, y los cubanos su corazón, porque me consta, Alayo, después del juego, se quedó como una hora tomándose fotos y autógrafos, sobre todo, con niños, él me platicó que su mamá es sub campeona de volleyball, por eso lo lleva en la sangre.
Así demostraron que a pesar del bloqueo impuesto, por el país del norte, los cubanos son ganadores.

