México está viviendo una transformación en su modelo agrícola. El país, que anteriormente se apoyaba en el uso de químicos y pesticidas, ahora está impulsando un cambio hacia prácticas más saludables y sostenibles a través de la agroecología. Este giro no solo busca recuperar la salud de los suelos, sino también mejorar la calidad de vida de los campesinos y asegurar el acceso a alimentos más sanos para toda la población.
Las Escuelas de Campo, que ya suman más de 4,500 en todo el país, son espacios de aprendizaje donde los productores se capacitan en nuevas técnicas agrícolas que favorecen la biodiversidad y la regeneración del suelo. En lugar de depender de fertilizantes e insecticidas industriales, los campesinos ahora practican métodos como la conservación de suelos, el uso de lixiviados naturales para enriquecer la tierra y la producción de bioinsumos. Este enfoque les permite reducir costos, aumentar su autonomía y mejorar la salud de sus cultivos y de la tierra que los sostiene.
Esta transición hacia una agricultura agroecológica responde a la necesidad de enfrentar los efectos negativos de las prácticas agrícolas convencionales, que durante años fueron perjudiciales para el medio ambiente. La contaminación de los suelos, la pérdida de nutrientes y la resistencia de las plagas a los pesticidas son solo algunos de los problemas que México busca resolver. Al reducir el uso de productos químicos y optar por métodos más naturales, los campesinos están recuperando la capacidad de cuidar la tierra y hacerla más productiva a largo plazo.
Además de los beneficios medioambientales, esta transformación está estrechamente relacionada con la soberanía alimentaria. México, al depender menos de insumos externos y al recuperar su capacidad de producir alimentos de manera más autónoma, está fortaleciendo su independencia en términos agrícolas. Esto no solo mejora la calidad de los alimentos que consumimos, sino que también contribuye a la seguridad alimentaria de las comunidades rurales.
Desde el lanzamiento de este programa en 2019, alrededor de 180,000 a 200,000 productores han sido capacitados y apoyados, y se han logrado avances significativos en la producción de bioinsumos y el manejo regenerativo de los suelos. Hoy en día, México es líder en América Latina en el impulso de la agroecología, y sus campesinos están siendo parte activa de este cambio.
Con programas como Cosechando Soberanía, que brindan apoyo en áreas como financiamiento, sanidad agrícola y acceso a semillas de calidad, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural está ayudando a los productores a crecer y fortalecer sus prácticas. Gracias a estos esfuerzos, el sector agrícola mexicano está más preparado para enfrentar los desafíos del futuro y asegurar la disponibilidad de alimentos de calidad para toda la nación.
México está demostrando que es posible cambiar el rumbo de su agricultura, haciendo de la sostenibilidad, la salud y la autonomía los pilares de un campo más justo y próspero. Las Escuelas de Campo, junto con las prácticas agroecológicas, están abriendo un camino hacia un futuro agrícola más saludable, donde los campesinos son protagonistas del cambio.
Más información: Gobierno de México

