“El acuerdo del litio con Alemania era desventajoso para Bolivia”

Realidades.- La corrupción, errores de planificación y la crisis política han frenado a la industria del litio en Bolivia. ¿Puede cambiar esto tras las elecciones de octubre? DW conversó con el expresidente de YLB.

Si se corrige el rumbo tras las elecciones, el país podría convertirse en el centro latinoamericano de baterías y autos eléctricos, asegura Juan Carlos Zuleta, economista y expresidente del conglomerado estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), en entrevista con DW.

DW: Sr. Zuleta, el entonces presidente Evo Morales se propuso en 2008 la industrialización de la materia prima litio. 12 años después, Bolivia exporta significativamente menos que sus vecinos Chile y Argentina. ¿Qué salió mal?

Juan Carlos Zulueta: La comparación con Chile no corresponde, porque Chile empezó a producir a partir de los años 80 y tuvo un impulso especial en la segunda mitad de la década de los 90, por lo que no se puede hacer esa comparación. 

La comparacion sí es valida con el proyecto Oro Cobre en Argentina, que es australiano, con inversión japonesa, de Toyota, y alguna mínima del Estado provincial de Jujuy. Ambos proyectos empezaron en 2008. Orocobre entró al mercado en 2015 y hoy produce unas 12 mil de carbonato de litio. 

Bolivia, en 2019, había alcanzado una producción de 400 toneladas al año, con una planta piloto de capacidad total de 480 toneladas. Es un esfuerzo muy limitado. El proyecto se encomendó a personas que no tenían conocimiento ni experiencia. Se usó tecnología inapropiada para las condiciones climáticas del Salar de Uyuni [donde están las reservas de litio de Bolivia], con tasas de evaporación relativamente bajas comparadas, por ejemplo, con el Salar de Atacama [en Chile]. Y, además, nuestros yacimientos tienen una concentración promedio de litio y alto contenido de magnesio.

¿No se tratará también del marco legal, que no es muy atractivo para los inversores?

De acuerdo a la ley 535 de minería se estableció en 2014 que las dos primeras fases del proyecto tenían que ser 100% estatales. Solamente en la tercera fase de la industrialización se podría incluir a una empresa internacional. Esta condicionante ha sido complicada porque no ha permitido recurrir a empresas internacionales en las primeras fases. Yo puse mis reparos a esa lógica. No tenía sentido, porque era minería no tradicional, un tema muy complejo, en el cual la empresa boliviana estatal no tenía experiencia alguna .

Sin evidencias de un “golpe de litio”

El expresidente Evo Morales describe el conflicto de las pasadas elecciones parciales como un “golpe de litio”, pues las empresas extranjeras querrían tener acceso a la materia prima del futuro en Bolivia. ¿Comparte esa visión?

Esas afirmaciones alegres no tienen ningún respaldo. Evo decidió renunciar y finalmente huyó del país. Lo que pasó con el litio fue que la provincia de Potosí se embarcó en una confrontación con Evo Morales por el decreto 3738 entre la empresa alemana ACISA y YLB. Y el paro cívico de más de 40 días, coincidió con las elecciones. 

Evo convocó al comité unos días antes de las elecciones, yo soy asesor estratégico del comité cívico potosinista. Fue una reunión muy áspera y nos respondieron de manera inapropiada. Luego viene la crisis post-electoral y el 4 de noviembre Evo revoca el acuerdo con ACISA sin ninguna justificación, para calmar los ánimos, me imagino.

El Salar de Uyuni, donde están las reservas de litio de Bolivia, tiene tasas de evaporación relativamente bajas comparadas, por ejemplo, con el Salar de Atacama, en Chile (foto).

Usted describió como “entreguista” el acuerdo con la alemana ACISA. ¿Qué le disgustaba de él?

Era entreguista porque era totalmente desventajoso para Bolivia. Se entregaban 1,8 millones de toneladas de salmuera residual a precio de costo y no de mercado. Si no se podía juntar, Bolivia se veía obligada a entregar parte de su producción de carbonato de litio para compensar. Se consideraba erróneamente hidróxido de litio como producto industrializado, y solo es materia prima refinada. Así se eximía a la industria del pago de regalías a Potosí. Además, era ilegal porque las dos primeras fases tenían que ser 100% estatales. Y, por si fuera poco, ACISA es una empresa con ninguna experiencia en litio.

Precios inflados y presión política

Como presidente de YLB, usted descartó expresamente la restitución del contrato. ¿Fue esa su perdición? 

Yo fui obligado a renunciar por razones políticas. Curiosamente, hasta la propria embajada alemana habría tenido algo que ver. Habrían mandado una carta a la presidenta interina Jeanine Añez manifestando su inquietud por mi designación. Que esto podía empañar la relación entre países. Me parece inaceptable.

También hay problemas con el segundo contrato importante de litio con China…

La planta de carbonato de litio con el consorcio chino debería haberse entregado en febrero, pero hubo problemas con el diseño, que no contempló una planta de tratamiento de aguas; y una planta de carbonato de litio necesita agua tratada químicamente. El actual gerente de YLB renunció por negarse a firmar unos documentos de contratación a una empresa china para hacerse cargo de la construcción de esa planta, parece que hubo sobreprecio. 

Sin desperdicio de materias primas

Los economistas se muestran escépticos sobre el desarrollo de una industria del litio en Bolivia; por la inestabilidad política y porque no hay trabajadores calificados, ni buena infraestructura, ni mercado de ventas. ¿Quedará la industria boliviana del litio, en última instancia, como un sueño?

El gran problema son las limitaciones de la ley. El país puede avanzar, si se buscan personas idóneas en el rubro. A mediano, plazo hay que corregir todo el proceso de producción: en estos momentos, del proceso primario se sacan 15 mil toneladas de carbonato de litio y del secundario, 30 mil; de la basura se obtiene más producto final que del primero. Se necesita una reingeniería del proyecto. 

Necesitamos otras empresas que tienen tecnología. Hay que rediseñar un proyecto interesante del que se puede beneficiar el país y empresas extranjeras. Habrá una parte del recurso que será exportado. Mi propuesta es la conformación de un hub de vehículos eléctricos y baterías de litio para el mercado latinoamericano. Tesla, VW podrían convertirse en socios en una empresa multinacional en la que participa Bolivia.

El nuevo gobierno enfrentará, en primer lugar, la crisis económica asociada al COVID-19, y necesitará con urgencia capital para gastos sociales. ¿No recurrirá, más bien, a exportar la materia prima?

Sería una gran equivocación si el próximo gobierno intentara entregar litio a empresas en condiciones desventajosas. Si los potosinos fueron capaces de frenar a un gobierno tan fuerte como el de Evo Morales, frenarían a cualquier político que se anime a volver a entregar el recurso estratégico más importante del país sin que genere beneficios para Bolivia.

Fuente: DW

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