La comunidad maya de X Hazil Primero, ubicada en Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, lleva más de 40 años esperando una respuesta por parte de las autoridades que les permita acceder a lo más básico: un camino digno que los conecte con el resto del estado. En un contexto en el que el turismo y el embellecimiento de la zona se han convertido en prioridad para las autoridades, las demandas fundamentales de los habitantes de esta comunidad siguen siendo ignoradas.
X Hazil Primero, una pequeña localidad integrada por 20 familias mayas, sigue dependiendo de un camino de terracería rudimentario de 700 metros, construido por los propios pobladores. Este acceso precario ha dejado a la comunidad aislada no solo físicamente, sino también del resto de los programas y servicios públicos que otras localidades más favorecidas por el turismo sí reciben.
Severiano Che May, subdelegado de la comunidad, expresó la urgencia de esta obra y la frustración de años de promesas incumplidas: “Un camino de acceso y una calle dentro del pueblo representarían un avance significativo para mejorar la calidad de vida de nuestras familias. Pero más allá de las mejoras en infraestructura, necesitamos el reconocimiento de que somos los verdaderos habitantes de estas tierras, que tienen una historia y una cultura que han sido fundamentales para la región”.
En la campaña electoral de la actual alcaldesa Mary Hernández, hace más de dos años, se comprometió a atender las necesidades de la comunidad. Sin embargo, más de 24 meses después, los avances han sido nulos. “Entendemos que hay muchas comunidades con necesidades, pero nuestra comunidad lleva años olvidada. Ahora que la reelegimos, esperábamos al menos una obra que nos ayudara a mejorar nuestras condiciones de vida”, lamentó Che May.
La situación de X Hazil Primero refleja una realidad más amplia: las comunidades mayas del sur de Quintana Roo siguen siendo las grandes olvidadas en los proyectos de desarrollo regional. Mientras el gobierno del estado promueve el turismo como motor económico y embellece las áreas cercanas a destinos turísticos como Tulum y Bacalar, las comunidades originarias, que han sido el pilar de la identidad cultural de la región, siguen sufriendo la marginación y la falta de atención a sus necesidades básicas. La falta de un camino adecuado no es solo un obstáculo para el desarrollo económico, sino también para el acceso a la educación, la salud y otros servicios esenciales.
Los habitantes de X Hazil Primero señalan que este abandono no solo refleja una falta de infraestructura, sino una desatención a la cultura y las raíces ancestrales que siguen vivas en la comunidad. A pesar de que el estado promueve la riqueza cultural maya como un atractivo turístico, las comunidades que preservan esta herencia quedan relegadas a vivir en condiciones precarias. Los avances en infraestructura en otras zonas, enfocadas en atraer al turismo, contrastan con la situación de pobreza y aislamiento de las poblaciones locales.
“Un camino no es solo un acceso físico, es la puerta a oportunidades, desarrollo y justicia. Exigimos que nuestras necesidades sean finalmente atendidas y que el gobierno comprenda que el verdadero desarrollo de la región comienza con el bienestar de su población originaria, no solo con los beneficios que el turismo pueda generar”, concluyó Che May.
La comunidad de X Hazil Primero sigue esperando que, finalmente, las autoridades comprendan que el progreso no puede ser solo para unos pocos, y que las raíces culturales de la región maya merecen ser respetadas y atendidas con la misma prioridad.
Más información: Galu comunicación.

