Por Sergio Lugo
Hannah y Anna son dos muchachas de Bélgica, que conocí en Playa del Carmen, hace un par de días, mientras ellas rentaban unas bicicletas.
Anna habla francés pero no español, así que me comuniqué con Hannah en inglés y también en español.
Anna es rubia, se podría decir que como cualquier persona promedio de Europa, en cambio, Hannah tenía una especie de rasgos, quizá afros con alguna otra mezcla, con su cabello rizado, y un rostro muy bonito.
Hannah es muy inteligente, audaz, le pedí sí las podía entrevistar sobre Playa del Carmen, con la intención de fomentar el turismo, me respondieron que sí, sólo que sería una charla breve, porque al día siguiente ya se iban y estaban preparando sus maletas.
Hannah me respondió por las dos, su pronunciación en español es excelente, además, muy intrépida para captar las preguntas.
Le mencioné que tengo una amiga mexicana, Fany, que se casó con un belga, y allá viven, incluso su bebé ya nació en ese país.
Hannah siempre con una sonrisa, me cuenta que ella está desempleada y Anna es experta en asuntos legales. Ambas son de Bélgica.
Hannah tenía deseos de realizar un viaje a Centro América, por dos semanas, durante estás vacaciones de Navidad, pero quiso empezar su viaje en México (cabe aclarar que nosotros nos consideramos, geográficamente, como América del Norte), y Anna decidió acompañarla.
Sobre Playa del Carmen, ellas habían escuchado muy buenas referencias, en su país, así que decidieron venir.
Lo que les gusta de esta ciudad, es que más allá de que algunas calles son muy turísticas, este lugar tiene «muy buena vibra», y su gente es muy amable.
Esta es la primera cuidad que pisan en México, y lo que les gusta de Playa del Carmen, es que la gente es muy amigable y su excelente comida.
En general, lo que más les agrada de los mexicanos es su gente, pues enfatiza, en que somos muy amigables, solidarios, y que, «siempre estamos sonriendo», incluso más que la gente de Bélgica.
Consideran que los mexicanos tenemos una cultura más abierta y cálida que los belgas. De eso se han percatado en los tres días que llevan en Playa, quisieran más tiempo para conocer sobre la civilización Maya.
Por cierto, ellas no sabían que tuvimos una emperatriz belga en México, les conté de Carlota, la esposa del emperador austriaco, Maximiliano de Habsburgo, que fue impuesto por Francia.
Anna y Hannah siguen en su recorrido por México, pero definitivamente quieren regresar a Playa del Carmen, y les van a recomendar a sus amigos, visitar Playa del Carmen.

